viernes, 31 de diciembre de 2010

Sola en mitad de la tierra




Haití, o la “isla de los malditos”, como también podría llamarse. ¿Donde queda su tragedia ahora? ¿Acaso su tragedía tiene principio o final? Devastada una vez más por el terremoto del 12 de enero de 2010, Haití permanece varada en las aguas del caribe, como un barco negrero abandonado a su suerte.

El terremoto que asoló Haití a comienzo del 2010, no es sino una más de los azotes que sufre esa negra tierra, como consecuencia de la rebeldía de su primera independencia. Primer país libre e independiente de la América colonial, allá por enero de 1804, cuando otros países de América solo podían soñar con serlo. Los Negros haitianos, más de 300,000 esclavos, para una población total en la isla de apenas 320,000 personas, plantaron cara a las tropas francesas, y consiguieron su independencia de París el 1 de enero. Aquellos esclavos negros traídos de África para trabajar en las plantaciones de azúcar y ser movidos de allí a otros lugares de América, aquellos negros tratados como animales, decían basta y preferían morir antes que renunciar a su independencia a su mímina dignidad por el mero hecho de ser seres humanos. Entonces, allá por 1804, no eran conscientes de las veces que deberían morir todavía por esa independecnia.

Después de la revolución Haitiana, los dos países nacidos de sus revoluciones liberadoras y convertidos en "luces del mundo libre", USA y Francia, imponen a Haití no solo el bloqueo militar asfixiante, sino el pago de una indemnización a París de 90 millones de Francos en oro, bajo amenaza de volver a esclavizar la isla. Haití tardó más de 100 años en pagar esa suma. Haití enterraba con ese pago cualquier posibilidad de salvación.

¿La historia de Haití después de eso? Hambre, destrucción ocupación militar americana durante más de 30 años, y posteriormente dictaduras apoyadas por Washington.

Hoy Haití (lo era ya antes del terremoto), es un territorio sumido en la miseria. Con una renta "per cápita" que apenas alcanza los 300 euros y con un 80% de la población en la más absoluta miseria. El país, se encuentra perfectamente tutelado por el FMI. Tanto es así, y tan beneficiosa es esa ayuda, que en 1970, Haití producía el 90% de los alimentos que consumía, hoy Haití debe importar el 55% de sus necesidades. De la misma manera, en un país absolutamente dependiente de la ayuda exterior, su deuda externa no para de crecer. Pero, ¿es Haití la que está en deuda con el mundo, o es el mundo quién está en deuda con Haití? ¿Cual es la deuda de Francia con Haití por la mano de obra esclava? ¿Cuál es la deuda americana con el país caribeño por la explotación de sus recursos y el abuso y pillaje cometido?

¿Qué necesita hoy Haití? ¿Necesita más FMI, más Banco mundial, que es lo que le imponen? Por qué los USA y el resto de países (Francia, o España) mandan fundamentalmente militares al pais sumido en la tragedia. Los USA han enviado miles de soldados de la 82 División Aerotransportada del Ejército, el portaviones nuclear “Carl Vinson”, el destructor “Higgins”, el crucero “Normandy” y la fragata “Underwood”, las naves de asalto anfibio “Fort McHenry” y “Carter Hall”, además de otros buques militares. ¿Suena eso a ayuda básica de emergencia? Quizás tenga que ver con la masiva presencia de médicos cubanos en la isla. Médicos que actualmente soportan (sin salir en los medios de comunicación) más del 40% de la asistencia médica y que están controlando el cólera en el país. Médicos que por otra parte ya estaba en Haití antes del seísmo y que ahora superan los 1.300 facultativos. Médicos que muestran con el ejemplo de su dignidad, que otro mundo sí es posible. Un país del tercer mundo como Cuba, envía a 1.300 médicos. ¿Cuántos envío USA, Francia, España? ¿Qué podrían hacer los países ricos?

¿No será que conviene vigilar a Haití, no sea que la inmensa pobreza haga ver a los haitianos que quizás deban empezar su segunda revolución? Aquella que les conceda su verdadera independencia.

Quizás los haitianos ya saben que su modelo es otro. Quizás los haitianos ya saben que en un país como el suyo, tener privatizados TODOS los servicios públicos, como consecuencia de las “recomendaciones” del FMI, no es el camino. El presidente Preval ya lo dijo los días siguientes al terremoto: después de Dios, los médicos cubanos.

La tragedia continua y continuará para Haití, porque las potencias explotadoras del mundo (UE, USA, etc...) han comprendido, han entendio que Haití hoy no debe ser ayudado, sino vigilado. La mecha de la revolución en las tierras de América, que ya prendió en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia...No puede seguir extendiéndose.

Por eso, Haití seguirá varada como un barco negrero consumida por el hambre, la enfermedad y la miseria. Esperando que del cielo caiga un día la buena suerte. Pero todos sabemos que la buena suerte no cae hoy, ni mañana, ni nunca. Ni en llovinizta cae del cielo la buena suerte.

Por eso Haití seguirá apuntada, vigilada. Armas para vigilar a los hambrientos. No obstante, ya lo sabemos todos, que los hambrientos son los seres más peligrosos del mundo.

Feliz año.






Desengaño e imaginación...que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.


Otro año más que se nos escurre del calendario y al que tenemos que decir adiós, aunque muchos dirán aquello de "dios vaya con él". Y a mí no me queda más remedio que decirle adiós mirando atrás, escudriñándolo y escudriñándome. Qué le voy a hacer. Es mi naturaleza (y desde que tengo el blog, y unos años, más).

Así que, como ya se está convirtiendo en tradición, mi último post del año será un recuento y un balance de lo que me ha pasado. Porque al margen de las etiquetas que le pongan por ahí, y de cómo lo suban luego a la historia y sus relatividades, para mí, este año que hoy, de golpe, se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

.. comencé el año visitando, por fin, Granada, aunque el viaje salió regular porque Dei se puso malo y nos vinimos antes de tiempo con una amenaza de nevada monumental. Eso sí, nos dio tiempo de ver y admirar la Alhambra. Y el viaje, solo por eso, mereció la pena.

...me dieron traslado a Fuentes.y sumé otra despedida (otra más... van ya unas cuantas) que me costó mucho más de lo que pensaba. Eso sí: he dejado de viajar 200 kms. todos los días, y he ganado tiempo que he invertido en meterme en demasiadas cosas, con lo cual me sigue faltando tiempo....

... nació Samara, enseñándonos en qué consiste esa luz especial que trae un niño a una familia. Que una cosa tan pequeña pueda llegar a irradiar tanto... y tan lejos...

... vagué de nuevo por las zozobras y los pasos oscuros que creía enterrados hace tiempo. Supongo que era verdad, que cuando conoces de cerca la oscuridad, luego siempre te acompaña, y lo único que se puede hacer no es intentar olvidarla: es convivir con ella.

...en un verano apacible de viajes modestos y sin aspavientos, conocimos Baztán y Malkoa, y recorrimos Asturias en otoño, con mal tiempo y todo su esplendor, (sus costas, sus pueblos, , Oviedo, Lastres) que nos hicieron acariciar con más detenimiento el sueño de una casa en el campo, un perro... tal vez un caballo...que toda la vida es sueño y los sueños sueños son...

... me metí de cabeza y sin pensarlo en el difícil mundo del español para extranjeros. Todo un reto. Apasionante y agotador. No sé al final qué pesará más, si la pasión o el cansancio.

...volví a retomar mis clases de inglés, que las circunstancias llevaban años empeñadas en negarme

...Mitch se convirtió definitiva y oficialmente en nuestro gracias a un susto y una operación. Sí, es verdad: no hay mal que por bien no venga.

...yo cumplí 38 años, y Dei, 40.

..el Club de Lectura "A árbore vermella" visitó este blog (8-0), gracias a la atención y el empeño de mi queridísima Isabel,  y los chicos leyeron algunos post, me preguntaron cosas y hasta se molestaron en dejarme comentarios. Lo más bonito que le ha pasado a este blog. Nunca tendré suficiente gratitud y no hay palabras para tanta emoción. . De verdad y de corazón.

...se nos fue Labordeta, dejando huérfano a Aragón pero dándole una nueva estrella polar señalando al norte en el cielo.

...se fueron Miguel Delibes, José Saramago, Carlos Edmundo de Ory, Luis García Berlanga , Blake Edwards, y J.D. Salinger, el autor del libro con el que se identificaba el asesino de John Lennon, el mismo año en que este hubiera cumplido 70 años.

...descubrimos el amargo sabor del desengaño. Todos los que crecimos convencidos de que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, o al menos, avanzando cada vez más hacia él, todos los que mientras estudiábamos historia pensábamos que qué mal lo pasaban entonces, y que qué suerte haber nacido ahora, todos los que teníamos fe y confianza en que la historia con mayúsculas poco tenía que ver con nosotros, porque a nosotros nos iba a dejar vivir razonablemente bien, vimos de pronto cómo aquella sombra de la Crisis, que vagaba antes por nuestras vidas, quitándole algo de luz, decidía hacerse carne y habitar entre nosotros. Y cambiarlo todo, como había hecho hace 2000 años Jesucristo, con la vaga promesa de una resurrección incierta tras los sufirmientos y la muerte del aquí y ahora. 
     Porque vimos también como esta crisis extraña, anunciada en España desde antes de nacer, servía para dar pasos de gigante atrás, para destrozar de un plumazo lo logrado piedrecita a piedrecita, y servía además para que nadie protestara (bueno, sí, protestaron cuando los controladores protestaron y muchos vieron peligrar su puente... son los controladores los malos... no, por supuesto, los que recortan salvajemente sus derechos -que podrán ser justos podrán ser injustos, pero eran suyos- y los que recortarán -ay, las barbas a remojar- los nuestros-) La crisis sirve para que nadie se mueva mientras avanzamos hacia un mundo peor.  Para que asumiéramos la culpa y el castigo. Porque como el cristianismo, el capitalismo también nos quiere hacer creer que somos culpables de haber nacido.

... se solidificó esa Crisis tan extraña que hace a los ricos cada vez más ricos, a los pobres cada vez más pobres, y cuya única solución parece ser, por absurdo que pueda sonar sensatez en mano, ayudar a los cada vez más ricos y recortar lo público por las exigencias de unos mercados implacables, "sensibles" e insaciables a los que tenemos que devolver lo que gastamos entonces en enriquecerles. Una trampa sutil e infame, hábilmente urdida por un entramado alucinante que alía a capital, medios de comunicación y partidos políticos, y en la que sí, hemos caído. El dinero mandaba antes en la sombra. Ahora, simplemente, manda. Y todos hemos asumido que esto es así y no se puede cambiar. A todos nos paraliza el miedo, la sensación (real y justificada)  de ser una brizna a la que los vientos llevan y traen, y que sólo puede cruzar los dedos para que no la lleven demasiado lejos... Para esta crisis no importa el trabajo, la producción, el esfuerzo. No. No podemos hacer nada. Solo pueden hacerlo ellos. Lo que quieran. Nunca el futuro fue tan incierto. 

...descubrí que sí, que era verdad, que nada, nada, absolutamente nada humano me es ajeno. Y eso me produce una mezcla de dolor, esperanza, sueño que no me atrevo a soñar, pero algo me grita por dentro "venga, adelante, por qué no". Yo qué sé. Ya digo que nunca el futuro fue tan incierto.

Feliz despedida del 2010. Y que la sonrisa sea lo primero que le mostremos al 2011. Y que a lo largo del año no nos falten motivos para sonreír, ni para reír, ni para soñar, ni para creer que de verdad se pueden lograr los sueños. Que volvamos, por fin,  a imaginar.

Cierra los ojos. Imagina. Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo.


Otros años viejos en Robando Rosas:

lunes, 27 de diciembre de 2010

El lastre de Lastres



Perdón por el juego tonto y sin duda nada ingenioso, pero es que no he podido evitarlo. Porque Lastres es un pueblo precioso (como la mayoría de los que se  pueden recorrer en Asturias, tanto por la costa como por el interior) situado en un entorno espectacular. Tiene méritos y encantos más que suficientes para merecer una visita y hasta una estancia de días. Y sin embargo, actualmente, su gran mérito, y lo que impulsa a sus numerosos visitantes a serlo, es ser el pueblo donde se ambienta la serie Doctor Mateo, a la que, dicho sea de paso, yo, que soy presa fácil para series buenas y malas, no me he enganchado desde el principio... porque se le ven demasiado las intenciones: buscar personajes y situaciones pintorescos, pero con tanta ansia que no puedo evitar percibir cierta impostura, cierta pose forzada, que hace que mi imaginación se niegue a creérsela. Ni a fingir que se la cree. Hay muchos de sus personajes, situaciones y diálogos que me chirrían hasta el nerviosismo, aunque su protagonista sea lo mejor que tiene y sólo la haya visto a trozos, y eso porque los domingos por la noche tengo el ánimo para poco más que para ver la tele y vago por las cadenas buscando algo entretenido para un rato. Y para un rato, pues bueno. Pero poco más.

A lo que iba. Es un pueblo encantador de pescadores, que empieza a asentarse en lo alto de la montaña que desciende hacia el mar. Y allá en lo alto es donde se sitúa la iglesia y el mirador de San Roque, que ofrece una vista maravillosa del pueblo, su mar, sus montañas, su verde, su cielo azul, sus nubes grises, su luz blanca, para luego ir bajando coqueta y sinuosamente hacia la costa.


 Y desde allí desciende hábilmente Lastres, acoplándose cómodamente a la ladera, como si la ladera hubiera sido diseñada para acogerlo a él o él hubiera sido construido a la medida de las curvas de la ladera. Pero eso sí:. lleno de cuestas empedradas (alguna incluso con escaleras) a las que sin duda es necesario acostumbrarse.

Casi todas las casas respetan los rasgos arquitectónicos básicos, típicos y particulares de Asturias, meclando el color natural de la piedra con las fachadas blancas encaladas o los balcones pintados de respetuosos azules o verdes, por lo que el pueblo conserva su acento propio y es digno merecedor de la etiqueta de conjunto histórico, con  la armonía y el encanto especiales que se ha logrado en los conjuntos históricos a base de paciencia y tiempo dejando su poso, insólitamente respetado por el afán feroz y torpe de la modernidad malentendida que tantos estragos hizo en otros (pero tantos) sitios hace unas décadas:










Y sin embargo, sus  calles estaban llenas de visitantes presurosos, arriba y abajo, y ansiosos por, plano en mano, ver y  palpar y saber que están en las distintas localizaciones de la dichosa serie. Aquí y acullá veíamos a parejas y grupos dicendo que ya habían visto la casa del doctor, o la de la novia, o la de los fontaneros, o la tienda, o el bar, y a otros menos afortunados o con menos sentido de la orientación preguntar esperanzados por como llegar a tan codiciandos enclaves. En alguna oficina de información turística de las proximidades, que nosotros no visitamos, debían de ofrecer este tipo de rutas, porque todo el mundo llevaba planos que indicaban esas localizaciones, pero por si acaso, en el pueblo se habían colocado caseros pero útiles letreros a tal efecto.

Y así, siguiendo letreros y visitantes más informados, vimos nosostros, por ejemplo, la casa del doctor Mateo, al parecer mucho más pequeña cara a cara que la impresión que produce en la serie


o el mayor de los fiascos televisivos, que demuestran que la ficción es eso,  ficción, y por tanto pura ilusión (o más prosaicamente, mentira), por más que se ruede en un pueblo de carne y hueso...: la taberna de Tom. Pura fachada. Literalmente. El interior no existe. Bueno, sí existe, pero es una ruina.



Nosotrs estuvimos en el verdadero bar del pueblo, mucho menos "glamuroso" y decorado que el que aparece en la serie. Su camarero no era un argentino de voz ronca, sino un señor con gafas y bigote que amenizaba con su charla envuelta en un acento asturiano de lo más auténtico,  los vinos de los lugareños a los que sí, inevitablemente, conocía de toda la vida. Y tomamos un pincho de tortilla caserísima, en una barra poco preocupada por la estética, que se erigía sobre un suelo lleno de servilletas  y colillas, como los bares de pueblo o de barrio de siempre, con su baño viejo (no antiguo: viejo) y sus mesas y sus sillas de conglomerado brillante y patas metálicas oxidades, también viejas y plasticosas... El bar que no quiso para su pueblo el Doctor Mateo. El bar que ya solo sale en Cuéntame a modo de curiosidad cuasihistórica y nostálgica, pero que existe todavía por esos pueblos y barrios de España, aunque las series de moda se empeñen en negarlo. Como tantas otras cosas.

Por eso el lastre de Lastres es la serie: porque ya nadie mira a Lastres por lo que es, un pueblo precioso, una joya a mimar y conservar y admirar, sino por ser recipiente de la ficción. Un mérito hueco, postizo y efímero, aunque habrá servido para atraer a muchos visitantes que se habrán perdido mucho de lo que tenían ante sus ojos empeñados en ver sólo el pueblo del Doctor Mateo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Felicidad, qué bonito nombre tienes

"No cuenten nunca nada a nadie.
En el momento que uno cuenta cualquier cosa,
empieza a echar de menos a todo el mundo".
J.D.SALINGER: "El guardián entre el centeno"



Me he resistido consciente y concentradamente. He hecho esfuerzos enormes y constantes. He puesto en práctica lo del pensamiento positivo, los pros, la botella medio-llena, lo bueno de lo malo, que siempre lo hay. He luchado año tras año, unos años con uñas, otros años con dientes. Lo he intentado, lo he callado, lo he negado, sobre todo, ante mí misma. No quería claudicar, dejarme arrastrar y pertenecer definitivamente a la masa grist triste y desde lejos malhumorada.

He admirado a los que compran regalos, espumillones, belenes, papanoeles y turrones. Los que llenan todo de ilusión, encuentros, hogar, familia y cosas entrañables. Me he pegado a ellos, les he reído las gracias, he asentido a su repetición de frases, los he observado concienzudamente pensando que como eran tantos y estaban tan contentos, tenían que tener razón y me iban a convencer con su ejemplo y su presencia. Hasta he imitado, torpemente, eso sí,  alguno de sus gestos, a ver si se me pegaba algo.Pero no.

Y he llegado a un punto en que ya no me apetecen ni intentos,  ni disimulos, ni gestos huecos ni formas que nunca llegan al fondo y se quedan en algo parecido a un engaño que hace aún más dolorosa la ausencia. Así que definitivamente, me he situado , a mi pesar, es cierto, pero seguramente, de forma definitiva, del lado de la masa gris,  silenciosa y a veces amarga, que mira todo esto que se monta en estas fechas como un turista accidental, cansado y perdido, que sabe que nunca será uno de los nuestros. Soy uno de ellos, lo reconozco, pero no para superarlo, sino para poder dedicarme a ello de forma abierta y libre. Soy ya uno de esos fenómenos extraños incomprensibles para los niños, de la misma cuerda que el pitufo gruñón,  la hiena Tristón, el hombre del saco, el carbón de reyes o cualquier otro aguafiestas. No me gusta la navidad, ni sus formas, ni sus gestos. ¿Por qué? Por alguna razón, o tal vez varias, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Y aunque no me guste la navidad, me gusta mucho que haya gente a la que le guste. Me gusta que haya gente a la que le basten cosas como esta para ilusionarse y estar feliz, porque seguramente a través de ella catalizan o concentran o proyectan mil alegrías menores o mayores que estos días se recuerdan y tal vez sean (si nos dejaran los centros comerciales) las que se celebran. Por eso, que no me guste la navidad no va a impedir que desee a los que de vez en cuando os dejáis caer por aquí, unos días felices y alegres, llenos de todo aquello que queráis y con aquellos que queráis.  Ojalá la vida  deje que sea todo a  vuestro gusto y sepáis estar muy muy contentos.

Yo me mantendré aferrada a la esperanza de que ella, la vida, me haga cambiar de opinión, si no es este, un año de estos,  y llene de sentido y consecuencias aquello de "paz y amor a las gentes de buena voluntad" que hoy por hoy, si no fuera por algún soterrado desencanto cuyo verdadero acento no puedo todavía distinguir, me sonaría a chiste. Que me convenza la vida, porque yo me he quedado sin argumentos.

De todos modos, feliz navidad, sea lo que sea que eso signifique.

(Lo más cercano a eso de la felicidad para mí, os lo dejo por ahí arriba).


El espíritu de las navidades pasadas en Robando Rosas:

martes, 21 de diciembre de 2010

La heroica ciudad... ¿duerme la siesta?


La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles.


Tras años de evocar Vetusta, la axfixiante ciudad de provincias que aplastaba a la pobre Ana Ozores, con sus dolores, sus angustias y sus ansias, o el entorno cerrado que concentraba la mentalidad supersticiosa y tradicional, aferrada a la autoridad como refugio y molde, que combatió el padre Feijoo desde sus razonables y razonados artículos, Oviedo aparecía siempre en mi imaginación como una ciudad de piedra, fría y gris. Pero, oh, sorpresa.

Tras años de desear conocerla, me encuentro con una deslumbrante ciudad de piedra cálida, ocre y canela, que relumbra esplendorosa incluso una tarde lluviosa como la que nos tocó en suerte hace ya un par de meses, para intentar pasear por esas sorprendentes calles alegres de piedra viva (luego, la lluvia hizo que fuera correr y buscar refugio... Dei llevaba por calzado uno de esos tenis azul marino tan retro, tan de moda y tan poco apropiados para una tarde de lluvia, a no ser que a uno le apetezca acatarrarse) .

La niña de sus ojos, indiscutible, la catedral de San Salvador, con su torre altiva, en la que situaba el maestro Clarín al ambicioso magistral escudriñando a su presa. La torre que él describió -ahora comprendo de verdad por qué- como un "poema romántico de piedra"...

"La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre ésta una cruz de hierro que acababa en pararrayos."



Delante de ella, en un borde de su plaza, la estatua de La Regenta, en el lugar en que tiene que estar, formando parte de la leyenda de la ciudad que ella ayudó a convertir en leyenda.


Y alrededor, las calles por las que Clarín soño a su Regenta, y al galán engolado, D. Álvaro Mesía, y al pobre magistral, el cura enamorado sin posibilidad ni esperanza ( hijo y víctima de su historia, encarnada como un Saturno implacable en la madre fría y tiránica que era Paula Raíces), y a la maldad nacida de la admiración, que otros llaman envidia, de Visitación, cómplice y buitre y juez ruguroso del crimen inocente, absurdo e inevitable al que todo y todos se condujeron por aquella tragedia triste y miserable, en la que algo así como la "sociedad" y sus chorradas sustituían al destino y su grandeza,  conservando eso sí, toda la crudeza de la fatalidad amarga, venga de donde venga. Esa sociedad fatal a la que Clarín no dio carne, sino piedra: la piedra viva y palpitante de Oviedo, tras la máscara transparente de Vetusta.

Y ya desde la propia plaza de la catedral, las calles de piedra se abren paso entre palacios, monasterios, iglesias, caserones y más plazas, que guardan el calor, el enigma y el eco de los años de historia, historias y literatura que han visto pasar, y que les han bendecido con el halo solemne y mágico que se repira en ciudades como esta, que no necesitan más que un paseo para dejarse querer.


Y parte de ese esplendor de piedra cálida, ocre y canela es su plaza de la Constitución, (la primera que admiramos), con la Iglesia de San Isidoro, el Ayuntamiento, su grandioso reloj y su placa, que recuerda orgullosa el orgullo de la ciudad en la guerra:





Y aqui y allá,donde menos los esperas, brotan los  ecos literarios que acompañan como un coro discreto al protagonismo indiscutible de la Regenta: desde el sueño de la razón soñada por los Ilustrados, como Jovellanos (que lo siento, pero literariamente era aburridísimo y tan frío como era antes Oviedo en mi imaginación) o Feijoo (figura que siempre me ha producido mucha ternura, por su sorprendente empeño en emplear, y enseñar a emplear, la razón siendo cura, por lo valiente y lo avanzado de sus ideas y lo que hacía con ellas), a la modernidad distante e intelectual de aquel Ramón Pérez de Ayala, que creó hace ya un siglo a dos zapateros, filósofo  y  poeta, antagonistas y complementarios, Belarmino y Apolonio.




Como la lluvia no daba tregua, tras Oviedo hicimos un recorrido hacia Pola de Lena, y desde allí, bordeamos el parque natural de Somiedo atravesando pueblos preciosos, como Bárzana o Caranga de Abaixo, cuyo encanto resiste, incluso, el abandono y la ruina de algunos rincones que la montaña desbordante parece querer absorber otra vez.

De nuevo, nos fuimos con los ojos y los bolsillos llenos de sitios a los que volver. Tiempo habrá. Y ocasión también. Espero.





sábado, 18 de diciembre de 2010

Tanto mundo que ver, tanto sueño que soñar

‎"Nunca es demasiado tarde para convertirse en lo que uno podría haber sido".-
George Eliot

Quizás esta sea la canción más versionada de la historia.

Quizás se la canción que más gente ha hecho y sentido como propia
en algún momento
a lo largo del camino
al pasar alguna curva.

Quizás sea la canción que mejor evoque
sin nombrarlo
lo que pudo ser y no fue
el sueño de una chica
que vive sola
con un gato sin nombre
para que pueda llamarse libertad
sentada siempre en la ventana
frente al horizonte
un horizonte lejano
antes del cual
hay tanto mundo por ver
y un río
luminoso
más ancho que una milla
de luna.

Río de luna, más ancho que una milla,
algún día te cruzaré a lo grande.
fabricante de sueños,
tú, rompecorazones,
donde quiera que vayas iré contigo.

Dos vagabundos que salen a ver el mundo,
hay tanto mundo que ver.
Estamos persiguiendo el mismo final del arco iris,
esperando tras la curva,
mi fiel amigo
el río de luna y yo


El miércoles murió Blake Edwards.

Un tipo serio, dicen, pero que nos dejó La carrera del siglo


que luego se haría dibujos animados, para pasar a formar parte de ese imaginario de edén perdido que tiene nuestra generación en la tele de su infancia:


Nos dejó la genialidad del absurdo en un guateque memorable, pedaleando en su tándem afortunadísimo con Peter Sellers (aunque la leyenda dice que fuera de la ficción eran perro y gato):


tándem que dio su más largo recorrido con una pantera rosa nacida para la leyenda, con melodía propia, también de Mancini, como Moon river


y que también saltó, llevándose su melodía y afortunadamente, a los dibujos animados:




Nos dejó la amargura agazapada en los días de vino y rosas, el mejor reflejo, quizás, de la oscuro, compleja y procelosa cueva de las adicciones:


Nos dejó la pirueta genial de la mujer que triunfa fingiendo ser un hombre que finge ser mujer, o sea, Víctor Victoria, con su mujer, Julie Andrews:



Nos dejó el sueño de la mujer perfecta


Pero sobre todo, nos dejó una forma de soñar, desayunando fente a los diamantes de Tiffany's, que había soñado Capote, pero a la que puso cuerpo y rostro eterno Audrey Herpbun. Nuestra Audrey Herpbun. Porque él nos la regaló.



Casi nada. Casi nadie, el señor Edwards.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Pobre país rico III. De controladores y alarmas.

Vivo en un país que se encuentra en “Estado de Alarma”. Esa situación, en contra de lo que muchos puedan pensar, no se ha provocado por que en mí país existan cinco millones de parados, o porque la tasa de pobreza de la población se acerque al 30% de la misma, o porque los bancos o las grandes empresas roben a manos llenas, o porque si todos los países consumieran lo que consume el mío, harían falta 3.5 planetas para sobrevivir. Tampoco se ha declarado porque mi país venda armas a dictaduras y apoye golpes de Estado en el extranjero (Venezuela 2.002).

Ni siquiera se ha declarado por los recortes sociales que se vienen encima, o porque se retire una ayuda de miseria a personas que no poseen ningún ingreso, ni porque el acceso a la vivienda sea prácticamente imposible para la mayoría de la población.

En definitiva, mi país no considera “alarmante” el hecho de no garantizar prácticamente ninguno de los derechos que recoge en su propia Constitución, que es defendida a capa y espada (también y sobre todo, por los que declaran el “Estado de Alarma”). No, mi país vive en “Estado de Alarma”, porque los ciudadanos del mismo no pudieron volar en avión el fin de semana del 5 de Diciembre de 2.010.

El “Estado de Alarma” se declara en función del artículo II (4.c) de la Ley Orgánica correspondiente, en función de la paralización de un “servicio público esencial”. Eso suponiendo que el uso del avión, lo sea (yo he volado 2 veces en 40 años, si bien es verdad que yo no soy ejemplo de nada).

Básicamente, el hecho que lleva a la declaración del tan famoso “Estado de Alarma” y que conlleva la militarización del control aeroportuario, es el abandono de numerosos controladores (no todos) de su puesto de trabajo en las torres el citado fin de semana. Nadie se pregunta qué lleva a alguien a tomar una decisión así, ni importa realmente esa cuestión.

Los controladores aéreos no son hoy peor valorados que hace un año. De hecho, eran y son odiados. Se les insulta permanentemente en los mass media ("chorizos, secuestradores, privilegiados, vagos, cara duras"... eson algunos de los epítetos más suaves). Ayer, en una entrevista, se les preguntaba cómo se sentían teniendo tan mala imagen ante la opinión pública. El presentador hablaba como si la gente tuviera opinión propia, independientemente de la creada por los medios de comunicación.

Un controlador aéreo (excluyendo puestos directivos o de control)cobra netos entre 3.000-6.000 euros al mes, dependiendo de la torre en la que trabaje . Hay que recordar que no coge el dinero de una caja, sino que hay alguien que lo paga.

Ese salario es posiblemente (en la mayoría de los casos del colectivo) más bajo que la mayoría de los políticos y asesores de políticos de este país. ¿Alguien se imagina la misma campaña de difamación contra la clase política? Por poner un ejemplo (que sería ampliable), el Ministro de Fomento de España cobra unos 75.000-90.000 euros al año, a lo que hay que añadir dietas, teléfono gratis, coche oficial, viajes, etc... y su correspondiente séquito de asesores. ¿Cuál es su formación? ¿Cuántos días de vacaciones tiene? ¿De dónde sale su sueldo? etc...

¿Alguien sabe cuanto cobra un cirujano de primer nivel? ¿Un traductor de lenguas, con más de 4 idiomas, en el parlamento europeo? ¿Un asesor informático de una gran compañía? ¿Un astronauta? ¿Un piloto de aviación civil? Los sueldos de estos trabajadores, al igual que los de los controladores, viene impuestos por la ley del mercado: a escasez de producto, éste se encarece. Básicamente un controlador aéreo cobra lo que cobra por:

- escasez de trabajadores para el puesto en cuestión.

- horas extras realizadas a consecuencia de lo anterior.

Sin embargo, ¿por qué debe un alcalde o un concejal o un ministro cobrar hasta 10 veces más que los ciudadanos a los que representa? ¿Por qué se entiende que eso es normal.? ¿Por qué debe desplazarse en vehículos de 80.000 euros y gran cilindrada? ¿Hay que militarizar Fomento? ¿Industria? ¿La Moncloa? ¿Los clubes de fútbol?

Como comenta John Brown, el sistema capitalista trata de hacer que desaparezca el concepto de lucha de clases. En envolver todo en una maraña. Hoy se nos presenta a los controladores como “agentes del capital” “ricos privilegiados” y se obvia lo que son: trabajadores cualificados por cuenta ajena, sujetos a convenios y al estatuto de los trabajadores y que viven de su salario, no de las rentas del capital.

Es decir, la empresa que los contrata les paga un salario a cambio de su fuerza de trabajo, apropiándose de la plusvalía (marxismo puro y del fácil). Es así de simple. ¿Su sueldo? Ya está comentado: va en función del mercado. Obviamente, en una República Socialista los controladores aéreos hacen el trabajo exactamente igual, pero por un menor sueldo; lo que ocurre es que los españoles de a pie no quieren una República Socialista (entiendo). Me temo que si aceptas las reglas del mercado, las aceptas para todo.

Disfrazar a los controladores como “ricos mercenarios”, le viene muy bien al sistema capitalista. Hace que el resto de los mortales los vea como “el enemigo”. Provoca la lucha entre trabajadores y hace que los recortes y la ausencia de derechos que se les quiera aplicar a los controladores aéreos (trabajadores) sea aplaudido y jaleado por el resto de la masa trabajadora. La estrategia es simple y será aplicable en el futuro a otros gremios (funcionarios, por ejemplo).

El objetivo es que sean los propios trabajadores los que jaleen y aplaudan el recorte de derechos e incluso los que los soliciten. El argumento de “que no se quejen que cobran mucho”, debe realizarse con cuidado, puesto que ¿dónde está ese límite salarial a partir del cual hay que aceptar todo tipo de recortes sin queja? El resto de trabajadores de este país se equivocan al apuntar el tiro.

El principal problema (incluido entre los propios controladores) es la ausencia total de conciencia de clase por parte de la masa trabajadora. Como comentaba John Brown, al igual que la esclavitud era disimulada por el sistema esclavista con la introducción del esclavo en la casa (como sirviente, ama de llaves o profesor), el sistema capitalista trata de difuminar la línea divisoria entre clases poniéndose del lado de las masas trabajadoras en su lucha contra los “privilegiados del sistema”. Hay que tener mucho cuidado con ciertas amistades, no acaben terminando en el “abrazo del oso”.

Si la cuestión que se plantea es que es injusto que cobren tanto, entonces deberíamos mirar hacia otro lado. Deberíamos mirar hacia el sistema de mercado que todos alaban y que nos permite que los domingos abran los centros comerciales para que nosotros vayamos. Centros Comerciales donde trabaja gente por 600 euros al mes de Lunes a Domingo.

Ese mercado que permite comprar balones a nuestros hijos por 10 euros, simplemente porque los cosen niños pakistaníes. U ordenadores en china por 400 euros (con trabajadores en condiciones de semi-esclavitud), mientras que si lo compráramos en Alemania nos costaría 4.000.

Ahí es donde debemos mirar. Si aceptamos que el mercado regule precios y beneficios, debemos aceptarlo para todo. Si aceptamos al mercado como sistema regulador de recursos escasos, el precio que deberemos pagar a controladores, cirujanos, traductores de primer nivel, etc... seguirá siendo muy alto. Otra cosa sería que quisiéramos otro tipo de sistema, que quisiéramos regirnos por otros principios éticos y morales; pero no queremos, ¿no? Es más, todos queremos que nuestros hijos sean controladores aéreos porque cobran lo que cobran, ¿no?

Le pese a quien le pese, los controladores, al igual que otros gremios cobran lo que cobran por unas leyes muy simples. Le pese a quién le pese, no por ello dejan de ser trabajadores. El ataque constante, desproporcionado y evidente contra los controladores, no es más que la prolongación del mismo ataque constante contra toda la clase trabajadora en general y es solo el principio de lo que vendrá.

El mensaje final de parte del Estado Burgués en el que vivimos es claro para los trabajadores: cuidado con lo que hacéis, cuidado con moverse fuera del marco que os damos, que el que tiene las armas, y fabrica las leyes soy yo.

En nuestra mano está. Quién sabe si no hubiera sido hermoso que, al abandonar sus puestos de trabajo los controladores, hartos de la situación de cercenamiento de derechos, los mineros hubieran hecho lo propio, los profesores, los panaderos, los periodistas, los millones de parados se hubieran echado a las calles... Aunque solo hubiera sido por un día, por unas horas. Sentir que el control pertenece a la ciudadanía, a la sociedad civil, que de verdad retorna al propio pueblo al que pertenece y no a los bancos, el ejército, el Estado, la Monarquía...

Poder decir y contar un día a los que vendrán, que hubo un instante en el que todo cambió para siempre. En el que fuímos verdaderamente libres y dueños de nuestro propio futuro.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Campos de fresas para siempre



"Yo no tengo miedo de vivir en Nueva York. A mí nunca me han atacado, nunca me han molestado. Lo único que me pasa es que, de vez en cuando, alguien me detiene en la calle para pedirme un autógrafo. Y eso para mí no es molestia. Al contrario, me hace sentir bien..."
John Lennon, en una entrevista a la BBC


"La vida es aquello que te va sucediendo
mientras estás ocupado haciendo otros planes."

"Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño.
Un sueño que sueñas con alguien es una realidad."
"El portero quiere un autografo,
el que pasea por el parque quiere una foto,
la camarera quiere un apretón de manos.
Todo el mundo quiere un trozo de ti."


"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor,
mientras la violencia se practica a plena luz del día."

"Vivir es fácil con los ojos cerrados."



La tarde del 8 de Diciembre de 1980, un empleado de hospital oriundo de Texas pero llegado desde Hawai,  llamado Mark David Chapman, de 25 años, espera en los alerdedores del edificio Dakota, entre otros admiradores, curiosos, fotógrafos,  o mitómanos, la salida de John Lennon, que ya en vida era profundamente idolatrado.


Mark es un joven obeso, depresivo y desequilibrado, al que ya en el colegio sus compañeros  llamaban "Mark, the freak". Pertenecía a las juventudes cristianas, y prácticamente desde su niñez veneraba a Jesucristo y a John Lennon. Con once años, leyó la  famosa entrevista al beatle en la que declaraba que  “el cristianismo se irá, se desvanecerá y se hará más pequeño. No necesito discutirlo. Estoy en lo correcto y lo probaré. Los Beatles somos más populares que Jesucristo en este momento”.

Esta declaración había provocado una ola de rechazo al grupo en Estados Unidos, sobre todo entre los sectores más reaccionarios, y dio lugar a amenazas por parte del mismísimo Kukus Klan , quemas de fotografías, discos y parafernalia de los Beatles en las denominadas" fogatas Beatle", y hasta emisoras de radio negándose a emitir canciones del grupo británico. Parece ser que el rechazo llegó incluso a la España franquista, que vivía como oficial y única la ideología que en Estados Unidos convivia con muchas otras. Al parecer, a Mark también  le molestaron profundamente estas palabras que confrontaban en irresoluble oposición sus dos idolatrías, sembrando el germen de lo que crecería abonado por la obsesión y el desequelibrio y que culminaría  tal día como hoy, hace treinta años.



Mark, que había nacido en Texas en el seno de una familia en la que los malos tratos eran cotidianos,  vivía en Honolulu, estaba casado (su  esposa se parecía mucho a Yoko Ono), y  la idea del suicidio convivía con él como proyecto y formaba parte de su pasado como tentativa. Había pasado una temporada voluntariamente internado en el ala psiquiátrica de un hospital, en el que terminaría trabajando al ser dado de alta. Dejó este trabajo y se hizo guardia de seguridad, aunque abandonaría también para pasar sus días bebiendo cerveza, leyendo en la biblioteca municipal (entre otras cosas, biografías desmitificadoras de Lennon,  que enfocaban más las sombras de su figura, que sí, las tenía, y El guardián entre el centeno, de Salinger),  y alimentando viejos rencores y obsesiones en los que mezclaba sus delirios religiosos con su antiguo fervor por el exbeatle, fervor ahora convertido en concentrado resentimiento.

El 8 de octubre de 1980, John Lennon cumple 40 años, y dicen que ese mismo día, Mark compró una pistola en Honolulú. Poco después es cuando abandona su trabajo, y su esposa es testigo de macabros rituales satánicos en los que escucha discos de los Beatles cambiándoles la letra por frases violentas. Llega a golpea ra  su mujer y destruir todos sus discos del cuarteto de Liverpool.

Le pide dinero a su suegro y viaja a nueva York en Noviembre. Merodea a menudo por el Dakota y llega a hacerse amigo del portero, al que sonsaca sobre las costumbres de Lennon. Aunque le resulta difícil, finalmente consigue, a través de un amigo alguacil, balas para su pistola, que tenía sin registrar. Sin embargo,  llama a su esposa, confesándole que estaba en Nueva  York para matar a John Lennon, pero que el amor por ella lo ha redimido y le ha hecho cambiar de idea. Regresa a Hawai a mediados de Noviembre, cuando el álbum de Lennon Double Fantasy es editado convirtiéndose de forma inmediata en un rotundo éxito.

A principios de Diciembre, Chapman vuela de nuevo a Nueva York, con su revólver y un ejemplar de El guardian entre el centeno, de Salinger, obra que ha leído más de quince veces. Vuelve a merodear por el Dakota y a hablar con el personal de seguridad. En su Biblia amplía el título de "El evangelio según san John... Lennon"


La mañana del 8 de Diciembre, Lennon y su mujer posan para la fotógrafa Annie Leibobitz. De esa sesión sale una imagen con Lennon desnudo en posición fetal abrazado a Yoko,destinada a ser portada de la revista Rolling Stone. Y mito.


 Mientras, Mark hace guardia a la puerta del Dakota y se mezcla con admiradores y fotógrafos.  A las cinco de la tarde aparecen, por fin, John y Yoko. Mark le pide que el firme el disco y el fotógrafo Paul Goresh, con el que había estado hablando, recoge el instante. Lennon lo firma y le pregunta "¿Eso es todo lo que quieres? ". Mark sonríe, le dice que sí y le da las gracias.


John y Yoko se van al estudio de grabación. Mark se queda en el Dakota.

A las diez y media de la noche, John y Yoko salen del estudio de grabación, y se detienen en un restaurante para tomar un café; el último sin saberlo.



A las once y media llegan al Dakota en su limusina blanca. No hay nadie ya. Sólo el portero y Mark, que saluda a Yoko cuando esta pasa frente a él. Detrás viene Lennon, que le mira de reojo sin saludarle. Algunos dicen que mientras la pareja entra en el edificio, Mark gritó "¡Eh, John!", pero otros lo niegan. Lo que es seguro es que disparó cinco tiros a John. Uno falló y dio en una ventana del edificio. Los otros cuatro se clavaron en el cuerpo de Lennon, que gritó "¡Me han disparado!" antes de desplomarse.  Mientras el conserje del Dakota cubria a Lennon con su uniforme y le quitaba las gafas, el portero, José Perdomo, le quitó la pistola a Chapman y la pateó hasta unos arbustos diciéndole "¿Sabes lo que has hecho?".

Cuando llegaron los policías encontraron a Chapman muy calmado, sentado en la acera y sosteniendo un ejemplar de "El guardián entre el centeno" en el que había escrito "«Para Holden Caulfield. De Holden Caulfield. Ésta es mi declaración».  Siempre ha sostenido que la historia de Holden Cauldfield es la suya. La que explica lo sucedido.

Mientras tanto, en la ambulancia, Lennon dejaba de respirar en brazos de Yoko, y después llegaba al hospital Roosvelt, donde los intentos de reanimarle fueron inútiles.  El Dr. Lynn cuenta que cuando se lo comunicaron a Yoko, ella repitió "No es verdad. Ustedes me están mintiendo. No es verdad", para luego derrumbarse, y pedir 30 minutos antes de que la noticia se hicera pública, y así poder llegar a casa y ser ella la que se lo explicara a su hijo Sean.


En cuanto se supo la noticia, cientos de personas se congregaron a las puertas del hospital Roosvelt y del edificio Dakota para rezar y cantar sus canciones como homenaje.

Yoko no quiso que hubiera funeral tras la cremación de los restos, pero convocó diez minutos de silencio para el 14 de Diciembre. La convocatoria  fue seguida por miles de personas en todo el mundo: entre ellos, treinta mil en Liverpool, doscientos veinticinco mil en Central Park y algunas emisoras de radio que suspenden su emisión. Se dice que entre los fanáticos de John hubo incluso suicidios .

Al año sigueinte, la viuda sacaría un álbum en solitario, Season of Glass, en cuya portada aparecían las gafas ensangrentadas de John. Yoko, figura controvertida y odiada con pasión ya desde mucho antes, recibió decenas de amenaza de muerte por esto. En la reedición del disco  en 1997 se incluiría la canción Waliking on ice, en la que la pareja había estado trabajando en el estudio de grabación justo antes del asesinato.


Chapman, que en un primer momento dijo ser inocente alegando demencia, cambió su versión en 1981 y se declaró culpable, porque "Dios así se lo ordenó". Fue condenado a cadena perpetua. Los que lo tratan en prisión lo describen como loco, agresivo e iracundo, obsesionado con asesinar, entre otros, al resto de los Beatles. Incluso se le realizó un exorcismo en 1985, y el sacerdote ejecutor dijo  que de su cuerpo habían salido cinco demonios.  Al declararse culpable, podía salir en libertad tras cumplir 20 años en la cárcel, pero desde el 2000 las audiencias le han negado la libertad cada dos años, hasta la actualidad, en que continú en la prisión estatal de Attica.

La foto tomada por Annie Leibovitz la mañana del asesinato apareció como portada de la Revista Rolling Stone en enero de 1981, en un número dedicado íntegramente al cantante y convirtiéndose en mitica.




El disco que le dedicara  Lennon  a Mark cinco horas antes de que este lo asesinara fue encontrado -al parecer, en las proximidades del Dakota- ,por alguien que lo entregó a la policía. Las autoridades se lo devolvieron con una nota de agradecidimiento y el disco fue vendido por medio millón de dólares.



En Central Park, cerca del edificio Dakota,  se erigió el memorial Strawberry Fields, con una enorme placa en el suelo que dice "Imagine", lugar de reunión y conmemoración en días de aniversario como hoy, pero también de otros lutos como el 11 de septiembre o la muerte de George Harrison.  También hoy, como todos los años, en la estrella dedicada a Lennon el paseo de la fama de Hollywwood se congregarán cientos de personas con velas, y Yoko Ono encenderá  otra  en la ventana del cuarto de John, en el edificio en el que vivía con ella y a cuyas puertas fue asesinado.




Hay quien piensa que el asesinato de John nunca se investigó lo suficientemente a fondo, y que como el de JFK o la muerte de Marilyn, no está resuelto del todo. De hecho, como hiciera también con JFK, Oliver Stone proyectó una película sobre él que nunca llegó a terminarse.

Y como Elvis, Lennon también tiene su propia leyenda que dice que todavía sigue vivo, que todo fue un montaje y  que, incluso, él está detras de la música de gente como Beck (dicen que si se escucha alguna de sus canciones al revés, dice John is alive, y que en una de las canciones del Álbum Blanco de los Beatles dice "Someday i'll be Beck") .Otras teorías acusan de su asesinato a la CIA, a Yoko Ono y un supuesto amante o incluso a Paul McArtney.

Es lo que tiene ser un mito, un cadáver joven, un mártir, un perfil a la medida de los altares, un héroe coronado por cuatro balas,  una vida y una figura controvertidas, con sus luces y sus sombras, a las que una muerte temprana y llena de acentos para la leyenda,  deja solo luces deslumbrantes. Que son las que importan, al fin y al cabo. "Campos de fresas para siempre..."

La información más amplia y completa posible, aquí.

Más sobre Lennon en Robando rosas:






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