miércoles, 8 de diciembre de 2010

Campos de fresas para siempre



"Yo no tengo miedo de vivir en Nueva York. A mí nunca me han atacado, nunca me han molestado. Lo único que me pasa es que, de vez en cuando, alguien me detiene en la calle para pedirme un autógrafo. Y eso para mí no es molestia. Al contrario, me hace sentir bien..."
John Lennon, en una entrevista a la BBC


"La vida es aquello que te va sucediendo
mientras estás ocupado haciendo otros planes."

"Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño.
Un sueño que sueñas con alguien es una realidad."
"El portero quiere un autografo,
el que pasea por el parque quiere una foto,
la camarera quiere un apretón de manos.
Todo el mundo quiere un trozo de ti."


"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor,
mientras la violencia se practica a plena luz del día."

"Vivir es fácil con los ojos cerrados."



La tarde del 8 de Diciembre de 1980, un empleado de hospital oriundo de Texas pero llegado desde Hawai,  llamado Mark David Chapman, de 25 años, espera en los alerdedores del edificio Dakota, entre otros admiradores, curiosos, fotógrafos,  o mitómanos, la salida de John Lennon, que ya en vida era profundamente idolatrado.


Mark es un joven obeso, depresivo y desequilibrado, al que ya en el colegio sus compañeros  llamaban "Mark, the freak". Pertenecía a las juventudes cristianas, y prácticamente desde su niñez veneraba a Jesucristo y a John Lennon. Con once años, leyó la  famosa entrevista al beatle en la que declaraba que  “el cristianismo se irá, se desvanecerá y se hará más pequeño. No necesito discutirlo. Estoy en lo correcto y lo probaré. Los Beatles somos más populares que Jesucristo en este momento”.

Esta declaración había provocado una ola de rechazo al grupo en Estados Unidos, sobre todo entre los sectores más reaccionarios, y dio lugar a amenazas por parte del mismísimo Kukus Klan , quemas de fotografías, discos y parafernalia de los Beatles en las denominadas" fogatas Beatle", y hasta emisoras de radio negándose a emitir canciones del grupo británico. Parece ser que el rechazo llegó incluso a la España franquista, que vivía como oficial y única la ideología que en Estados Unidos convivia con muchas otras. Al parecer, a Mark también  le molestaron profundamente estas palabras que confrontaban en irresoluble oposición sus dos idolatrías, sembrando el germen de lo que crecería abonado por la obsesión y el desequelibrio y que culminaría  tal día como hoy, hace treinta años.



Mark, que había nacido en Texas en el seno de una familia en la que los malos tratos eran cotidianos,  vivía en Honolulu, estaba casado (su  esposa se parecía mucho a Yoko Ono), y  la idea del suicidio convivía con él como proyecto y formaba parte de su pasado como tentativa. Había pasado una temporada voluntariamente internado en el ala psiquiátrica de un hospital, en el que terminaría trabajando al ser dado de alta. Dejó este trabajo y se hizo guardia de seguridad, aunque abandonaría también para pasar sus días bebiendo cerveza, leyendo en la biblioteca municipal (entre otras cosas, biografías desmitificadoras de Lennon,  que enfocaban más las sombras de su figura, que sí, las tenía, y El guardián entre el centeno, de Salinger),  y alimentando viejos rencores y obsesiones en los que mezclaba sus delirios religiosos con su antiguo fervor por el exbeatle, fervor ahora convertido en concentrado resentimiento.

El 8 de octubre de 1980, John Lennon cumple 40 años, y dicen que ese mismo día, Mark compró una pistola en Honolulú. Poco después es cuando abandona su trabajo, y su esposa es testigo de macabros rituales satánicos en los que escucha discos de los Beatles cambiándoles la letra por frases violentas. Llega a golpea ra  su mujer y destruir todos sus discos del cuarteto de Liverpool.

Le pide dinero a su suegro y viaja a nueva York en Noviembre. Merodea a menudo por el Dakota y llega a hacerse amigo del portero, al que sonsaca sobre las costumbres de Lennon. Aunque le resulta difícil, finalmente consigue, a través de un amigo alguacil, balas para su pistola, que tenía sin registrar. Sin embargo,  llama a su esposa, confesándole que estaba en Nueva  York para matar a John Lennon, pero que el amor por ella lo ha redimido y le ha hecho cambiar de idea. Regresa a Hawai a mediados de Noviembre, cuando el álbum de Lennon Double Fantasy es editado convirtiéndose de forma inmediata en un rotundo éxito.

A principios de Diciembre, Chapman vuela de nuevo a Nueva York, con su revólver y un ejemplar de El guardian entre el centeno, de Salinger, obra que ha leído más de quince veces. Vuelve a merodear por el Dakota y a hablar con el personal de seguridad. En su Biblia amplía el título de "El evangelio según san John... Lennon"


La mañana del 8 de Diciembre, Lennon y su mujer posan para la fotógrafa Annie Leibobitz. De esa sesión sale una imagen con Lennon desnudo en posición fetal abrazado a Yoko,destinada a ser portada de la revista Rolling Stone. Y mito.


 Mientras, Mark hace guardia a la puerta del Dakota y se mezcla con admiradores y fotógrafos.  A las cinco de la tarde aparecen, por fin, John y Yoko. Mark le pide que el firme el disco y el fotógrafo Paul Goresh, con el que había estado hablando, recoge el instante. Lennon lo firma y le pregunta "¿Eso es todo lo que quieres? ". Mark sonríe, le dice que sí y le da las gracias.


John y Yoko se van al estudio de grabación. Mark se queda en el Dakota.

A las diez y media de la noche, John y Yoko salen del estudio de grabación, y se detienen en un restaurante para tomar un café; el último sin saberlo.



A las once y media llegan al Dakota en su limusina blanca. No hay nadie ya. Sólo el portero y Mark, que saluda a Yoko cuando esta pasa frente a él. Detrás viene Lennon, que le mira de reojo sin saludarle. Algunos dicen que mientras la pareja entra en el edificio, Mark gritó "¡Eh, John!", pero otros lo niegan. Lo que es seguro es que disparó cinco tiros a John. Uno falló y dio en una ventana del edificio. Los otros cuatro se clavaron en el cuerpo de Lennon, que gritó "¡Me han disparado!" antes de desplomarse.  Mientras el conserje del Dakota cubria a Lennon con su uniforme y le quitaba las gafas, el portero, José Perdomo, le quitó la pistola a Chapman y la pateó hasta unos arbustos diciéndole "¿Sabes lo que has hecho?".

Cuando llegaron los policías encontraron a Chapman muy calmado, sentado en la acera y sosteniendo un ejemplar de "El guardián entre el centeno" en el que había escrito "«Para Holden Caulfield. De Holden Caulfield. Ésta es mi declaración».  Siempre ha sostenido que la historia de Holden Cauldfield es la suya. La que explica lo sucedido.

Mientras tanto, en la ambulancia, Lennon dejaba de respirar en brazos de Yoko, y después llegaba al hospital Roosvelt, donde los intentos de reanimarle fueron inútiles.  El Dr. Lynn cuenta que cuando se lo comunicaron a Yoko, ella repitió "No es verdad. Ustedes me están mintiendo. No es verdad", para luego derrumbarse, y pedir 30 minutos antes de que la noticia se hicera pública, y así poder llegar a casa y ser ella la que se lo explicara a su hijo Sean.


En cuanto se supo la noticia, cientos de personas se congregaron a las puertas del hospital Roosvelt y del edificio Dakota para rezar y cantar sus canciones como homenaje.

Yoko no quiso que hubiera funeral tras la cremación de los restos, pero convocó diez minutos de silencio para el 14 de Diciembre. La convocatoria  fue seguida por miles de personas en todo el mundo: entre ellos, treinta mil en Liverpool, doscientos veinticinco mil en Central Park y algunas emisoras de radio que suspenden su emisión. Se dice que entre los fanáticos de John hubo incluso suicidios .

Al año sigueinte, la viuda sacaría un álbum en solitario, Season of Glass, en cuya portada aparecían las gafas ensangrentadas de John. Yoko, figura controvertida y odiada con pasión ya desde mucho antes, recibió decenas de amenaza de muerte por esto. En la reedición del disco  en 1997 se incluiría la canción Waliking on ice, en la que la pareja había estado trabajando en el estudio de grabación justo antes del asesinato.


Chapman, que en un primer momento dijo ser inocente alegando demencia, cambió su versión en 1981 y se declaró culpable, porque "Dios así se lo ordenó". Fue condenado a cadena perpetua. Los que lo tratan en prisión lo describen como loco, agresivo e iracundo, obsesionado con asesinar, entre otros, al resto de los Beatles. Incluso se le realizó un exorcismo en 1985, y el sacerdote ejecutor dijo  que de su cuerpo habían salido cinco demonios.  Al declararse culpable, podía salir en libertad tras cumplir 20 años en la cárcel, pero desde el 2000 las audiencias le han negado la libertad cada dos años, hasta la actualidad, en que continú en la prisión estatal de Attica.

La foto tomada por Annie Leibovitz la mañana del asesinato apareció como portada de la Revista Rolling Stone en enero de 1981, en un número dedicado íntegramente al cantante y convirtiéndose en mitica.




El disco que le dedicara  Lennon  a Mark cinco horas antes de que este lo asesinara fue encontrado -al parecer, en las proximidades del Dakota- ,por alguien que lo entregó a la policía. Las autoridades se lo devolvieron con una nota de agradecidimiento y el disco fue vendido por medio millón de dólares.



En Central Park, cerca del edificio Dakota,  se erigió el memorial Strawberry Fields, con una enorme placa en el suelo que dice "Imagine", lugar de reunión y conmemoración en días de aniversario como hoy, pero también de otros lutos como el 11 de septiembre o la muerte de George Harrison.  También hoy, como todos los años, en la estrella dedicada a Lennon el paseo de la fama de Hollywwood se congregarán cientos de personas con velas, y Yoko Ono encenderá  otra  en la ventana del cuarto de John, en el edificio en el que vivía con ella y a cuyas puertas fue asesinado.




Hay quien piensa que el asesinato de John nunca se investigó lo suficientemente a fondo, y que como el de JFK o la muerte de Marilyn, no está resuelto del todo. De hecho, como hiciera también con JFK, Oliver Stone proyectó una película sobre él que nunca llegó a terminarse.

Y como Elvis, Lennon también tiene su propia leyenda que dice que todavía sigue vivo, que todo fue un montaje y  que, incluso, él está detras de la música de gente como Beck (dicen que si se escucha alguna de sus canciones al revés, dice John is alive, y que en una de las canciones del Álbum Blanco de los Beatles dice "Someday i'll be Beck") .Otras teorías acusan de su asesinato a la CIA, a Yoko Ono y un supuesto amante o incluso a Paul McArtney.

Es lo que tiene ser un mito, un cadáver joven, un mártir, un perfil a la medida de los altares, un héroe coronado por cuatro balas,  una vida y una figura controvertidas, con sus luces y sus sombras, a las que una muerte temprana y llena de acentos para la leyenda,  deja solo luces deslumbrantes. Que son las que importan, al fin y al cabo. "Campos de fresas para siempre..."

La información más amplia y completa posible, aquí.

Más sobre Lennon en Robando rosas:






4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen articulo, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)

observer dijo...

Hey! sabías que en a coruña hay una estatua de lennon supercutre??? el día que lainauguraron pasé una vergüenza ajena terrible: allí estaba elPaco Vázquez y mogollón de niños cursis con guitarras, todos a una cantando "Imagine" en plan sacristán. si puedes búscate elvideo del show porque es delirante.

De Lennon no sé mucho, me gustó cómo se le describe en la peli Backbeat. Y comoapunte, decir que elalbum "Imagine", aunque no sea eltipo de canción que me gusta, tiene un sonido maravilloso: según creo recordar lo coprodujo Phil Spector, y tiene ese sonido que sólo él podía conseguir.
Ah! y Yoko es la ídola de un par de amigos míos. Tiene mala fama entre los beatlemaníacos, pero su carrera en elmundo del arte es muy muy interesante.
rebicos

observer dijo...

ah! ya sé que decir "ídola" es como decir "miembra". a estas horas estoy "idioto" :-)

kamala dijo...

jajaj No te preocupes, lo de ídola queda hasta simpático, que por algo no eres ministro de igualdad...

A mí Lennon me encanta desde siempre, y me encanta su figura, muchas de las cosas que hizo y dijo, su historia con yoko tal y como nos la han contado y yo estoy dispuesta a creerme. Y no sé, siempre lo asocio con el sueño que ya no nos atrevemos a soñar y esas cosas. Me produce una tremenda nostalgia. Y por eso me gusta acordarme de él. Porque hubo un momento en que el mundo estaba convencido de que se avanzaba a mejor, y de que se podía avanzar a mejor... Y hoy, fíjate.

¿Qué haría Lennon, si siguiera siendo el que todos creíamos que era? Aunque seguro que el mundo habríapodido también con él...

Bicos

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