sábado, 11 de diciembre de 2010

Pobre país rico III. De controladores y alarmas.

Vivo en un país que se encuentra en “Estado de Alarma”. Esa situación, en contra de lo que muchos puedan pensar, no se ha provocado por que en mí país existan cinco millones de parados, o porque la tasa de pobreza de la población se acerque al 30% de la misma, o porque los bancos o las grandes empresas roben a manos llenas, o porque si todos los países consumieran lo que consume el mío, harían falta 3.5 planetas para sobrevivir. Tampoco se ha declarado porque mi país venda armas a dictaduras y apoye golpes de Estado en el extranjero (Venezuela 2.002).

Ni siquiera se ha declarado por los recortes sociales que se vienen encima, o porque se retire una ayuda de miseria a personas que no poseen ningún ingreso, ni porque el acceso a la vivienda sea prácticamente imposible para la mayoría de la población.

En definitiva, mi país no considera “alarmante” el hecho de no garantizar prácticamente ninguno de los derechos que recoge en su propia Constitución, que es defendida a capa y espada (también y sobre todo, por los que declaran el “Estado de Alarma”). No, mi país vive en “Estado de Alarma”, porque los ciudadanos del mismo no pudieron volar en avión el fin de semana del 5 de Diciembre de 2.010.

El “Estado de Alarma” se declara en función del artículo II (4.c) de la Ley Orgánica correspondiente, en función de la paralización de un “servicio público esencial”. Eso suponiendo que el uso del avión, lo sea (yo he volado 2 veces en 40 años, si bien es verdad que yo no soy ejemplo de nada).

Básicamente, el hecho que lleva a la declaración del tan famoso “Estado de Alarma” y que conlleva la militarización del control aeroportuario, es el abandono de numerosos controladores (no todos) de su puesto de trabajo en las torres el citado fin de semana. Nadie se pregunta qué lleva a alguien a tomar una decisión así, ni importa realmente esa cuestión.

Los controladores aéreos no son hoy peor valorados que hace un año. De hecho, eran y son odiados. Se les insulta permanentemente en los mass media ("chorizos, secuestradores, privilegiados, vagos, cara duras"... eson algunos de los epítetos más suaves). Ayer, en una entrevista, se les preguntaba cómo se sentían teniendo tan mala imagen ante la opinión pública. El presentador hablaba como si la gente tuviera opinión propia, independientemente de la creada por los medios de comunicación.

Un controlador aéreo (excluyendo puestos directivos o de control)cobra netos entre 3.000-6.000 euros al mes, dependiendo de la torre en la que trabaje . Hay que recordar que no coge el dinero de una caja, sino que hay alguien que lo paga.

Ese salario es posiblemente (en la mayoría de los casos del colectivo) más bajo que la mayoría de los políticos y asesores de políticos de este país. ¿Alguien se imagina la misma campaña de difamación contra la clase política? Por poner un ejemplo (que sería ampliable), el Ministro de Fomento de España cobra unos 75.000-90.000 euros al año, a lo que hay que añadir dietas, teléfono gratis, coche oficial, viajes, etc... y su correspondiente séquito de asesores. ¿Cuál es su formación? ¿Cuántos días de vacaciones tiene? ¿De dónde sale su sueldo? etc...

¿Alguien sabe cuanto cobra un cirujano de primer nivel? ¿Un traductor de lenguas, con más de 4 idiomas, en el parlamento europeo? ¿Un asesor informático de una gran compañía? ¿Un astronauta? ¿Un piloto de aviación civil? Los sueldos de estos trabajadores, al igual que los de los controladores, viene impuestos por la ley del mercado: a escasez de producto, éste se encarece. Básicamente un controlador aéreo cobra lo que cobra por:

- escasez de trabajadores para el puesto en cuestión.

- horas extras realizadas a consecuencia de lo anterior.

Sin embargo, ¿por qué debe un alcalde o un concejal o un ministro cobrar hasta 10 veces más que los ciudadanos a los que representa? ¿Por qué se entiende que eso es normal.? ¿Por qué debe desplazarse en vehículos de 80.000 euros y gran cilindrada? ¿Hay que militarizar Fomento? ¿Industria? ¿La Moncloa? ¿Los clubes de fútbol?

Como comenta John Brown, el sistema capitalista trata de hacer que desaparezca el concepto de lucha de clases. En envolver todo en una maraña. Hoy se nos presenta a los controladores como “agentes del capital” “ricos privilegiados” y se obvia lo que son: trabajadores cualificados por cuenta ajena, sujetos a convenios y al estatuto de los trabajadores y que viven de su salario, no de las rentas del capital.

Es decir, la empresa que los contrata les paga un salario a cambio de su fuerza de trabajo, apropiándose de la plusvalía (marxismo puro y del fácil). Es así de simple. ¿Su sueldo? Ya está comentado: va en función del mercado. Obviamente, en una República Socialista los controladores aéreos hacen el trabajo exactamente igual, pero por un menor sueldo; lo que ocurre es que los españoles de a pie no quieren una República Socialista (entiendo). Me temo que si aceptas las reglas del mercado, las aceptas para todo.

Disfrazar a los controladores como “ricos mercenarios”, le viene muy bien al sistema capitalista. Hace que el resto de los mortales los vea como “el enemigo”. Provoca la lucha entre trabajadores y hace que los recortes y la ausencia de derechos que se les quiera aplicar a los controladores aéreos (trabajadores) sea aplaudido y jaleado por el resto de la masa trabajadora. La estrategia es simple y será aplicable en el futuro a otros gremios (funcionarios, por ejemplo).

El objetivo es que sean los propios trabajadores los que jaleen y aplaudan el recorte de derechos e incluso los que los soliciten. El argumento de “que no se quejen que cobran mucho”, debe realizarse con cuidado, puesto que ¿dónde está ese límite salarial a partir del cual hay que aceptar todo tipo de recortes sin queja? El resto de trabajadores de este país se equivocan al apuntar el tiro.

El principal problema (incluido entre los propios controladores) es la ausencia total de conciencia de clase por parte de la masa trabajadora. Como comentaba John Brown, al igual que la esclavitud era disimulada por el sistema esclavista con la introducción del esclavo en la casa (como sirviente, ama de llaves o profesor), el sistema capitalista trata de difuminar la línea divisoria entre clases poniéndose del lado de las masas trabajadoras en su lucha contra los “privilegiados del sistema”. Hay que tener mucho cuidado con ciertas amistades, no acaben terminando en el “abrazo del oso”.

Si la cuestión que se plantea es que es injusto que cobren tanto, entonces deberíamos mirar hacia otro lado. Deberíamos mirar hacia el sistema de mercado que todos alaban y que nos permite que los domingos abran los centros comerciales para que nosotros vayamos. Centros Comerciales donde trabaja gente por 600 euros al mes de Lunes a Domingo.

Ese mercado que permite comprar balones a nuestros hijos por 10 euros, simplemente porque los cosen niños pakistaníes. U ordenadores en china por 400 euros (con trabajadores en condiciones de semi-esclavitud), mientras que si lo compráramos en Alemania nos costaría 4.000.

Ahí es donde debemos mirar. Si aceptamos que el mercado regule precios y beneficios, debemos aceptarlo para todo. Si aceptamos al mercado como sistema regulador de recursos escasos, el precio que deberemos pagar a controladores, cirujanos, traductores de primer nivel, etc... seguirá siendo muy alto. Otra cosa sería que quisiéramos otro tipo de sistema, que quisiéramos regirnos por otros principios éticos y morales; pero no queremos, ¿no? Es más, todos queremos que nuestros hijos sean controladores aéreos porque cobran lo que cobran, ¿no?

Le pese a quien le pese, los controladores, al igual que otros gremios cobran lo que cobran por unas leyes muy simples. Le pese a quién le pese, no por ello dejan de ser trabajadores. El ataque constante, desproporcionado y evidente contra los controladores, no es más que la prolongación del mismo ataque constante contra toda la clase trabajadora en general y es solo el principio de lo que vendrá.

El mensaje final de parte del Estado Burgués en el que vivimos es claro para los trabajadores: cuidado con lo que hacéis, cuidado con moverse fuera del marco que os damos, que el que tiene las armas, y fabrica las leyes soy yo.

En nuestra mano está. Quién sabe si no hubiera sido hermoso que, al abandonar sus puestos de trabajo los controladores, hartos de la situación de cercenamiento de derechos, los mineros hubieran hecho lo propio, los profesores, los panaderos, los periodistas, los millones de parados se hubieran echado a las calles... Aunque solo hubiera sido por un día, por unas horas. Sentir que el control pertenece a la ciudadanía, a la sociedad civil, que de verdad retorna al propio pueblo al que pertenece y no a los bancos, el ejército, el Estado, la Monarquía...

Poder decir y contar un día a los que vendrán, que hubo un instante en el que todo cambió para siempre. En el que fuímos verdaderamente libres y dueños de nuestro propio futuro.

13 comentarios:

observer dijo...

Yo creo que toda generación necesita un buen susto del "sistema" para poder llegar a la conclusión de que: no va a haber revolución nunca.

Mayo del 68: en ese momento, se supo que en occidente ya no hay revoluciones verdaderas. Los 70. La antiglobalización ahora... el poder siempre nos tienta con la posibilidad de una revolución, que cuando fracasa nos hace reconocer en "el sistema" la única verdad posible.

Yo al menos ya he sacado de mi cabeza la posibilidad de un "cambio de sistema": esas cosas no pasan, Marx tenía razón con lo del fín de la historia. Pero se equivocó porque el punto final no es el que él se imaginaba.

observer dijo...

La partida va como sigue:

neoliberalismo +1
socialdemocracia -1
comunismo 0

Dei dijo...

Entonces, mi querido observador, no nos queda nada. Solo pasar, pasar haciendo caminos...

observer dijo...

Puede ser divertido

kamala dijo...

La eterna historia del dedo y la luna....

Los controladores ganan muchísimo más que la media de los trabajadores. Pero son trabajadores. Y lo que ganan, lo ganan con su trabajo, no con especulación, ni por ser hijos de, ni por haber hecho alguna genialidad artística hace años, ni por ser propietarios de algo. Han llegado a su puesto pasando un examen en el que, según creo, no hay sospecha de eso tan frecuente en nuestro país de dedos y enchufes. Aspiraron a un trabajo con unas características y unas condiciones determinadas consecuencia, supongo, de la ley de la oferta y la demanda, de las negociociones, de los acuerdos, que eran como se hacían las cosas cuando lo importante era aquello de la democracia, el estado de derecho, el estado del bienestar. Como todos

Los controladores no convocaron huelga, no jugaron segun las reglas. Pero sus patrones tampoco : cambiaron sus condiciones por decreto-ley, demostrando que pueden hacer lo que le de la gana con cualquiera. Para unos la ley es intocable, para otros no. Y nosotros aplaudimos la injusticia.


Hoy, se conculcan flagrante e ilegalmente los derechos de los trabajadores, y el país se indigna de su reacion y se alegra de una contundencia inusitada en la represión. porque solo ven a controladores ricos que dificultan que el país pueda volar un puente. Apedreemos a los controladores, desfoguemos nuestras iras sobre ellos. Nosotros estamos jodidos, que se jodan ellos también. Que asuman con nosotros que ya no hay estado de derecho, ni del bienestar. Que aquí todos (bueno, todos no, los trabajadores, quiero decir) tenemos que jodernos por la Esensibilidad de los mercadosE, aunque esos sí que son ricos y privilegiados, y no por su trabajo y no por haber pasado por ningún examen. Pero claro, es que a esos les interesa que nos vayamos de vacaciones...

Da igual que se ataquen las reglas del juego. Lo que importa es la excepción, la anestesia, el caramelito, el detalle. Nosotros aplaudimos al dedo que está apuntando a la luna para disparar y destrozarla. Lo que están haciendo con los controladores son el dedo; la luna, aquel mundo de derechos sociales conseguidos poco a poco durante más de un siglo. El fin de un sueño. Y nos alegramos de que les machaquen, porque no queremos ver que los machacados somos también nosotros. Han caído los controladores. y con ellos, toda esperanza. Es el fin, Pero nosotros le damos la razón al estado traidor. Y a los mercados.

Y nos quedamos tan anchos. Tendremos lo que estamos demostrando que queremos. Y que nos merecemos. Ya lo veremos. (y ojalá no lo viéramos).

Se les reprocha que actuaran sin convocar una huelga legal. Pero todos sabemos que las huelgas son poco más que un símbolo inútil. ¿Cuáles fueron los únicos trabajadores públicos a los que no se le bajó lo inicialmente propuesto? Los del metro. ¿Por qué? Pues eso. ¿Por qué no se declaró entonces el estado de alarma? Interesante cuestión.

kamala dijo...

Estoy harta de evitar las protestas que perjudican. Estoy harta de los brazos caídos y de ver como nos destrozan el mundo y nos convencen de que es inevitable. Esoy harta, y triste, y asustada del mundo que se nos viene encima.

Vacaciones, televisión y circo. Eso es.

Aunque esto de centrarnos en el dedo mientras nos destrozan la luna es muy español. En el XVIII, también quisieron linchar al pobre Esquilache, que intentaba mejorar la situación de los españoles empedrando las calles antes llenas de mierda (por lo que era casi obligado a ir con la capa tapando la nariz para mitigar el hedor), y prohibiendo esas capas ahora innecesarias para evitar la inseguridad ciudadana que había llegado a ser extrema. ¿Y por qué? Porque era italiano y prohibía algo tan españolísimo y tan propio como la famosa capa. Y porque detrás estaban los sectores más conservadores y reacios a la ilustración instigando, claro.

Y ahora queremos linchar a los controladores cuando reaccionan a los ataques inauditos al derecho laboral. ¿Y por qué? Porque creemos que ganan mucho y trabajan poco, y porque tenemos a los medios de comunicación controlados por el gran capitalismo instigando.

Dei dijo...

Tenemos que empezar a hacer proselitismo de que otro sistema es posible. Tenemos que hacer ver bien a las claras quién es el enemigo. Porque el enemigo existe y está aquí, entre nosotros.

observer dijo...

que no!!! que la partida terminó!!! "Game over" y a lamerse las heridas...

Tonto el último en afiliarse al PP!!!

David dijo...

Yo creo que, a pesar de las cuestiones que tratáis con bastante acierto en este artículo, los controladores merecen una penalización por lo que han hecho.
No niego que son profesionales que han superado unas pruebas que la mayoría no podríamos afrontar, que tienen un trabajo de muchísima responsabilidad y que son pocos.
No niego que la huelga sea un derecho (yo la he tenido que ejercer muchas veces), pero ni han tenido el valor de afrontarla como tal huelga (sino que la hicieron de modo encubierto, no como yo que tuve que firmar un papel en el que me unía a una causa y otro haciéndome sabedor de que me iban a quitar la pasta corrspondiente), ni han tenido en cuenta que el sector del turismo ha perdido muchísimo dinero por su culpa, ni que muchas personas se han quedado sin vacaciones, sin exámenes anuales, sin trabajo (en algunos casos, porque no todo el que vuela lo hace por placer)...
Me parece inadmisible que un grupo tan reducido y con tanto poder se permita el lujo de considerarse "víctima de" cuando le han jodido la oportunidad de remontar parcialmente la crisis a muchas personas.
Y no niego que todo lo demás que decís sea cierto, por supuesto, está claro que a los políticos les viene genial todo este escándalo para ganar puntos de popularidad y hacerse el duro. El gobierno debe echar las culpas de la desastrosa situación a alguien, y mirad por dónde tenemos a unos cabrones d emucho cuidado que cobran lo que nadie y se han puesto de brazos cruzados dando la espalda a millones de ciudadanos que necesitaban de su trabajo para volar.
Creo que deben ser expedientados, sancionados, y creo que debe ser un cuerpo de acceso público, como el de cualquier otro funcionario, y no un cuerpo privilegiado que maneja a su gusto las horas, las cifras y para unas cosas está cansado pero para otras haces horas extra hasta reventar.
Un saludo desde Verín
David

Dei dijo...

Hola, David. La cuestión del los controladores, debe tratarse con cautela, puesto que hay que conocer en profundidad la problemática. Los (creo que) 6 reales decretos que llevan este año y sobre todo el último, que los convierte practicamente en "trabajadores sin derechos". la cuestión es simple: ¿por qué ellos deben respetar las reglas del juego (huelga regulada) cuando la otra parte rompe negociaciones y cambia comvenios a base de Decreto-Ley? Hoy por hoy, en los sistemas capitalistas, el derecho a la huelga es un derecho prácticamente vació de contenido (con servicios mínimos de hasta el 100%). Mi máxima es que si el derecho a la huelga es algo que el sistema capitalista te otorga y que no le molesta que la hagas...desconfía de él. Creo que todo esto esconde la verdadera causa que no es otra que la privatización de AENA y el traslado de dinero público a manos privadas. Posiblemente al "comprador" le interese tener atadas ciertas cosas antes de comprar. ¿Por qué no se militarizó el Metro de Madrid en la "huelga salavaje" que hubo? Muy posiblemente porque no va a ser privatizado. Otra cosa es que los controladores (como todos) no tengamos nuestra parte de culpa y desde luego, la inmensa mayoría de ellos, cuando las cosas "iban bien" se sentían clase trabajadora, pero como te comento, eso no es algo que les afecte solo a ellos. Tampoco soy tan iluso como para pensar que los controladores están a la vanguardia de la lucha obrera radical, pero no por ellos dejan de tener mi simpatía como trabajadores en lucha.

La verdad es que el tema daría para muuucho y mucho, y las ramificaciones del mismo, para mucho más. Es un placer verte por aquí, y ya discutiremos con unas cervezas. Eso sí, tengo que decirte que soy un anti-sistema (de café y cobarde, como la mayoría, pero anti-sistema) y que me muevo fuera de sus lógicas.

observer dijo...

Jeje aquí otro antisistema... también desde Verín :-)
Los controladores no atacaron: contraatacaron. Punto. Ambos bandos han sido repugnantes en la contienda, pero creo que los únicos que han cumplido su deber como ciudadanos son los controladores: su actitud era una denuncia al ejercicio abusivo y anticonstitucional del poder.
La desinformación que padecemos legitima cualquier forma de sublevación que se nos ocurra. El sistema nos engaña constantemente, hay que actuar y patear culos.
Decía Foucault "la política es la continuación de la guerra por otros medios".

Dei dijo...

La cuestión es esa. Es comprensible que la gente hable desde la óptica y la lógica del sistema, puesto que ha sido educada así. Hay que hacer el esfurzo de salirse de ellas. Argumentar desde "fuera del sistema". No caer en su lógica, puesto que en ella todos los argumentos son falaces. Debe haber algo revolucionario en la manera de opinar, al estilo de "la teoría de la relatividad" que se salió de las leyes físicas imperantes en la tierra "de la lógica terrestre" para poder comprender el Universoy poder cambiar el estado de la ciencia.

kamala dijo...

David, para mí lo fundamental (y preocupante) de todo esto no es lo que hayan hecho los controladores. Es lo que está haciendo el gobierno: unos recortes salvajes y por decreto, pasándolse por el ojete todos los acuerdos, convenidos y negociaciones democráticas, contra cuuya contestación se decreta el estado de alarma con el aplauso de todo el país al grito de "a por ellos que son unos privilegiados".

Nosotros somos también unos privilegiados y también bastante "odiados"... y nos queda además, por medio, la campaña en contra que nos harán y que las masas asimiliarán entusiasmadas al grito de que se jodan todos los empleados privilegiados.

Pon las barbas a remojar, David. Y si quieres, aprende a entonar el mea culpa por tus privilegios. Yo me niego, Aunque me estén dejando claro que no hay nada que hacer.

Eso es, para mí, lo importante, lo terrorífico y lo deprimente de todo esto.

Bicos!

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