domingo, 28 de noviembre de 2010

Entre "árbores vermellas" y rosas robadas


El jueves nos visitaron los chicos y chicas del club de lectura  A árbore vermella, del IES Xesús Taboada Chivite, de Verín. Por lo que me han contado, leyeron "Máikel" y "Entroido", y a Lucía, de 1º ESO, que  me dejó un comentario (no sabéis qué ilusión), le gustó sobre todo "Máikel."

Pero antes, me hicieron una serie de preguntas para que contestara por escrito (ya que no podía estar con ellos en su visita a Robando Rosas, y hacer de anfitriona como ellos merecían), y como fue tan divertido contestar, voy a dejarlas aquí. Como recuerdo de un acontecimiento tan especial para este blog, que es una de las rosas más bonitas que hemos robado:


¿Cómo surgió tu blog?
Mi blog surgió tras aficionarme a leer blogs. Siempre me había gustado escribir (desde pequeña) pero antes no encontraba ni ocasión ni sentido para hacerlo. Un blog es una buena excusa para escribir, guardar algo de lo que vas viviendo según va pasando y atrapar pensamientos e ideas que de otra forma se perderían. Y por eso lo abrí. Bueno, por eso, y porque Dei me animó mucho y siempre ha insistido mucho en que escriba. Pero surgió como algo muy personal, sin pensar nunca que pudiera interesarle realmente a alguien, la verdad. Ni siquiera sabía si llegaría a mantenerlo mucho tiempo o a escribir con regularidad.

(Aclaro que esta respuesta no fue exacta: mi primer blog era otro, que era solo mio, y que abandoné para venirme a este y escribir con Dei... pero es que pensé que era mejor contar por qué empecé a escribir un blog, y no andar con detalles engorrosos, que ya bastante rollo tenían mis respuestas sin ellos).


¿Con qué frecuencia escribes en él, y cuando escribes, por qué?
Soy muy muy irregular. Al principio escribía un post cada tres o cuatro días; ahora no suelo pasar de 10 post al mes, algunos incluso menos (depende del trabajo y el tiempo). También es verdad que a veces me salen unos post larguísimos que tardo varios días en escribir. Escribo cuando sucede algo que sé que en el futuro querré recordar (por ejemplo, cuando me casé, cuando me vine a Zaragoza, cuando mis gatos “llegaron a mí”, los viajes...), o porque algo me suscita una opinión, o porque se me ocurre alguna idea que no quiero dejar que se pierda, o porque me acuerdo de alguna canción, o algún poema, o alguna cita que no quiero que falte en él (de hecho, algunos post no son más que una excusa para subir una canción o un poema... “Credo”, por ejemplo, lo escribí porque quería subir esa canción de K's choice, y “Ahora que no estoy yo”, porque quería subir “Margot” de Pereza). También soy muy fetichista para las fechas, y por eso suelo escribir en cumpleaños, aniversarios personales y “días de “ (el día de la mujer, el día del libro, o fin de año, por ejemplo, son fechas de “post obligado” para mí)

¿A qué perfil de lector van dirigidos tus artúclos, si es que hay un perfil?
No va dirigido a ningún lector. De hecho, es un blog bastante disperso, sin una línea o una idea central clara. Sé que mi lectora más asidua soy yo misma, y a mí misma me dirijo, como cuando escribes un diario (aunque suene egocéntrico, pero de verdad que nunca pensé que pudiera interesarle a nadie). Y es muy curiosa la sensación de leer las cosas que escribiste hace tiempo. Si empezara a pensar en la gente que leerá el blog, o en “captar lectores”, creo que no publicaría nada, porque soy bastante insegura y hay cosas quizás demasiado personales que siempre crees que no van a interesar a nadie, o que pueden parecer una chorrada. Y lo mágico es cuando aparece alguien al que le interesa lo mismo que a ti o se identifica contigo. Es muy bonito.

¿Qué temas son los que más te interesan?
Bueno, por las etiquetas se ve claro... Me interesa mucho la “filosofía de café”, o sea, el reflexionar sobre los grandes temas de siempre, pero en plan “casero” (la vida y su paso, el tiempo, el aprender el “oficio de vivir”, las relaciones con los demás, los miedos, los recuerdos y sus engaños, cómo ser feliz, el amor...). También me obsesionan mucho los misterios de la personalidad, cómo se forma, cómo se modifica, nuestros fallos, nuestras marcas, nuestros dolores. Luego están mis tres grandes aficiones (libros, cine y música), algunas cosas de actualidad (pero muy puntuales) y la educación , porque es a lo que me dedico, y todavía con ganas. Bueno, y también están las cosas que me pasan, claro. Que como tengo mala memoria, tengo miedo de que si no las escribo, se pierdan, “como lágrimas en la lluvia”.

Vemos que el nombre de tu blog hace referencia a un poema de Bukowski (comienza con unos versos suyos). ¿Qué es lo que más te fascina de este escritor norteamericano?
La capacidad de hacer del sufrimiento poesía. El conectar con esa parte interior que todos llevamos en cierto modo dentro (todos, o casi todos, tenemos dentro algún “dolor”... el suyo era muy intenso) y que no siempre tenemos la ocasión de expresar o encontrar expresado tan vivamente. Y el ser capaz de expresarlo con una lengua poética que surge de la cotidiana, sin “gorgoritos” ni poses literarias . El vivir la vida y sufrirla con una intensidad que roza lo insoportable y se convierte en esa poesía desgarrada, que no está encerrada en los libros sino escondida en todas las cosas que nos rodean, incluso las más pequeñas, las más mezquiinas o a veces hasta las más sórdidas. Esas cosas que de lejos pueden no parecer importantes, y que muchos evitan u obvian, pero que son tantas veces con las que vivimos o por las que vivimos. El oscilar entre la conciencia de la belleza sublime de la existencia y el horror de nuestra propia esencia perecedera... O sea, las rosas en las avenidas de la muerte.

Muchos de tus artículos tratan el tema del sistema educativo de nuestro país. ¿Cómo describirías la evolución de la educación en los últimos 20 años y qué futuro le ves?
La educación secundaria (que es la que yo conozco) se ha ido llenando de “problemas” en los últimos años. Pero en realidad estos “problemas” no son más que realidades nuevas para las que nuestro sistema no estaba preparado, para las que no le han dado nunca demasiados medios para prepararse y a las que todavía está aprendiendo a adaptarse. El cambio de sistema de valores de nuestra sociedad (el consumismo, el interés sólo por lo último y el desprecio de lo pasado, el afán por lo rápido y sin esfuerzo, por ejemplo, el poco valor que se le da al saber, la necesidad de una especialización salvaje, el utilitarismo radical, la sensación de que una formación integral es “inútil”...), las nuevas relaciones familiares y sociales (se pierde el sentido de autoridad y de responsabilidad, por ejemplo), la inmigración, la integración de todo tipo de alumnado para que reciba básicamente la misma enseñanza y del mismo modo, todo eso complica muchísimo nuestro día a día en el aula.

¿Futuro? Un gran interrogante, porque estamos en un período de crisis, es decir, de cambio, y si por una parte la crisis es una amenaza (los recortes de lo público que nos están imponiendo como única solución nos afectarán sin duda) puede ser también una oportunidad (de cambio, de avance, de “espabilar”; por ejemplo, yo sé que en la sociedad habrá un nuevo interés por una enseñanza y por una formación de calidad que en los años de bonanza se había perdido, transformada en “titulitis”). También creo que las nuevas tecnologías son otra gran oportunidad y un reto que afrontar, porque van a suponer cambios profundos y esenciales en la enseñanza (y en toda nuestra realidad). Lo malo es que el sistema educativo no sabe, todavía, cambiar tan rápido como está cambiando el mundo. Y ese será seguramente su gran reto.

¿Crees que la literatura puede cambiar el mundo en alguna medida o acudes a ella para desahogarte?
Yo acudo a la literatura como a la comida o al agua o al aire fresco: por necesidad, por costumbre, porque forma parte de mi vida; o sea, sin un objetivo conciente. Pero sí, creo que la literatura puede cambiar el mundo, porque la literatura cambia a la gente (Gandhi decia aquello de “si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo”, y él de cambiar el mundo sabía bastante) . Es un cambio lento y profundo, que va del fondo a la forma, y por eso a veces puede perderse la perspectiva de hasta qué punto la literatura (y la cultura en general) puede provocarlo o intensificarlo. La literatura obliga a pensar. Y el pensamiento invita a cambiar. Por eso los que no quieren que el mundo cambien intentan que la gente no piense y no lea, y por eso ha habido siempre libros peligrosos y hasta prohibidos... El que quieran convencernos de que la literatura no sirve para nada puede que no sea más que otra artimaña porque en el fondo, saben que puede ser muy poderosa. La literatura es conocimiento. Y sin conocimiento no hay cambio que merezca la pena.

¿Crees que el Entroido permite actuar a la gente sin complejos, siendo tal como es?
Claro. El entroido es la liberación concentrada de la mejor parte de nosotros mismos: la que no sabe de obligaciones, relaciones formales, apariencias ni malos rollos. Son días dedicados exclusivamente a lo que más nos gusta, a la quintaesencia de la diversión y a reírnos de lo que el resto del año a veces hasta nos amarga. Dedicados a reír, compartir, bailar, soñar, encontrarse, ilusionarse, sin juzgar ni ser juzgado.Y es también una manifestación de la creatividad popular maravillosa. El tiempo y la vida son distintos en el entroido, aunque es muy difícil de explicar, y me temo que solo los entroideiros me van a entender perfectamente (de hecho, explicárselo al que no lo conoce es muy difícil). En el entroido no hay desconocidos, ni extraños, ni extranjeros, ni nada raro, ni nada ridículo, ni nada fuera de lugar, y eso es algo que me encanta.

¿Qué aporta el entroido a un visitante diurno que no sale por la noche, no bebe y no fuma?
Un espectáculo genial y colectivo en el que participan niños, mayores y “supermayores”. La oportunidad de echarle imaginación (o dejarse arrastrar por la del vecino) y echarse a la calle disfrazado , o con una gorra, ropa vieja y gafas de sol, o con una bolsa de harina (yo reivindico la harina, que se va a perder como no la cuidemos), para formar parte también de ese espectáculo en el que todo vale. Disfrutar de la música, los ruidos, la comida, la charla, las bromas, el baile, el ambiente de la calle, ese ambiente de fiesta que lo invade todo y que es tan especial. El sentirse parte de algo que además tiene siglos de historia, que surge espontáneamente sin que nadie lo imponga y que somos nosotros los que lo mantenemos vivo año a año. De hecho, a mí en el Entroido me gusta mucho más el día que la noche, aunque los años cada vez obligan más a elegir. Y más cuando se vive lejos...

¿Qué diferencias ves tú entre el cigarrón y el peliqueiro?
Uy, eso es más para los puristas. Hasta donde yo sé, el peliquiero de Laza (aparte de las diferencias en el traje, que los de Laza te explican hasta el detalle, pero que yo no recuerdo) está más codificado; tiene, por tradición, unas normas de comportamiento mucho más rígidas (los recorridos, la forma de moverse, los lugares en los que aparece, el luto el último día) que respetan tanto el que se disfraza como el resto (por lo menos, hasta donde yo recuerdo, porque hace años que no voy a Laza). El cigarrón de Verín es más libre y espontáneo, para irrumpir en la fiesta o en cualquier lugar como él quiera, aunque los últimos años a veces da pena que a veces se limiten a el salir al día del desfile. Cualquier verinés siente una emoción muy especial al oír las chocas de lejos, acercándose cuando menos te lo esperas... Pero esto lo digo muy intuitivamente; si alguien ve que me equivoco, por favor que me corrija

¿Hay alguna anécdota curiosa relacionada con tu blog? (algún comentario curioso...)
Sí hay algunas curiosidades, pero no demasiado “espectaculares”. No es un blog multitudinario y cada comentario es para mí todo un acontecimiento y un motivo de alegría y emoción. Sí he conocido a gente que empezó a entrar a menudo y dejarme comentarios, hasta convertirse en habituales (por ejemplo, Liz, con la que me he escrito algún correo y a la que espero conocer en persona, o NoSurrender... ).

Una vez me escribió un investigador peruano sobre la obra de César Vallejo. Y un señor de Albacete se ofendió mucho porque puse el poema de Lorca, “Reyerta” (...”las navajas de Albacete bellas de sangre contraria relucen como los peces”) con una foto “sangrienta”, y se lo tomó como un ataque a Albacete.

Lo más bonito es cuando a veces pones algo y ves que la gente se identifica, o se emociona, o te agradece que escribas (eso es realmente precioso). A modo de curiosidad, ha habido temas que yo creía que solo me interesaban a mí, y que he descubierto que mucha gente busca, como la distinción entre dionisíaco o apolíneo, la información sobre las “manzanas de Tántalo” o sobre las canciones de Marc Parrot. .

Bueno, y hay un post que se titula “Mal tiempo”, que tiene decenas de comentarios, todos spam (no sé por qué todos los spam dan con ese post, es muy curioso).

También fue muy emocionante cuando descubrí un blog de un chico argentino, Germán, lleno de enlaces al nuestro. Y ahora con el sistema de estadísticas, ves las búsquedas de google que llevaron a gente a tu blog, y descubres que hay gente que ha llegado a él buscando cosas como “versos de amor para los que se examinan del carnet de conducir” o “como robar braguitas” (mira que busca cosas raras la gente... había muchas más, pero como tengo tan mala memoria, se me han olividado).

Pero la verdad, lo más curioso que le ha pasado a Robando rosas es, con diferencia, que el Club de lectura “A árbore vermella” decidiera dedicarle una sesión. Más que curioso, alucinante y muy muy emocionante (así que aprovecho para agradecéroslo de todo corazón).

¿Por qué tu nombre en el blog es Kamala?
Cuando abri el blog ni me planteaba hacerlo con mi nombre real, no sé bien por qué, así que elegi uno que me gustara por la forma y por el fondo. Kamala es un personaje de Siddartha, la novela de Hermann Hesse, personaje maravilloso, porque le enseña al protagonista la verdadera esencia del amor puro y desinteresado (paradójicamente, siendo una prostituta), que solo da sin esperar recibir nada a cambio. Es un personaje muy tierno y muy sabio, que dice frases maravillosas, pero con una sabiduría espontánea, inconsciente, sin pretensiones (que es como yo creo que es la verdadera sabiduría, la que yo más admiro). Aparte de eso, el nombre me sonaba muy bien, pero a modo de curiosidad os diré que he descubierto que hay un luchador de wrestling (una modalidad de lucha bastante salvaje) que se llama así... Un señor de más de cien kilos con la cara pintada, que está en las antípodas de lo que a mí me sugiere “kamala” (y si pones “kamala” en google buscando imágenes, es lo primero que sale).

Vemos que te gusta mucho la música y que sabes mucho de música. Una sesión del club va a estar dedicada a escuchar nuestras piezas favoritas. ¿Podrías decirnos cuál es la tuya y por qué te gusta tanto? (será sin duda una de las que escuchemos)
Puffffff Tengo cientos de canciones favoritas, así que una es muy complicado... No sé mucho de música, porque solo me preocupo de la música que a mí me gusta, y mis gustos son muy personales, porque me gusta de todo un poco, incluso lo más comercial y populachero. Pero ya que estamos, como de otra forma no sabría por dónde empezar, os voy a recomendar lo último que he descubierto en música pop: Russian red, jovencísima compositora de sus propias canciones, que canta maravillosamente y hace versiones también preciosas (podéis escuchar Cigarettes, o They don´t believe, o la versión que hace de Girls just wanna have fun y compararla con la de Cindy Lauper).

O quizás sea mejor recomendaros algo de música clásica (que es la que el mundo menos os invita a descubrir), aunque no voy a a ser nada original, y os recomendaría lo que gusta a todos los que no tenemos demasiada idea, pero que para inciarse está muy bien: el Canon de Pachelbel, el Aria de Bach y el fragmento más famoso del Lago de los cisnes de Tchaikovski .

También me encanta la banda sonora de Amelie (el Vals de Amelie, por ejemplo) y la de Los chicos del coro (me encanta como suenan los coros). Y bueno, últimamente estoy maravillada con la banda sonora de Inception.

Y una de mis canciones favoritas en castellano, que no me cansaré jamás de escuchar, es Moriría por vos, de Amaral (y paro ya, que si no no sé cómo puede terminar esto)

Vamos, que yo no puedo elegir, así que tendréis que hacerlo vosotros.

jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Gracias! :-)

Hoy es un día muy bonito para este blog. Porque nos han dado un premio. Un premio enorme que nunca nos atrevimos a soñar con merecer.

El Club de Lectura "A árbore Vermella" nos visita esta tarde, y para un blog que nació con vocación de solitario, pensando que difícilmente iba a interesar a nadie lo que por aquí escribíamos, este es un premio sorprendente, inesperado y que nos emociona mucho. El mejor premio que podía darnos nadie.

Y más, porque ese club de lectura es el del IES Xesús Taboada Chivite, de Verín, al sur de la provincia de Ourense. El instituto en el que yo estudié lo que por aquel entonces era el BUP y el COU (qué rápido me he hecho mayor); el instituto en el que di clase por primera vez; el instituto que fue mi primer destino definitivo; el instituto en el que estuve ocho cursos seguidos dando clases (insisto: qué rápido me he hecho tan mayor). El instituto del que me fui dejándome recuerdos, muchos recuerdos, compañeros, alumnos, profesores... y amigos. Muy buenos amigos. Y para estas cosas no vale la chorrada aquella de la distancia y el olvido. Más bien, incluso, al contrario... (pero esa es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión).

Así que estoy muy contenta y muy orgullosa de formar parte de algo tan maravilloso como es su  Club de Lectura, que, impulsado por profesores como Marita, David y especialmente Isabel, une a muchos que están cerca y a otros que puede parecer que estamos lejos en ese "hermoso intercambio" (como dijera Salinger) que es leer, escribir, comentar, compartir, enlazar, ir y venir por los libros y todos sus alrededores, que son tantos.

No me llegarían todas las palabras emocionadas que hay en el mundo para agradeceros vuestra visita y vuestra atención, a todos y a todas, pero muy especialmente a Isabel, cuya mirada sobre este blog ha sido lo más bonito que nos ha pasado a los ladrones de rosas en cuatro años que llevamos robando.
Gracias una  y mil veces más, de corazón.

Ojalá la visita os resulte agradable. Y para cualquier cosa, ya sabéis dónde estoy, feliz y emocionada.

Bicos a esgalla.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"Este sol de la infancia..."

"Estos días azules
y este sol de la infancia"

(Últimos versos de Machado,
encontrados en un papel arrugado
en el bolsillo del abrigo con el que viajó al exilio)



Hoy he vuelto del trabajo con la noticia en la radio de que le han dado el Cervantes a Ana Mª Matute. Y al margen de polémicas de si es demasiado tarde, de si tendría que haber sido muchísimo antes, de que si se lo dan cuando sus compañeros de generación que lo han recibido ya están muertos y enterrados, yo me he alegrado de una forma muy íntima.

Porque Ana M Matute fue una de las escritoras de mi infancia, que fue cuando me hice lectora. Es decir, yo me hice lectora con ella. Hubo dos libros suyos que llegaron a ser casi míos, y que de leerlos no podría decir las veces,  no pude olivdar jamá. Porque ya por aquel entonces  era lectora compulsiva de los libros que me gustaban. Es decir, no me bastaba con leerlos una vez. Los tenía en la estantería y a ellos volvía cíclicamente. A sumegirme en el peculiar universo de cada uno cada noche un ratito, antes de dormir, sabiendo cada vez que no era la última. Que siempre habría otra más.

Uno de esos libros eran "Paulina", la historia de una niña que volvía a casa de sus abuelos, donde encontraba la amistad de un niño ciego, Nin, y que yo leía teniendo siempre en la cabeza la casa de mi abuela Anita, en Anta de Tera, pueblo zamorano en el que el tiempo se detuvo esperando por el embalse que lo inundó, finalmente, obligando a irse a todos sus habitantes. Lo tenía en una edición con las tapas marrones. forrado y requetesobado que perdí en alguna mudanza.

Otro de esos libros era "El polizón del Ulises", maravillosa historia que yo hubiera podido recitar de memoria, la de Jujú, un niño que los gitanos abandonaron una noche a la puerta de la casa donde vivían tres señoritas: la señorita Etelvina, intelectual obsesionada con la historia del Imperio Romano (que se empeñaría en que Jujú estudiara, y se encargaría personalmente de ello); la señorita Leocadia, romántica y soñadora, "dulce y rubia como un bizcocho", que intentó educar a Jujú en la sensibilidad y el arte; y la señorita Manuelita, fuerte, enérgica, práctica y trabajadora, que le educó en el trabajo. Ninguna de las tres se había casado, cada una por un motivo muy relacionado con su personalidad, y las tres fueron todo lo que Jujú necesitó para tener una infancia feliz, completada por los sueños que volcaba en el desván, que con imaginación y maña convirtió en un barco, el Ulises, en el que su tripulación y sus cómplices eran un perro pequeño y sin raza, un pájaro hembra y un gallo arrogante. A ese barco llegará un polizón, un preso escapado de la cárcel, y todo lo que pasa entonces hará que Jujú crezca de pronto y de golpe. Como todos, o  casi todos, tal vez.

Yo leía estos libros sin más afán que el disfrute, y me quedé con la autora, a la que sin querer imaginaba muy joven, a fuerza de ver su nombre en la tapa. Y recuerdo que desde siempre me gustaba encontrarla citada  en los libros de texto, o en las revistas, o alguna vez en la televisión. Que incluso sentía un orgullo extraño e injustificado.  Como si ella fuera algo muy mío.

Cómo no voy a estar contenta, orgullosa y hasta un pelín emocionada . Y por lo que he visto decir a Ana Mª Matute en el Telediario, ella también. Así que cualquier otra polémica para mí no puede tener sentido.

Felicidades, maestra. Y muchas, muchas gracias, sobre todo de parte de la niña que soy.

martes, 23 de noviembre de 2010

Arte y oficio

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde...
Jaime Gil de Biedma


"El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. ¿Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.(...)Lo que sólo ocurre una vez, es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vez, es como si no viviera en absoluto".

Milán kundera: La insoportable levedad del ser.

"La sabiduria no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar suena siempre a necedad. Se pueden transmitir los conocimientos, pero la sabiduría no. Se la puede encontrar, se la puede vivir, se puede ser arrastrado por ella, se pueden hacer con ella milagros, pero no se puede expresar y enseñar."

Herman Hesse: Siddharha

La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve para nada
Gabriel García Márquez

La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil,
que cuando uno empieza a aprnederlo, ya hay que morirse
Ernesto Sábato

Quien lo probó, lo sabe
Lope de Vega
Nada de lo que merece la pena aprenderse
puede ser enseñado
Oscar Wilde.

Y a pesar de ello, a pesar de que lograr la sabiduría antes de tiempo, entender en qué consiste el difícil oficio de vivir cuando todavía lo podemos poner en práctica, es algo con lo que solo se puede soñar vendiendo el alma al diablo, como Fausto, no han faltado aquellos que han intentado comunicar a otro o a otros lo que han descubierto a fuerza de vivir y que solo viviendo puede ser descubierto.

Sarah Bettens: Don't stop

No dejes de intentarlo,
Siempre hay una razón para seguir viviendo
mientras puedas respirar
mantente lejos de los extremos
di lo que piensas
pero intenta no ser mezquino.

Deberías decir gracias a menudo
saludar a los extraños en todas partes.
Hacer lo que se supone que debes hacer
sin mirar lo que hacen los otros.

piensa antes de comprarte un coche
no te cases con alguien que hayas conocido en un bar
No existe eso de “ir demasiado lejos”
Ama lo que eres.

No tengas  miedo de lo está por venir
pero ponte un casco para proteger tu cabeza.
Estate alerta, ten cuidado, no juzques.

Permanece cerca de la mano que te crió
vigila las señales
nunca malgastes el vino caro.
Mima tu cuerpo, date caprichos,
nunca engañes y comparte tu riqueza.

Canta cuando seas feliz
cierra la puerta cuando suenes mal
no creas a un hombre que piense que tiene razón.
No te apresures, disfruta tu vuelo.

Sé amable con tu perro
conduce despacio en la niebla
convéncete a ti mismo para escribir a una canción
cambiate de ropa todos los días

Sigue adelante cuando llegues tarde
busca un lugar seguro cuando planees descansar.

Lee lo que te gusta
permanece al alado de tu hermano
está bien preguntar por qué
pero no esperes comprender tu vida


Y como dicho de otro modo siempre suena a necedad, desde el principio, desde los grandes clásicos de Grecia y Roma que siempre hicieron primero lo que nosotros nos afanamos en repetir, se ha recurrido a la literatura, a la poesía, y a la música, que es tantas veces un dulce envoltorio y una dulce compañía y un dulce subrayado para aquella. Porque la literatura es la única que nos repite siempre lo mismo de formas sólo aparentemente distintas, y produciendo la misma emoción y sensación de hallazgo que si fuera la primera vez que lo oímos.

Muchos de esos consejos ya los hemos robado por aqui, claro. Por ejemplo:
  •  Facundo Cabral y su vida como arte del encuentro,
  • O el Usa protector solar que musicaba Bazz Luhrham a partir del discurso de una periodista norteamericana en la universidad, y que nos dejaba claro que los consejos no son más que una forma de nostalgia y tan útiles como ella.
  • O el Te deseo del gran Víctor Hugo, que de vida azarosa sabía bastante, porque su biografía parece una novela romántica de las más exageradas. 
  • Benedetti nos legó en una botella al mar su Desde los afectos o su No te salves.
  • Y Pessoa también envolvía algún que otro consejo sabio en poesía.
Pero es muy frecuente que este tipo de esfuerzos inútiles por  enseñar lo que solo puede aprenderse solo, adopte forma de carta (el género epistolar es el cauce tradicional para la reflexión moral) o de dedicatoria para alguien concreto. Frecuentemente, un hijo. Porque ¿qué mejor legado para un hijo que mostrarle lo aprendido en la senda recorrida, los baches, los atajos, la forma de no perder tiempo ni alma con tropezones y rodeos? Aunque sea dibujar un mapa que solo sirve al finalizar el recorrido.. Para ver dónde y cuánto nos hemos equivocado.

Así lo hacía, por ejemplo. Goytisolo en sus maravillosas Palabras para Julia, que han llegado tanto a tantos, que muchos han querido hacerlas suyas, o Cat Stevens en su Father and son:

Y sí, toda esta literatura solo sirve para reconocer lo que hemos aprendido cuando hemos vivido: lo que nunca podemos aprender antes. Para comprender que hacer bocetos  sin cuadro, y  ensayos sin obra, es nuestro único oficio, en el que siempre empezamos de cero, en el que siempre somos torpes novatos y en el que, cuando al fin tenemos experiencia para hacerlo bien, tenemos que jubilarnos. Y todos  los secretos  y todos los trucos que nos cuentan otros bienintencionados, sólo sirven para que los reconozcamos después, cuando ya estamos demasiado lejos, adonde habremos llegado muchas veces con las alas del error, que es siempre muy rápido. .

Es decir, como los consejos, toda esta literatura es, en el fondo, una forma de nostalgia. Y como la nostalgia, es también una forma de acercarse a la belleza que late viva en todo lo que somos y en todo lo que nos rodea. Una forma de atrapar el siempre en el jamás, que decían en La elegancia del erizo.O de robar rosas en las avenidas de la muerte. Dolorosas, efímeras, inútiles...  Preciosas.

Una forma de convertir el oficio en arte.

Porque sí, Bukovski lo dijo, y yo le creo, porque lo he probado: poco importa, poco amor o poca vida no es tan malo. Lo que cuenta es observar las paredes. Yo nací para eso: naci´para robar rosas en las avenidas de la muerte.


 
 
Y si tú te animas, aquí tienes sitio para robar alguna.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Senderos



Si hay una canción cautivadora y diferente a primera escucha es sin duda esta, que abría el mítico álbum de Love (grupo que allá por los sesenta y primeros setenta serpeaba entre la psicodelia y el folk) "Forever changes" (1967). De título deliberadamente desconcertante ("Alone again or...", osea, "Otra vez solo o..." ¿"o"? ¿a qué viene esa disyuntiva?), es una canción sobre el "esperarte cuando no te espero" que suele llevar al que espera (y desespera) a una ansiosa sensación de soledad irresoluble, por la ausencia sin plazo ni atisbo de la única persona que podría aliviarla, pero cantada sobre un fondo rítmico llamativo, al parecer inspirado en esta pieza de Prokofiev (compositor ruso de la 1ª mitad del s.XX) titulada  Lieutenant Kije Suite.


Por supuesto, hay muchas versiones, aunque no todas están disponibles en la red.

En 1987 la versionaron y de nuevo popularizaron (ya sabemos lo feroz e implacable que era el tiempo por aquel entonces en la música pop) The Damned


De 1990 es la versión de Sarah Brightman, que la convierte en definitviamente folk y clásica, pero con un resultado que a mí me gusta bastante:


En 1999  la Chris Pérez Band le dio cierto aire rockero

 Y en 2004 la versionó Calexico

Pero de esta canción tenemos también una versión patria: la que hizo Germán Coppini cuando ya no había Golpes Bajos, en 1989, en un album titulado Flechas Negras y constituido por versiones libres clásicos de los 60 y 70  (y alguna canción de los 80, como el Cuatro Rosas de Gabinete Caligari a lo reagge) y que fue curiosamente la senda por la que yo llegué a la de Love (las sendas de la música, como las de cualquier dios, son inescrutables), desde mis tardes de COU, incertidumbres y miradas al futuro deslumbradas por el sol que todavía lo llenaba todo, porque yo aún no estaba llena de nada.

Y con ella os dejo, desde esta tarde otoñal en la que ya se ha ido el sol, y a veces me siento demasiado llena de cosas que, en cuanto me descuido, confundo con cargas.


Feliz fin de semana.




miércoles, 17 de noviembre de 2010

Engaño

"La gente, en su mayoría, huye de sus penas hacia el futuro.
Se imaginan, en el correr del tiempo, una línea más allá de la cual
sus penas actuales dejarán de existir.
Pero Teresa no ve ante sí rayas como ésas.
Lo único que puede consolarla es mirar hacia atrás. "
Milan Kundera: "La insoportable levedad del ser"



Vivir esperando un cambio,
haciendo planes mientras la vida sucede,
llamando a una sombra incierta
que deshaga las brumas,
El futuro será mejor,
siempre mejor.
Eel futuro es ancho y ajeno
y está en otra parte;
en otra parte que vendrá
a buscarnos
a rescatarnos
a llenarnos las manos vacías
de viento y posibilidades.
Seremos grandes,
seremos libres,
seremos otros casi quizás.
El futuro es azul e incierto
como una página de un sueño
y sabremos que vendrá
lleno de aromas y otras cosas,
y llenará los vacíos rugosos
que pueblan ahora nuestro corazón,
cansado, apesadumbrado y gris
de tanta esperanza,
de tanto cuello estirado
oteando el horizonte,
aferrado a que lo que no vemos
es lo que es mejor,
es lo que merecemos,
es el azul y es el cielo y es el mar y es el sol...

Y entonces de repente el futuro es ya
es esto
no da tiempo a más
no hay fuerzas ni hay sitio
para el horizonte más acá.

Y entonces nos damos cuenta
y nos tumbamos a soñar
con lo que pudiera haber sido si,
lo que hubiera ocurrido quizás,
la posibilidad paralela que existe en el limbo
de lo que casi ocurrió
y no nos atrevimos a agarrar,
y nos aferramos a lo que somos
en esa  sutil promesa huida,
en esa nube  que era un globo
que se me escapó.
No fuimos nosotros,
fueron las cosas
las que salieron mal.
No somos nosotros,
son las cosas
las que no son.

Y entonces,
 si esto no basta,
llega la vejez y la tarde,
con su sol bajo
deslumbrando dorados
y naranjas de plata,
con sus nubes embusteras,
con sus nostalgias
y sus mentiras blancas,
y volver la cabeza se parece al horizonte,
y aferrarse a la esperanza es casi igual
que mirar atrás.

Y entonces
aquel otro algo mejor
está de pronto a nuestra espalda,
y hay que volver la cabeza para caminar.
El sueño que esperamos,
el horizonte prometiendo llegar,
era lo que tuvimos,
era lo que fuimos
era lo que éramos
era lo que pasó;
lo que ya nadie escucha,
lo que ya nadie  entiende,
ni a nadie  importa,
ni tiene sentido,
ni tiene hoy.
Y de pronto sí
era verdad
como después de acordado
a veces
da dolor.

Y entoces
escondemos la nariz en el ombligo
para mirar concentradamente su ilusión,
donde viven los recuerdos en sueños convertidos
en esperanza, en anhelo, en certidumbre
de algo,
ese otro algo
mejor.
Siempre tercamente mejor.

Y así, sí , señores
se pasa la vida
a algunos:
los amorosos.
los lunáticos.
los raros,
los tristes,
los que nunca se conforman,
los que nunca les basta
y nunca agarran el ahora, el aquí,
el ya, el hoy, el soy.
Los que llenan la existencia mezquina
de aromas inexistentes,
de  intensos anhelos desesperados
y desesperanzas,
de verdades fingidas,
de mentiras pasadas o por llegar.

Y los  otros los llaman soñadores
ilusos
inútiles perseguidores de lo efímero,
siempre abrazados a lo ausente,
 lo que ya  no está y aún no está y nunca está;
traidores de lo que asiste.
mercernarios del qué será y el qué sería,
prestidigitadores de la memoria y la alucinación,
esclavos de la esperanza y el desesperar
siervos de la percepción
equivocada y tozuda,
el espejismo y el no.

Pero  esos otros  se olvidan, incautos,
que toda la vida es sueño
que el presente es pasado y es futuro y ya es pasado
y toda la vida es sueño
y los sueños sueños son.

Y entonces
¿quién se engaña
y quién no?


lunes, 15 de noviembre de 2010

Hamsters en la rueda



No me llamaba demasiado esta película. No soy demasiado aficionada a los biopics, y la creación de Facebook me parecía, en principio y desde luego, sin perdón, una chorrada. Pero oía aquí y acullá que si la mejor película del año, que si tiembla Inception porque esta te deja en evidencia, y bla bla bla... Y, en fin, no es para tanto (Inception is inception, i'm sorry) pero la pelicula está muy bien.

Visualmente tiene la factura acertada, expresiva y cautivadora que David Fincher sabe darle a todo lo que toca. Y efectivamente, como ha declarado su guionista,  tiene mucho, muchísimo diálogo, pero no pesa. Eso sí, a mí me hubiera gustado especialmente verla en versión subtitulada, porque por ejemplo, el doblaje de la chica (la exnovia) me parece sencillamente in-su-fri-ble.

Por lo demás, habla, como bien y también dice su guionista, de temas viejísimos ya tratados muchas veces antes, porque sin duda la historia de Facebook no es más que una reencarnacion (como tantas anónimas que laten agazapadas por el mundo) de una misma forma de suceder y de "vivenciar" las cosas, que nos recuerda que a pesar de nuestros esfuerzos, y afanes, y progresos, la humanidad avanza en círculos, como hamsters en una rueda cada vez más sofisticada. Que en la superficie parece que todo cambia, pero en las profundidades todo sigue igual (la perennidad de los sentimientos esenciales que decía una cita que ahora mismo no logro recordar). Que cambian los detalles, y las ropas, y los instrumentos, pero que Borges tenía razón cuando decía que las historias son siempre, en el fondo, las mismas.

La red social no es la historia de la red social. Es la historia de ciudadano Kane, y seguramente Alejandro Magno, y todos aquellos que contruyeron imperios, destruyeron imperios, afrontaron batallas y cruzaron océanos para lograr llenar un vacío, para  suplir u olvidar un deseo del pasado, un dolor del alma, una carencia (por aquí hablamos también de esto, aunque sin tanto arte). Es la historia de un fracaso inevitable: el íntimo, el de Mark Zuckerberg, el Mark de la película, porque me da igual que el personaje que lleva ese nombre en la vida real sea así o no.

Aunque utilizar nombres reales es bastante arriesgado si luego no se va a mantener un mínimo de fidelidad con el referente conocido y reconocido... En todo caso, el fundador de Facebook no ha demandado, Dei dice que ha leído por ahí que porque no ha podido, ya que según algunos, la película suaviza una historia en realidad mucho más oscura y sín escrúpulos. Pero también podría ser que no le importa demasiado, porque en este mundo traidor y cínico, hasta la difamación es publicidad y por tanto negocio, y un mal puede ser bueno porque trae beneficios. O bien porque este personaje podría comprender como nadie el pecado de airear tal vez exageradamente miserias ajenas , si realmente es como el personaje de la película, que difamaba por despecho en la red... Quién mejor que él para disculpar y entender que  de él digan  verdades o mentiras.

 Pero es  también la historia de un fracaso colectivo (o mejor dicho, de la confluencia de muchos fracasos individuales): el de todos los que le rodean, todos los que participan en la creación de ese castillo de naipes deslumbrante que es, como negocio, la red. Frikis millonarios que pagan a abogados serios y competentes para que medien en sus riñas escolares utilizando tecnicismos legales. Porque en la película, en realidad nadie consigue lo que quiere. Mark consigue dinero, pero sigue sin seradmitido en clubes exclusivos, sigue solo, más solo que al principio ( ni la abogada quiere ir a comer con el), y  sin conseguir que Erika lo acepte como amigo, ni siquiera en su propia red. Y se insiste varias veces en que a él el dinero, que es lo único que consigue, no le importa (e irónicamente, esto es en parte lo que permite el éxito monetario de su proyecto). Edward, el personaje más humano y cercano de los implicados, queda fuera del negocio que financió y para el cual su algoritmo fue clave (pero que se convirtió en un gran éxito gracias a no seguir el camino en el que él se empeñaba), aunque restituyan su nombre bajo un rótulo que a nadie  importa. Y los gemelos campeones destinados al triunfo han perdido la carrera, aunque reciban como compensación una indemnización que no necesitan.

Facebook nació por la combinación genial de una idea (la de los gemelos campeones que pierden su primera y gran carrera), la mano de obra -social y afectivamente incapaz- que supo llevarla a la práctica (Mark), una pequeña inversión (Edward),  y un ojo avispado y sin escrúpulos para los negocios (el personaje que interpreta Timberlake). ¿Cuál fue la pieza clave? Cuestión de tecnicismos legales, al fin y al cabo.  Y de grises morales, claro.

En esta historia, a diferencia de otras, finalmente es la mano de obra la que se queda con el pastel, un pastel que no le sirve para saciar su hambre,  mientras los demás se lanzan a  arañar lo que creen que es legítimamente suyo mediante demandas. La mano de obra por una vez, aunque sea de forma tal vez discutible, se lleva la "gloria", y puede pagar por esas demandas unas cantidades enormes,  anecdóticas para la fortuna que posee.

La gran ironía es que el creador de la mayor red social que jamás ha existido es en realidad un fracasado social. La red surge de la incapacidad para relacionarse y de su frustración por no poder  entrar en otras redes. Y finalmente fracasa incluso dentro de la red que él mismo crea (Erika no lo admite). El supuesto triunfador es en realidad un fracasado. El multimillonario es  tremendamente pobre , tan pobre que ha perdido por el camino a su único amigo. Y ni siquiera tiene lo necesario para que le importe.

En la historia, como dice su director, predominan los grises, que impregnan la visión que la cinta nos ofrece del deseo, la ambición, el trabajo, el negocio, el triunfo, el talento, la envidia, el rencor, el éxito, la derrota, la aceptación, el rechazo, la amistad,  la traición. Las relaciones sociales.

Porque en medio de todo esto se erige el único triunfo: el del mostruo que ha surgido casi sin querer, por una noche de mala borrachera,  y que tal vez como Frankenstein deje de ser inocente no por su mala intención, sino por el mundo lleno de peligros insospechados en que ha surgido. Efectivamente, Facebook ha conseguido que millones de usuarios expongan pública y voluntariamente información personal que quizás debería ser intransferible. Información  que es, en este feroz mundo de negocio, consumo, publicidad, hipnopedia, control y estadísticas,  más oro que el tiempo.

Y sí, Facebook crea una nueva forma de relación social que repite los mismos tics y las mismas neurosis que estas relaciones tienen en la vida fuera del ordenador, pero "a lo bestia". En Facebook se repiten los gestos y actitudes que adoptamos todos los días con aquellos con los que compartimos espacio y tiempo: el "ponerse guapo", el sonreír a veces aunque no apetece, el quejarse de alguna pena, el mantener el contacto,  el verse, el formar uno parte de los otros, el hablar por hablar incluso cuando no se tiene nada que decir. El saber o el creer o el fingir (que más da) que no estamos tan solos. Pescaditos buscando ansiosos una red, porque somos pescaditos domesticados que no sabemos vivir en completa libertad, ni en completa intimidad, ni a solas con la soledad íntima, tan tozuda que parece inevitable. Rostros que no elegimos llevar una máscara, sino que la necesitamos. Tal vez para sentirnos seguros, protegiendo aquello que necesitamos proteger. Tal vez para marcar y sentir, por contraste, la propia intimidad. Tal vez para poder tener un rostro definido y reconocible en el retrato o en el espejo. Tal vez porque el único espejo en el que podamos reconocernos sea una mirada. Tal vez para buscar una aprobación con la que aprobarnos. Tal vez porque la máscara sea más parte de lo que somos de lo que realmente pensamos y queremos.

Y tal vez porque nos gusta soñar, y Facebook es un medio, otro más, para soñarse un poco (que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son), para fabricarse un "yo"  (en forma de perfil  y de muro y de aficiones y de amigos) en el que querer reconocerse.  Un "yo" hecho solo con lo que se quiere mostrar, y así poder guardarse lo demás, y tal vez, olvidarlo. O paladearlo, quién sabe, que de todo habrá.

 La máscara es una forma de relación, pero es también una barrera. Un aislamiento. Y una cárcel La red social que nos mantiene en contacto  no hace que nos conozcamos realmente (es más, quizás no permite)  . Facebook permite crear un mundo de perfiles y relaciones  tal vez y hasta cierto punto "ficticias". Pero que nadie olvide que  toda ficción tiene también algo de realidad (y la realidad algo de ficción, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión), y muchas veces la ficción es la forma más elocuente y libre de  expresar -o encontrar- la verdad. Y eso lo saben bien esas fauces ávidas de datos que, según dice, han encontrado en Facebook un filón.

Y es que, al fin y al cabo, casi todos necesitamos también ese mundo social que a veces (en bajito... o de memoria ... o en nuestro blog....,)  criticamos. Viejo como el mundo, también y en el fondo, el Facebook. Y sí, yo tengo mi Facebook. Y  necesito el blog (y aquí sigo, robando rosas). Y la intimidad. Y la máscara. Y a veces, la soledad.

Grises, en fin. Todo, todo lleno de grises.

Una película que no da respuestas sino que repite, otra vez, las mismas preguntas. Que es lo que el hombre lleva haciendo eras. Y que es lo que mola.

Y que vivan los grises.

sábado, 13 de noviembre de 2010

A lo Inception


Creo que he dejado clara mi devoción por la película Inception (y sé que no soy demasiado original, porque la entrada que le dedicamos es de las más visitadas y de las que más visitantes ha traído a ese blog). Aparte de la película en sí, el tráiler que pongo arriba me parece de los mejores que se han hecho nunca, aunuque la música maravillosa de Franz Zimmer era sin duda una gran baza.

El mejor termómetro para saber si algo ha llegado realmente al imaginario popular y colectivo es que se parodie o no. Y de Inception ya han empezado las parodias. Algunas muy buenas.

En esta, por ejemplo, los personajes, metidos ya en el fregao todo de los sueños y los kicks y la amenaza del limbo... no se aclaran. Como muchos desconcertados espectadores boquiabiertos:


Pero lo más llamativo en el caso de Inception es que haya casi más parodias del tráiler que de la película. Lo que prueba que el propio tráiler también forma parte de ese imaginario colectivo cuyo carnet de entrada es la el homenaje humorístico.

Así, tenemos "Inebriation" (más o menos "enebriación".... una forma especial de inconsciencia... la etílica)


Y un puñado de tráilers de películas a lo "Inception". El mejor, Dos tontos muy tontos, o sea, Dumb & Dumber, de los Farrelly y on Jim Carrey en proceso de covertirse en él mismo: 

Pero también Toy Story 3 tiene su tráiler a lo Inception (la otra gran película del año según muchos cinéfilos... yo todavía tengo que verla... y ya de paso, la 1 y la 2, debo confesar):


Incluso  se ha hecho un tráiler a lo Inception de  The dark knight, otra gran película de Nolan que yo también tengo pendiente para ver desde hace bastante tiempo:



Está claro. Inception, como Mátrix, ha creado casi un universo propio, con sus propias reglas y su propia estética. O sea, es ya, a tres meses de su estreno, tal vez un hito

Aunque también podemos ver Inception a los años 50:



Porque no hay reconocimiento, homenaje ni premio tan elocuente como la imitación. Sobre todo combinada con el humor.




Con los dioses

El tiempo que uno pasa riendo es tiempo que pasa con los dioses
Proverbio japonés.


El humor (el bueno) es una mirada lúcida sobre la realidad y en el humor (el bueno) late siempre un eco reconocible de la verdad. El humor (el bueno) nos revela sin aspavientos la verdadera dimensión de lo triste y de lo trágico al que a veces apunta la risa o la sonrisa.

El humor (el bueno) es un don, un ángel, un duende, que conceden tal vez dioses caprichosos a unos pocos elegidos, para que el resto de los mortales busquemos su compañía, sus palabras, su sombra.

Y hoy se ha ido uno de ellos, que de tan acostumbrado a hablar con los dioses, afirmaba en voz alta su deseo de ser inmortal, pero inmortal en serio, en minúsculas y sin metáforas. Porque inmortal con mayúsculas lo era hace tiempo, y como todos los inmortales, cuando se va nos deja su compañía, sus palabras, su sombra.

Para acercarnos de vez en cuando un poquito a esos dioses caprichosos, distantes y lejanos. Para que buena sombra nos cobije, que nos hace mucha falta.

Gracias, D. Luis.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Un rey desterrado en un retrete

...Estar contigo es un vocablo insólito
y el día que se rompa en pedacitos
el enorme silencio del olvido
será un eco anacrónico en mis noches...
He vuelto ahora sin saber por qué...
a estar triste más triste que un tintero
Triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero(...)

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde....

...Soy un viento mirándote dormir
bajo la disciplina de la felicidad...

...Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!


...repitiendo sintigo en mi destierro
ya no cultivaré la corteza uniforme
de una estrella en la punta de mis dedos...


...Con frecuencia la miro deseando comprenderla
cuando zumba el ataúd diurno del amor...



...te amo tanto que las arañas me sonríen...

...la mujer cuando ama es un vuelo en un sueño...

Amar es una forma de olor. El cuerpo impone
su presencia de aroma que subleva
esa selva, ese bosque
que somos.
No te veo.
No llego a tu contacto. Llegan flores
raras, deshechas, invisibles.
Certidumbre de ti en medio de la noche
(...)Amar es una forma de olor. Llegas
fragante. Llego. Nos acoge
la onda que huele a vida enamorada,
a claveles que en dos bocas se rompen.

Las palabras son labios homogéneos
de dioses mudos que trasudan sones
(...)aves suaves lluvias hilos llaves
secretos que se posan lentos líricos
en las celestes fibras del poeta




AUTOELEGÍA
" Mi forma, mi carácter mi deseo,
pensando que la noche azul se ponga
no sueño nada en detrimento mío,
la corona que tengo en la cabeza
la soporto con gran resignación,
soy un rey desterrado en un retrete,
no tengo pantalones y me escondo
debajo de mi cama muerto de hambre,
me alimento de muchas musarañas,
la casa apuntalada de mis versos
es todo mi dominio personal,
y se orina mi alma por mis ojos,
si medito me duermo en un rincón
y el sueño que podía serme útil
se mete en una pierna y no sé en cuál,
mi candor, mi paciencia, mi descuido,
busco trabajo y pierdo mi salud
rezando mientras subo la escalera. "

CARLOS EDMUNDO DE ORY

Nació a destiempo en medio de la nada. Demasiado tarde para la vanguardia, demasiado pronto para la contemporaneidad. Quería jugar en una época que no tenía sitio ni aire para juegos. Quería dejar que la magia de las palabras surgiera por sí sola, en una época que no tenía el alma ni el cuerpo para magia,. Ni siquiera para prestidigación, con tanta desolación por la existencia y tanta necesidad de un arma cargada de futuro..

Pero él la buscaba, tozudo, sin empeño, por libre, esa magia dejándose encontrar, sorprendiendo al surgir donde menos se la espera, cuando menos se la espera, llegando precisamente  del modo en que no todos  confian que pueda llegar. Sus versos fueron ignorados años y años, toda una era quizás, porque de tan delicados y juguetones apenas podían flotar en un tiempo de nubes negras y vientos fríos. Su nombre nunca aparecía entre los grandes en manuales sesudos y escolares, anécdota perdida en medio de una página, sin una sonrisa, un halago, un algo que invitara a pasear entre sus poemas, sus epigramas, sus ensayos.

Y así durante años y años. Y décadas y décadas. Tuvo que agonizar el XX para que las miradas despojadas de tristezas y utilitarismos y trascendentalismo y afán de radical novedad, se dieran cuenta de que allí, agazapado en medio de la nada, atravesando y sobreviviendo por el páramo de la posguerra, y por el campo oscuro de la guerra fría, y por el alba cegadora de la esperanza de lo que estaba por llegar, hubo un poeta que apostaba por la casualidad como herramienta para que la magia de la palabra surgiera. Porque la casualidad nunca es casual, y el juego nunca es tan inocente, y así irrumpía, con la casualidad y el juego como únicas reglas para combinar palabras, ese algo que late y vive y fluye previo y ajeno a ellas. Eso algo que arde oscuro. Porque  "el cerebro siempre es oscuro cuando arde".

Y hoy se ha ido, y nos deja su poesía  en medio de la nada. Que será el secreto, seguro, para que perdure para siempre.

Se va y nos deja. Y nos deja  tanto.

Nos deja el postismo -él sabía que nació a destiempo-
y el introrrealismo -él sabía que la poesía está en el interior,
ese interior sombrío y profundo al que no hay que llegar
sino al que hay que saber esperar-.

Se va y nos deja un puñado de hallazgos geniales
que parecen casuales
pero que nunca lo son.

Porque tras la casualidad que nunca lo es
se agazapa
a veces
la genialidad que sí que es.

Se va y nos deja todo hecho
hasta su elegía
por si acaso
porque claro
¿quién se la iba a hacer mejor que él?

Se va un rey desterrado en un retrete.
Un rey.
Carlos Edmundo de Ory.

El rey ha muerto.
Larga vida al rey.



sábado, 6 de noviembre de 2010

Rosa entre espinas

Si sumamos esto:


The Delftonics: "Ready or not, here I come (Can't hide from love)"

(o bueno, esto, pero los Delftonics fueron primero:

Jackson Five: Ready or not)

...más esto:

Enya: Boadicea

... nos sale (si somos genios en esto de samplear y hacer cócteles con retales de canciones, y cantamos y hablamos como cantaba y hablaba la gran Lauryn Hill antes de la depre, con su voz en contraste dulce como una trampa para moscas con la de Wycleff, mi adorado Wycleff que convierte en duende todo lo que toca, y a veces con la de Pras Michel, oscura e imprescindible como un subrayado) , nos sale, decía antes del paréntesis -marca de la casa casi más que mi firma-, esto:


The Fugees: Ready or not

Ready or not fue el segundo single de aquel primer, inmenso, discazo de los Fugees en 1996, The Score.  El sample de la canción de Enya lo cogieron sin permiso, y ella estuvo a punto de llevarlos a los tribunales, pero en el último momento, no lo hizo. Barack Obama, que ahora está en horas bajas, dijo en las altas que esta era una de sus canciones preferidas de todos los tiempos. De las mías quizás también. No podría decirlo, porque con ella me pasa lo que nos pasa a veces con los amigos de toda la vida o incluso la persona con la que la compartimos: que los queremos tanto y son ya tan nuestros que no recordamos por qué era exactamente que empezamos a quererlos, ni somos capaces de poner medida ni cifra no comparación al sentimiento.

Esta fue la canción que me hizo comprar aquel álbum, The Score. Uno de mis primeros CDs (llegaría a tener algunos cientos), porque justo era aquel el año en que yo ganaba mi primer sueldo y podía por fin comprarme los carísimos CDs que no tenían todavía la alternativa pirata de la red, sin remordimientos y sin esperar la ocasión de un regalo. Lo escuché cientos de veces, tal vez más, aquel año y los siguientes.

Y hoy, un viernes de tantos años después que no quiero ponerme a contarlos, en que me he quedado en casa por puro cansancio del ajetreo de estas semanas de locos que me paso deambulando entre las cosas (demasiadas) en que me he metido sin más necesidad que el capricho, la MTV me atrapa también, como otra trampa para moscas (y yo soy una mosca de las fáciles, está claro) con un programa de vídeos clásicos que supongo que muchos sienten hoy cubiertos de polvo en el baúl aquel de los recuerdos, pero que yo sigo teniendo conmigo y me parece que era nada, ayer, o antesdeayer como mucho, cuando los requeteescuchaba.

Por lo menos el cansancio y la MTV me han dado el tiempo y la excusa para robar una rosa. Entre tanta espina feroz y apremiante (que con gusto, aunque pique, no admite queja): las espinas que son las cosas que tenemos que hacer hasta cuando no apetece.

Qué gusto robar rosas cuando no estaba previsto. Esto sí que es robar.

(No sé. Quizás deba añadir una nueva etiqueta al blog: "Chorradas")


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