sábado, 31 de diciembre de 2011

Por lo menos... el balance

Como esta es una de las pocas tradiciones que podemos conservar con cierta dignidad en este blog dejado de todas las manos, allá va el balance caótico de lo que ha sido este 2011, aunque muchos de los renglones torcidos que van  a salirme hubieran merecido en tiempos más prolíficos parael noble arte de robar rosas una (y hasta varias) entradas independientes. Pero las crisis son así, y la nuestra como ladrones no iba a ser una excepción.
Porque para mí, este 2011 que de pronto se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

...vivimos un mayo de acampadas, manifestaciones, aire fresco y esperanza que con el rodar de los meses parecen en haberse quedado en eso, esperar sin atrevernos a desesperar pero intuyendo a nuestro pesar que quizás haya poco más allá de la esperanza... Yo sigo diciendo ojalá, aunque la razón, que no el corazón, se empeñe en hacerme pensar que quizá la esperanza realmente fructifera esté en otra parte.Ya se verá. Espero...

...nos mudamos, justo en los pocos días de verdadero calor de un verano, como el invierno, tardío y descafeinado. Una locura de cajas y cosas, viajes, incidentes y preparativos contra reloj para inaugurar nuestra maravillosa terraza que justufica ella solita todo lo demás.

... me asenté en el mejor instituto del mundo, trabajando con gente maravillosa, vocacional y entregada a pesar de los malos tiempos para la lírica educativa, con los que es imposible olvidar cada día la magia que a veces surge en las aulas si se le da una oportunidad a la chispa.

...nos quedamos sin viaje en verano, por las cosas del dinero y del tiempo, complemetos circunstanciales que a veces determinan el núcleo del predicado, y que nos tienen esperando por un año de estos con un viaje de aquellos. En fin. Ya se verá.

...ratificamos nuestro baztanismo en Semana Santa y en Septiembre, y nuestro lisboetismo en el puente de Diciembre, en un viaje que como el río de Heráclito, a pesar de ser el mismo nunca lo es, porque nosotros nunca lo somos, y que Dei quiere convertir tambien en una tradición llena de dignidad. En fin. Ya se verá.

... llegó Lúa a buscarnos desde las sombras de la noche, la sed y el abandono, y nos hizo sacudirnos la razón, y con las razones poderosas del corazón, que no suelen dejar opciones, decidirnos a convivir con dos gatos, un perro y el futuro. Julieta de momento saca las uñas, Mitch se escabulle buscando refugio en la tranquilidad, y yo me desespero inutilimente. En fin. Ya se verá.

...me he pasado la segunda mitad del año sin beber, sin comer jamón (a no ser congelado) y engordando, rodeada de ilusiones y proyectos alrededor de eso que me han dicho que es un niño, que a veces parece que se mueve, pero que yo no consigo realmente imaginar. Hasta que lo vea. Y, si todo va bien, se verá.

...dejamos ese blog huérfano de rosas resisitiéndonos a rendirnos, y con el proyecto y la intención de devolverle a la vida cualquier día de estos, cuando el tiempo y las cosas y los casos nos dejen los ratos, y la fuerza, y la atención que se merecería y que día tras día no podemos dedicar. En fin. Ya se verá.

Y mientras esperamos y desesperamos, y alargamos el cuello para ver lo bueno en el horizonte, y suspiramos y despotricamos sobre nuestras cervezas por todo lo malo que acecha con sus fauces cada fecha del calendario, brindemos con el corazón e imaginemos amuletos poderosos y rituales para que este 2012 sea feliz y suave, que venga lleno de buen tiempo y que si no viene, que no nos falte nunca la buena cara. Brindo por ello, y por vosotros, los que caigáis sorprendentemente por esta entrada perdida de un blog desangelado. Mil gracias.
Y para vosotros, este 2011 que hoy, de golpe, se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

viernes, 25 de noviembre de 2011

Aprender a respirar

Algo está podrido en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en los ojos con que miramos. Algo está podrido y circula por nuestras venas, envenenando los momentos y convirtiendo en trampas las esperanzas.

Algo está podrido, tal vez irremediablemente (no, por favor): nosotros fingimos no saberlo mientras ellas lo sufren. En cada golpe traicionero. En cada grito ahogado. En cada patada en la tripa. En cada puñetazo sordo en un hueso de la cara. En cada insulto sucio e incandescente. Lo sufren ahogadas en su agujero denso y pegajoso, húmedo de lágrimas y de sangre reseca flotando de la nariz a la garganta. Lo sufren intuyendo la luz y la vida, allá lejos del horizonte, sabiendo que ellas no soñaban con esto. Sobreviviendo en el agujero con miedo, sí, y con vergüenza, y con soledad, y tal vez con la idea sorda y asquerosa y falsa de merecerlo, o con la esperanza de un cambio espontáneo, imposible, soñado y lejano, que no va a suceder jamás. La excusa imperfecta para aguantar un día, y otro día, y otro más, en la soledad absoluta de desear que nadie lo sepa.

Pero el veneno y la podredumbre están entre nosotros, circulando mansos y silenciosos como una serpiente de lengua viscosa. Están aquí, y tal vez tú, o tú, o tú, o yo, alguna vez los hemos alimentado. Porque es un veneno que nos sale mientras fabricamos otras cosas. Películas de Hollywood, tal vez. Anuncios de familias felices como un corsé. Juguetes rosas y azules. Lágrimas para ella y fútbol para él. Corazón femenino y acción masculina. Cuentos de princesas encerradas y príncipes salvadores. Fregona y silencio las chicas, cochazo y voz de mando los chicos. Escopeta de balines y caballo para el nene, espejito mágico  y zapato de cristal para la nena.. Ellas que creen que necesitan protección y ellos que aprender a medir su valorcon el metro equivocado. Promesas de amor para Eva, muescas de conquista para Adán. Tal vez.

Porque yo no sé donde está. Pero está entre nosotros. Circulando, creciendo, envenenando, como un
fantasma de tiempos que creíamos pasados pero que nunca quieren pasar. Y mientras lo encontramos, ellas sufren, allá, lejos, respirando el aire viciado del agujero, alimentando la cifra y la crónica de sucesos que siempre precede a otra cosa. Otra cosa que, quizás -qué ironía tan absurda- no haga más que alimentar a la fiera.

¿Y que nos queda, mientras tanto? Pues esto. 25 de Noviembre. Día Mundial contra la Violencia de Genero. Que es un´día, sí, un gesto, sí, nada más. Pero que implica y recuerda que el antídoto comienza por mirarlo  de frente. Contarlo. Gritarlo. Para no dejarlas solas. Para que por favor no sea demasiado tarde. Para no dejarlo pasar. Para romper con el aguante, y las excusas, y las trampas, y las cárceles domésticas, y los besos de Judas, y los no me dejes, y los sin ti no soy nada, y los mía o de nadie. Para que los niños que lo ven en su casa no piensen que eso es normal. Para que  la que ha sufrido otra bofetada saque las fuerzas que no tiene y se agarre a la mano improbable que la puede ayudar. Para que pueda romper con eso que le han echado encima, que ha ido respirando, y bebiendo, y oyendo, y rozando, en la atmósfera viciada que le hizo aguantar, y aguantar, y aguanta.

Y para que el que ha dado la bofetada se mire, y sienta por fin vergüenza, o asco, o cansancio, o remordimiento, o hastío, o esperanza, y pida por fin, también, ayuda.

Quizás todos tengamos que volver a aprender a respirar. Mañana, también.

martes, 6 de septiembre de 2011

La querían matar, porque era distinta.


Me pregunto: si fueras como dicen,el infierno, ¿por qué el imperialismo no organiza excursiones para que todo el mundo te conozca y se desengañe? Ocurre que rechazaste, como el indio Hatuey en la hoguera, el cielo que tus verdugos te ofrecían. Un cielo donde dos personas de cada tres sufren hambre, y es largo el trabajo y la vida corta...

EDUARDO GALEANO



domingo, 17 de julio de 2011

Calle Pensamiento

Todo empezó cuando yo, con premeditación y alevosía, me encontré esto.

Y entonces comenzó una de las cosas que menos me gusta del mundo: el dilema. La necesidad de tomar una decisión, a ser posible, racional y práctica (a mí se me da mejor el impulso). Así que nos damos un plazo para pensar y decidir, y hasta hacemos una lista de pros y contras.

Pros:
  • Por el mismo precio que pagamos ahora (si: eso pagamos ahora por 65 metros y diez de terraza, con un garaje y sin un mísero trastero con la falta que a mí me hace) tenemos una habitación más, una cocina más grande, un baño más, un trastero, otra plaza de garaje y dos -sobre todo una- estupendas terrazas).
  • La maravillosa terraza de 60 metros. Empezamos a soñar compulsivamente con cenitas veraniegas y con una caseta para un cachorro temeroso al que adaptar a los gatos...
  • Está en La Paz, muy cerquita de donde vivimos ahora, es decir, en La Paz-Torrero, que como su propio nombre indica y por aquí se pregona, es "el mejor barrio del mundo entero".
  • La calle es tranquilíiiiiiiisma. A pesar de las plazas de garaje, en la calle también se aparca con facilidad.
  • Nuestro piso se nos está quedando pequeño (cuatro seres vivos y tooooooodas mis cosas... en fin, no sé si comprenderéis, pero si lo vierais comprenderíais) y objetivamente tenemos que cambiarnos. Y ahora es el momento: yo estoy de vacaciones.
Contras:
  • Dei dice que las calidades son muy malas, Que el suelo es una patatilla. Que los enchufes también. Y la vitrocerámica (pero aclaro que el de ahora tiene un suelo bueno, pero el equipamiento de cocina y baño es también muy patatoide. Pero mucho mucho).
  • Es caro. Los alquileres están bajando. Quizás no sea este.
  • Para Mitch y Julieta la mudanza y el cambio de domicilio será, seguro, un grandísimo trauma (pero es que tenemos que cambiarnos, y tarde o temprano lo será)
  • Es un ático y con una escalera que sube a las terrazas: congelante en invierno y dicen que caluroso en verano. Aunque el "toldo" de piedra que tiene la terraza mitiga mucho esto.
Así las cosas, casi estamos decididos a sí (algunos contras, con las objeciones, pierden fuerza). Pero no sé, mi impulso no ha saltado (¿habrá decidido abandonarme?) y eso me hace desconfiar de mi propia decisión. No sé....
Eso sí: sería tan bonito luego eso de vivir en la Calle Pensamiento. Sin la tristeza de la Calle Melancolía pero con algo de su poesía.

Y con compañía.



Más sobre mudanzas, casas y traslados en Robando Rosas:

jueves, 14 de julio de 2011

Summer in the city


El mundo, en general, te compadece. ¿No te vas? ¿Cuándo te vas? ¡Qué haces todavía aquí! Y una pone cara de resignación para no entrar en detalles minúsculos que nadie parece dispuesto a scomprender.

Claro que me gustaría viajar a Londres, o a Argentina, o a Estambul, o a Galicia. Claro que me encantaría estar perdida en alguna casa rural cerca de alguna montaña llena de luz y de verde. Pero también me gustan los días veraniegos de calor y pereza en la ciudad donde nunca tienes tiempo para aburrirte (¡ojalá!). Me gusta posponer todo lo que tengo que hacer y todo lo que quiero hacer para no hacer nada. Me gusta sentir las horas discurrir, tan distintas, tan pegajosas, tan extrañas. Me gusta poner en orden por fin lo que durante el curso está inevitablemente desordenado. Me gusta pasear por pasear, andar por andar, divagar por divagar.

Quizás no vuelvan ya los tiempos de grandes viajes. Quizás ahora son más grandes las anclas y los obstáculos. Quizás los veranos ya no puedan ser los mismos. Quizás.

Pero yo estoy preparada. Porque me gutan muchas cosas, claro, que ahora mismo no puedo. Pero también me gusta el verano en la ciudad.

Y eso, hoy por hoy y con la que está cayendo, es una gran ventaja.

jueves, 7 de julio de 2011

La trampa


Se lo han montado muy bien, las cosas como son. Es que es genial. Realmente, genial.

Durante años (¿décadas, incluso?) hemos vividos convencidos de que estábamos en el mejor de los mundos posibles -y mejorando-,  y de que posible era una palabra clave e imprescindible. Mirábamos a la Historia como la senda tortuosa que nos había traído, con sangre, sudor y lágrimas -que, aunque recientes, parecían al fin ajenas y lejanas-, a este mundo de derechos, libertades, bienes y comodidades. Ya no había lucha ni  clases: todos éramos la misma clase (poco más o menos, o mucho más o menos, pero daba igual). Aspirábamos a los mismos sueños, que eran báscamente comprar lo mismo, al contado o a plazos, aunque fueran muchos, muchos plazos, eso daba igual. Vestíamos la misma ropa (de marca o de Zara, de seda o sintético, qué más dará), viajábamos a los mismos sitios (low o high cost, no importa), incluso alguna vez algún bono u oferta os permitía los mismos hoteles y el mimo ensueño. Comíamos lo mismo (que viva el mundo de la oferta y el sucedáneo encubierto), y teníamos también  móviles, ordenadores, unifamiliares en serie, muebles de diseño y conglomerado, coche nuevo cada cuatro años, criada rumana o ecuatoriana, y hasta segundo piso para invertir, que la vivienda nunca va a bajar. Incluso nos permitimos el lujo de mirar por encima del hombro a los que nos empeñábamos en señalar como "otros", equivocando ingenua y peligrosamente la otredad.

Su horizonte parecía también el nuestro. Pero ay, tanto confort nos hizo olvidar que el horiozonte no existe, y que  solo sirve para caminar. Y el que camina, es mejor que vaya mirando hacia dónde. Pero entonces, nadie parecía demasiado interesado en mirar, Algún loco aguafiestas al que no había que darle pábulo ni crédito, sacando rápida y hábilmente el terror antisistema,  quizás.

Estábamos tan contentos con nuestro trocito del pastel, que no nos dimos cuenta de que no era nás que el cebo de la trampa. Y justo cuando acabamos nuestro trocito (que no había más, ¿o qué pensabais?), la puerta del crédito. que tenía agazapadas sus fauces de jaula,  se cerró, de golpe, con el estruendo de la desolación sin salida.

Y nos convencieron entonces de que la culpa era nuestra, por querer comer del pastel ilegítimo. Teníamos que haber sabido que no era nuestro y que no nos correspondía. No teníamos que haber olvidado que siempre hubo clases, y que siempre las habrá,  porque otra cosa no es posible, y sería el caos y otras palabras peores. Nosotros teníamos que haber sabido  que lo que nos ofrecían (con insistencia, con publicidad, con sonrisas bancarias y tratos de "señor", con ideas circulando por el boca a boca, con leyes y beneficios fiscales, con ordenadas argumentaciones, incluso con noticias del telediario) era en realidad un cebo. Si nosotros no lo vimos, ellos no tienen la culpa. Así que tenemos que asumir que fue CULPA nuestra no saber reconocerlo. Mea culpa, mea culpa. Fue culpa nuestra el ser tan tontos y tan presuntuosos de pensar que éramos como ellos y que ellos no eran otros, sino los nuestros (¡pero qué  idea tan ridícula! Seguro que ellos todavía se están descojonando) Mea culpa, mea culpa. Tonto es el que hace tonterías. Y solo tú eres el responsable de haber hecho y creído la tontería. Mea culpa, mea culpa. En los timos la culpa siempre es del timado. Mea culpa, mea culpa. Y como tienes la culpa, a pagar.

El que tiene la culpa ha de soportar la penitencia. Cada uno tiene lo que se merece: ese es su lema, su bandera, su coartada, sostenida sobre aquello de la igualdad -teórica- de oportunidades (que fallara en la práctica, nos decían, era también culpa nuestra). Cada uno tiene lo que se merece: eso es lo que repite el ratoncito en su trampa, buscando angustiado aquel trocito de paste que creía suyo para siempre. 

Cada uno tiene lo que se merece. Y así, han convencido a millones de votantes, dispuestos a ver la culpa sobre todo en el vecino (y sentirse de este modo un poco mejor, aunque sea por falaz comparación), de que sí, de que el sacrificio, y la austeridad, y las bajadas de salarios, y el despido libre y barato, y el pagar por todo porque todo será privado (y lo privado funciona siempre mucho mejor, porque lo público no es más que un despilfrarro, y un sostén de vagos, maleantes y funcionarios aprovechados, así que hay que desmontarlo y venderlo también barato, para que empice a ser negocio, que solo lo que es negocio funciona bien), nos sacarán del pozo y nos llevarán otra vez a lo de antes. Al trocito de pastel, aunque sea más pequeño, que dicen podremos disfrutar de nuevo olvidando otra vez que es un cebo y que seguimos en la trampa. Sin querer saber siquiera que somos ratones y que existen, de verdad, aquellos que no lo son.

¿Es genial o no?

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sábado, 25 de junio de 2011

The best father you can ever imagine


Hace hoy dos años asistíamos estupefactos y apenados al último y definitivo acontecimiento que convertía al friky entre los frikys en mito con mayúsculas. El ídolo abandonaba los pies de barro y se convertía en deidad etérea  a la que ya se la podía reivindicar sin temor. Como Marylin, como Elvis, como Kurt Cobain, como Janis Joplin, incluso, fue uno de esos dioses cuyo crepúsculo precedió a la gloria que le otorgó el golpe final de una muerte prematura, seguramente evitable y extraña. Una muerte anunciada que llega como el´último eslabón en una cadena de pasos autodestructivos, el último peldaño con el que se asciende de la miseria a la genialidad. Una genialidad, surgida, como tantas, de un dolor, que fue aflorando desde su escondite del éxito y la sonrisa en las primeras portadas, en cada detalle estrafalario del genio y la figura que lo llevaron ala sepultura y al altar.
Nunca dejó de ser un niño. Nunca le dejaron ser persona. Y yo lloré realmente a la persona cuando vi esto:


Y sí, su figura fastuosa de rey del pop adolatrado, imitadísimo pero en realidad inimitable, tiene mucho de infancia y de imaginación. Porque seguramente él no tuvo infancia y se pasó el resto de su vida imaginándola. Cómo no iba a ser el mejor padre que tú nunca podrías imaginar....

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domingo, 19 de junio de 2011

Por eso



Porque hay cosas que no nos dejan decir en las urnas, porque siquiera nos las preguntan.

Porque esas cosas son las más importantes, y en las urnas no hay nadie dispuesto a cambiarlas.

Porque no nos dejaron más opción que tomar la calle, que tampoco querían que fuera nuestra.

Porque nuestra fuerza ya no es el voto, porque ellos lo convertieron en mercancía, en secuestro, en trampa, en una cifra que legitimaba lo ilegítimo.

Porque nuestra fuerza es la palabra y el número, otro número que ya no es suyo, sino nuestro: el número de bocas gritando, el número de cabezas pensando, el número de oídos escuchando, el número de voces levantadas, el número de pancartas erguidas, el número de lemas imaginados, el número de ideas circulando, el número de manos alzadas, tendidas y unidas. El número de realistas pidiendo lo imposible.

Porque somos por fin nosotros, y esa es ya nuestra única esperanza. Porque estamos ya en ese momento bifronte en que SOLO nos queda la esperanza. Así que no podemos dejarla escapar.

Por eso, yo voy. Porque estamos aprendiendo a decir no, incluso cuando ellos ni nos preguntan.

martes, 14 de junio de 2011

...en su laberinto

Que el universo es un laberinto y que como todo laberinto es inútil y absurdo y peligroso creer que se le conoce desde dentro. Que el hombre cree que conoce la realidad, pero en realidad solo conoce su propia percepción y sus propios conceptos, que están en él mismo, y no en la realidad. Que todo conocimiento no es más, por tanto, que una forma de mirar en un espejo. Que nuestra forma de conocer no es más que poner un espejo delante de otro espejo.

Que un gato de frente es completamente diferente de un gato de perfil, pero nuestro lenguaje lo nombra igual, y por eso, el lenguaje miente: no habla de la realidad, habla de cómo nosotros (re)creamos la realidad a través de conceptos. Y que por eso no vemos con los ojos: vemos con los conceptos. Y por eso no vemos la relaidad: vemos nuestros conceptos. Y con los conceptos conocemos, así que no conocemos la realidad: conocemos solo nuestros conceptos. Que todo conocimiento es, por tanto, una forma de ficción, y toda ficción es, por tanto y con la misma legitimidad, una forma de conocimiento (y una forma de mirar en el espejo). Que nuestro conocimiento ficticio influye no solo en nuestra percepción de la realidad, sino en la propia realidad. Y que por tanto, la ficción (que no es más que otra forma de conocimiento), también, y las dos de forma igual de legítima.

Que nuestra visión del mundo está contenida en grandes volúmenes y pequeños volúmenes de palabras, y por eso nuestro universo es en realidad una biblioteca, y puede que en esos volúmenes haya errores, o incluso que todo sea una gran cadena de errores, pero nosotros no podemos ni queremos saberlo. Que lo que sabemos del mundo es, en realidad, mentira, y que las mentiras encierran también una forma de conocer el mundo. Que toda ciencia no es ni puede ser otra cosa que ciencia ficción. Que lo mismo dan y son lo mismo conocimiento e imaginación.

Que las piezas de ajedrez no saben cuál es el destino y la verdadera finalidad de sus movimientos. Que ni siquiera puden comprender su posición en el tablero. Que nosotros, piezas de la realidad, tampoco sabemos cuál es el destino ni la verdadera finalidad ni el verdadero sentido de nuestros movimientos, porque tampoco vemos todas las piezas del tablero.Que ni siquiera podemos percibir nuestra posición en el universo. Que nunca, jamás, conoceremos el universo y su sentido, porque para eso sería necesaria una perspectiva completa, total, de todo el universo, y en nuestra visión faltará siempre una pieza: yo. Que no puedes conocer de forma completa una realidad de la que tú formas parte. Que tal vez te crees el investigador de los crímenes, y en realidad esa investigación es un plan del asesino para que tú seas la próxima víctima.

Que la totalidad del universo comprende también la totalidad del tiempo (somos tiempo, el universo es tiempo), y que el tiempo total abarca lo sucedido y lo que hubiera podido ser, que abría a su vez millones de potencialidades más entre las cuales lo que realmente sucede es solo una más, quizás contingente, quízás necesaria (qué más da, si no podemos saberlo). Que entre esas posibilidades no realizadas están algunas nuestras, en alguna parte, perdidas o esperando, que existían en el momento en que eran posibles (y por tanto existen) igual que aquellas que se realizaron . 

Que para todo hay una última vez y quizás hoy mismo nos hayamos despedido de algo sin saberlo.

Que ya no es mágico el mundo cuando te han dejado, y que los sueños cesan cuando sabemos que soñamos.

Que creemos crear con el lenguaje, ignorando que crear con el lenguaje es crear una combinación con las piezas de un código, y que en todo código basado en la combinación, están previstas todas las combinaciones posibles.Por tanto, esto mismo que escribo pensando que nadie lo ha dicho nunca antes ni tiene por qué decirlo después, estaba en realidad previsto.

Que el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río, es un tigre que me devora, pero yo soy el tigre... Que el mundo, desgraciadamente, es real, y yo también.

Que no hay mejor manera de hablar de algo, de destacar algo, que describirlo sin nombrarlo, liberando nuestra percepción del falseamiento del concepto previo.

Que ante el amor estamos todos indefensos, y de nada nos sirven la vaga erudición, los hábitos o el sabor del sueño, cuando estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo, y cuando me duele un persona en todo el cuerpo, y cuando esta habitación se convierte en irreal porque ella no la ha visto.

Que nuestra identidad se basa en nuestro conocimiento, y nuestro conocimiento se basa en nuestros conceptos, y por eso leer a alguien es ser ese alguien. Que yo tuve el lujo y la suerte y la revelación sonriente, entusiasmada y revulsiva de ser por muchos (benditos) momentos Borges, y en esos momentos descubrí, asombrada y deslumbrada por la genialidad que entonces y de repente se volvía evidente, cosas como estas. 

Borges, el gran Borges,que hoy hace 25 años, tal vez, pasó a ver el universo completo, sin él (con el Borges que él dejó en el Universo, porque él ahora si es, seguramente es otro, que nos mira con ojos de ciego clarividente y sonríe, desde el salón donde tiene por fin un Aleph en  el que ve todo el laberinto, todo el tablero, todas las piezas: el universo, este universo pequeño y perdido en que habitamos nosotros creyendo conocerlo.

Menos mal que lo tenemos a él, para enseñarnos a ver y paladear el conocimiento inútil pero hermoso del espejo, la ficción del conocimiento y el conocimiento imprescindible que solo nos da la ficción.

(Porque tal vez y por qué no, quizás Borges todavía no pueda ver todo el universo. Tal vez, y porqué no, el sigue inmerso en el laberinto. Estoy segura de que ese sería el final que él daría a su relato. Ficticio, por supuesto y como todos).

sábado, 11 de junio de 2011

Mucho por hacer



Porque de ti volví a aprender el nombre de las cosas.
Porque de ti volví a aprender lo necesario...


Y quedaba mucho por hacer...

Y nos queda todavía mucho por hacer.

Felicidades, Dei :)

martes, 24 de mayo de 2011

El miedo y su paradoja

 
 
Y hay ocasiones -qué triste- en que nada me gustaría más que estar equivocada y que el tiempo me quitara inexorablemente la razón.

domingo, 1 de mayo de 2011

Siempre en todas partes






Tú apagas la luz, me das el beso de buenas noches
y madre, yo sé que de voy a estar bien.
Siimplemente no puedo esperar a crecer,
encontrarmi propia vida, ser una buena esposa
y lista, estoy segura.
Nunca nos menosprecié y siempre supe que tú y yo éramos especiales
pero nunca supe cuánto te iba a echar de menos
Tantas cosas han cambiado y se han arreglado
y veo que he estado perdida.
¿Que me hacía tan fuerte e increíblemente fuerte
y nunnca jamás equivocarme?
Tú siempre estabas ahí
porque tu estas siempre en todas parates.
Antes lloraba a menudo sin motivo
y eso sigue igual
quitando que antes podía echarle la culpa a la adolescencia
pero ahora no.
Ahora me siento triste porque no sé qué es verdad
y añoro pensar que podría ser simplemente como tú.
Tantas cosas han cambiado y se han arreglado
y veo que he estado perdida.
¿Qué me hacía tan joven e increíblemente fuerte
y nunca jamás equivocarme?
Tantas coasas han cambiado y se han arreglado
y veo que he estado perdida.
¿Qué me hacía tan segura de que podría perdurar?
Qué duro es perder y vivir otra vez
y nunca entender.
Tu apagas la luz, y me das el beso de buenas noches,
y madre, yo sé que voy a estar bien.


Hay cosas -tantas, cada vez más- que sólo llegas a entender cuando has crecido. Y entoces, claro, inevitablemente, es demasiado tarde...

Pero por suerte, hay rincones del tiempo, con su aroma y su presencia, a los que podemos volver con solo cerrar los ojos. Siempre y en todas partes.

Aquí y ahora, también.

Tú apagas la luz, y me das el beso de buenas noches, y mamá, yo sé que voy a estar bien...

lunes, 25 de abril de 2011

Despertar


El país que tiene en su historia la revolución más bonita del mundo por el fondo y por la forma, vive hoy horas bajas de incertidumbre sin revoluciones, esperando el rescate que seguramente será una condena, porque nos han vendido que ya no hay revoluciones posibles. Porque los que ahora mandan son los buenos.

Y sí, ahora manda el Poderoso Caballero, y claro, como todo el mundo lo quiere, y a él se humilla, y a él se aferra, y en su cesta se ponen todos los huevos (en todos los sentidos de esta hermosa palabra) y entonces, ¿cómo no creer que no podía ser tan malo? ¿Cómo no bajar la guardia y pensar que estábamos mejor? ¿Cómo no olvidar avisos agoreros que tenían que ser mentira? ¿Cómo no dejar que hiciera y deshiciera? ¿Cómo no caer en la trampa? Y sí, caímos en la trampa. Y él sigue haciendo y deshaciendo con nuestra confianza desesperada en que solo él nos puede salvar. Qué risa.

Y mientras tanto, él sigue haciendo y deshaciendo. Sobre todo deshaciendo: el sueño de una revolución y hasta el sueño de una evolución, de soñar y creer en un mundo mejor, posible y necesario, que nos esperaba luminoso al final de nuestros pasos, aunque nunca llegáramos del todo y a veces pareciera tan lejos.

Porque un día creímos en la revolución y caímos en la trampa. Porque hoy necesitaríamos más que nunca una revolución, aunque fuera sin claveles. Pero despertamos del sueño, y lo que tenemos es a Portugal esperando un rescate que será una condena.

Porque tras el dormir y el soñar, como supo Machado, está siempre lo que más importa: despertar... Despertar.... Despertar...

Despertar

¿Y si despertamos?


Otros 25 de abril en Robando rosas:



jueves, 14 de abril de 2011

Hoy no

Hoy no puede ser el día de los quijotes nostálgicos
celebrando el sueño que pudo ser y no fue.

Hoy no.
Hoy no puede ser el día del recuerdo
ni el homenaje estéril a los muertos que perdieron su piel
en el camino en el que creían
con rabia y con ideas
con convicción y manos
con flores y con barro
con brazos y corazón
con rabia y con idea
con maza y con cincel,

Hoy no.

Hoy no puede ser el día
de ladrar a la luna y dejar que la tercera sea un sueño
que tal vez llegue
en un mañana lejano y etéreo como una interrogación.
Hoy no puede ser otra vez vivir en un mañana efímero
que sigue siendo efímero ochenta años después.

Hoy no.
Hoy no puede ser el día del recuerdo y el brazo caido,
de la añoranza de lo que no conocimos y nos contaron
ni de la resignación por lo que conocemos
 aunque nunca nos lo cuenten de verdad.
Hoy no.
Hoy no puede ser el día de sentirnos buenos
por recordar a aquellos que sí creyeron y si hicieron
y sí se mancharon
y si se atrevieron
a dar pasos de gigante
a ser los gigantes a cuyos lomos nos subimos
para mirar al horizonte
medio siglo después
y tantas veces no lo contamos
y tantas veces no se lo agradecimos
y tantas veces, incluso, lo olvidamos.

Hoy no.
Hoy no puede ser el día de gestos y canciones y colores pasajeros
para mañana volver al circo nuestro de cada día
aunque sea viernes, y semana santa
y los analgésicos nos ayuden a sobrellevar la decepción
y el dolor.
Hoy no.

Hoy no puede ser de nuevo el día
en que todos sabemos que lo nuestro
es ver, oir y hablar
solo para hablar
a ratos
a solas
y entre los nuestros,
solo para quejarnos
de que nada cambie
solo porque en el fondo y a nuestro pesar
nos creemos
lo que ellos quieren
lo que les interesa:
que nada puede cambiar.

Hoy no.

Hoy no puede ser el dia de nuevo
en que nos quedemos en briznas al viento
que no saben dónde acabarán.
Hoy no puede ser el día de nuevo
del abismo entre la palabra y el hecho
entre el sueño aquel
 y esta, la de siempre,
 la realidad.

Hoy no.

Hoy no puede ser el día
de mirarnos y cuidarnos el culo
cada uno el suyo
nunca el nuestro
que esa es la trampa
que hará que nada ni nunca
pueda cambiar.

Hoy no.

Hoy no puede ser el día en que intentemos convencernos de nuevo
-qué cansancio, qué aburrimiento-
de que otro mundo es posible.
Porque es mentira.
No es posible.
Es urgente.

Es imprescindible.

Así que hoy no.

Salud y república.

 Y basta ya.


Otros 14 de Abril en Robando rosas:

martes, 29 de marzo de 2011

Tan cerca. Tan lejos

¡Qué triste es amarlo todo sin saber lo que se ama!
Lo que espero, ¡ay!, es mi pasado.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Solo es nuestro lo que perdimos
JORGE LUIS BORGES


Hay días en que cualquier detalle se convierte en una excusa que enciende el retrovisor. Sin saber cómo ni de dónde, la nostalgia ataca y miras tu ayer como si fuera de otra.... Los rostros que lo poblaron y las miradas silenciosas, fugaces y eternas que dejaron... Las mañanas de sol aquellas que amenazaban ya primavera, de camino tarde al instituto, intuyendo un encuentro azaroso que casi nunca lo era.,,, El despertar con la ilusión en la garganta, y la promesa de lo que vendría ríendo como un cascabel en la imaginación... Cuando la semana que viene era lo más importante de tu futuro, y tus incertidumbres más pesadas eran solo las del corazón.... Cuando no era demasiado pronto ni demasiado tarde para nada, cuando todo era primavera aunque tú te empeñaras en vestirla de otoño... Pero era primavera, aunque tenga que ser ahora esta otra, primavera, la que lo demuestre.

Y es tan fácil confundir nostalgias y premoniciones, ecos y anuncios, recuerdos y deseos. Y es tan fácil, a pesar de saber que están tan lejos, por cualquier excusa, tal vez por  un sol insolente y mañanero, sentirlos de pronto tan aquí. Tan cerca que sientes cómo te oprimen el pecho. Tan lejos, que la memoria de las tripas tiene que ponerse de puntillas para mirar por encima del tiempo.

Tan cerca. Tan lejos.


Más nostalgias en Robando Rosas (son tantas, que podría hacer un tratado):



viernes, 25 de marzo de 2011

... y 39.

"En el fondo de nosotros mismos 
siempre tenemos la misma edad"
GRAHAM GREENE


Me he levantado resacosa y contenta (combinación mágica y talismán).  He ido a trabajar cargada de tarta, gominolas y bombones, he repartido dulces y me han repartido besos, afecto y canciones. Me han enviado un libro con los mejores trucos para el sexo, el ordenador y los teléfonos rebosaban cariño y deseos de felicidad, me he regalado pereza, música y nostalgia mientras se escurría la tarde pensando en la cena con mi churri  en el sitio donde hace nada fuimos, se puede decir, felices, y dándonos cuenta ya en aquel momento de que lo éramos, que es tan raro y tan difícil y tan hermoso, aunque suene cursi, pero es que yo soy así.

Y me han acompañado nostalgias muy dulces, como si el tiempo no fuera una sucesión de instantes sino de espejos, uno que te lleva a otro, uno que te lleva a otro, y este a otro, y este a otro, y así, ahora mismo, rozando las ocho de la tarde de un día que ha sido primavera en esta ciudad de cielo inmenso,pienso en hace 39 años, en la madre que hoy piensa en mí desde lejos aunque esté siempre tan cerca, y en el padre que decidió mi nombre con anécdota ,y en mi hermana que como siempre nunca falla, y en  mi hermano, que siempre vuelve de lejos y siempre está en aquellas tardes de la carretera de Laza, y en mis padrinos, los dos solteros (cuántas vueltas le daba yo a eso de niña, y solteros todavía aunque los años no me dejen ya darle vueltas ni importancia), y en mis abuelos que como soy niña seguro me miran desde el cielo,  y en los amigos que se acuerdan y en los amigos de los que me acuerdo, y en aquellos que tal vez se acuerden pero no lo dirán, y en los que yo tal vez  recuerdo y no lo diré,  y en las tardes que se han ido y ya son mías para siempre,y en las mañanas tan distintas que no lo parecían,  y en las noches aquellas en que todo era luminoso, inevitable e importante. 

Y en ahora, en este momento en que quizás sea feliz, o quizás no, y quizás algún día me dé cuenta, en que sí, que son treinta y todos, y esto se acaba, y que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde, y ese es el único argumento de la obra...

Pero es que ahora no puedo pensar en eso. Estoy demasiado ocupada con tanto por celebrar.


Otros 25 de Marzo en Robando rosas:


miércoles, 23 de marzo de 2011

La gata


¿Con qué te quedas? Tienes donde elegir. 

Tienes sus ojos que dicen violetas, pura anécdota en un rostro lumnioso, deslumbrante de belleza perfecta y seria. 

Tienes su vida entera dedicada a la pantalla, tal vez cumpliendo el deseo y el designio y el peso de una frustración de su madre, a la que, qué ironía, tal vez tengamos mucho que agradecer. 

Tienes una vida sentimental tormentosa, agitada y abigarrada, más intensa que la más intensa de sus películas -y eso es, de verdad, mucho-, llena de una sucesión de hombres y de amor, y de una sucesión de amores por un hombre, tal vez su hombre, Richard Burton (Tú eras el océano y yo la enhiesta roca... ¡No pudo ser!).

Tienes los testimonios de su amistad férrea, que se vuelve sorprendente, tierna e incondicional con el pobre niño rico sin elección que fue Michael Jackson. 

Tienes su lucha activa y constante desde una silla de ruedas para que el mundo levantara la memoria, las manos y el corazón contra el horror del SIDA que se llevó a algún otro de sus amigos. 

Tienes su presencia de apariencia serena sobreviviendo a excesos, a dolores, a tiempos y temporales, al mito y a la fama. A la lucha evidente. A ella misma.

Tienes su imagen como tecnicolora Cleopatra, su paso por el largo y cálido verano, su mirada elevada hacia un James Dean gigante., su dulzura como novia hija de Spencer Tracy. Tienes su faceta de mujer maldita, o su espejo del matrimonio atormentado a la sombra de Virginia Woolf.

Y tienes a la gata, que hizo suya, o quizás ella se hizo de la gata. Qué más da. Tenemos a esa Maggie maravillosa e inolvidable, haciéndose inmensa a base de tensiones tejidas con los férreos hilos sutiles sugeridos por la evidencia, por lo que gritan los silencios, por lo invisible y lo innombrable que se solidifica, y calienta hasta lo insoportable un tejado para que ella, la gata, nos haga vibrar de tanta emoción auténtica, de esa que toca las vísceras.

Sin elegir en realidad, yo no puedo evitar quedarme con la gata.


Se van yendo todos, poco a poco, es verdad. Pero es que hoy se ha ido ella. La Taylor, con sus ojos violetas que dicen que eran únicos, que ha puesto este 23 de marzo del 2011 en su biografía.

Y aún así, lo de sus ojos sigue siendo lo de menos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Sí, quiero



Porque en días como hoy toca, inevitablemente, desempañar el retrovisor y mirar aquella dulce senda soleada que recorrimos hace nada y hace tanto. Y sonreír. Porque aquello estuvo lleno de sonrisas, qué bobada, si no queríamos que fuera para tanto, pero vete tú a saber por qué, lo fue.

Y por suerte, guardé las rosas en el recuerdo, y hoy las puedo desempolvar, si quiero.

Y sí, quiero...







domingo, 13 de marzo de 2011

Sin embargo

Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
MARIO BENEDETTI: "Mucho más grave"


Hace hoy seis años -seis, seis ya, increíble, imparable, pero cierto- la vida se paró y decidió torcer la esquina, y saltarse los rumbos previstos, las coordenadas, las instrucciones de vuelo. Una tarde de domingo como esta, pero tan distinta,  un momento casual, azaroso, tan leve que lo más probable es que nunca hubiera pasado, un instante pequeño que no estaba previsto ni lo incluía el menú que nos ofrecieron cuando nos sentamos a elegir, se convirtió en el primer paso de un viaje largo, que yo no sabía siqueira que queria hacer, hacia algo muy muy lejano que hoy es, sin embargo, mío..

Y yo, devota de fechas, de paladeo de memorias y de aniversarios, no puedo dejar de robar de nuevo la rosa más bella, la más íntima y más delicada que no quiero dejar de cuidar... Para que siga existiendo (crecer no sé si sería posible) fragante y de ese rojo indefinido que tal vez no sea pasíón, porque tampoco tengo -qué suerte- oporuntidad de saberlo, pero es rojo y es vida y es risa y es sonrisa y es aroma y es color. Y es algo parecido, muy parecido, todavía y también contra todo pronòstico, a eso que en los libros llaman amor y  que en la vida nunca sabemos cómo llamarlo. Y sin embargo, lo tenemos aquí,   aunque pasan los años y sobre todo los días, con sus sombras, sus chirridos y sus malos ratos cotidianos, más peligrosos que todas las desgracias.

Porque sí, porque pasan los años, y sin embargo, aquí estamos. Así que me digo felicidades, y para mí hoy es algo así como un cumpleaños. Del momento en que sin querer salté por encima de pronósticos y candados, y lo improbable, por fin y sin embargo, llegó, e incluso decidió quedarse un rato.

Así que aunque tú no te acuerdes y no le des importancia, porque realmente no la tiene -pero ya sabes qué poco me importa a mí la realidad- hoy enciendo una a una las velas, y cierro despacio las ojos para soplarlas pidiendo un deseo al que no sé poner palabras. Y sin embargo, lo sé. 

Y hoy hay fiesta en la cocina , y bailes sin orquesta, y ramos de rosas con espinas. Y sin embargo, qué bien.


martes, 8 de marzo de 2011

Un cometa sin manto murièndose de frío.


Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
se hace más alto el cielo en tu presencia
la tierra se prolonga de rosa en rosa
y el aire se prolonga de paloma en paloma


Al irte dejas una estrella en tu sitio
dejas caer tus luces como el barco que pasa
como una serpiente fiel y melancólica
y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro


(...)


Heme aquí perdido entre mares desiertos
solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
heme aquí en una torre de frío
abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez


El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos
en la ofensiva alada vencedora segura con orgullos de flor


te hablan por mí las piedras aporreadas
te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
te habla por mí el color de los paisajes sin viento
te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
dormido en tu memoria
te habla por mí el arroyo descubierto
la yerba sobreviviente atada a la aventura
aventura de luz y sangre de horizonte
sin más abrigo que una flor que se apaga
si hay un poco de viento


Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil
se pierde el mundo bajo tu andar visible
pues todo es artificio cuando tú te presentas
con tu luz peligrosa
inocente armonía sin fatiga ni olvido
elemento de lágrima que rueda hacia adentro
construido de miedo altivo y de silencio
Haces dudar al tiempo
y al cielo con instintos de infinito
lejos de ti todo es mortal
lanzas la agonía por la tierra humillada de noches
sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad


He aquí tu estrella que pasa
con tu respiración de fatigas lejanas
con tus gestos y tu modo de andar
con el espacio magnetizado que te saluda
que nos separa con lenguas de noche


Sin embargo te advierto que estamos cosidos
a la misma estrella
estamos cosidos por la misma música tendida
de uno a otro
por la misma sombra gigante agitada como árbol
seamos ese pedazo de cielo
ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
la aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño
En vano tratarías de evadirte de mi voz
y de saltar los muros de mis alabanzas
estamos cosidos por la misma estrella
estás atada al ruiseñor de las lunas
que tiene un ritual sagrado en la garganta
qué me importan los signos de la noche
y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho
qué me importa el enigma luminoso
los emblemas que alumbran el azar
y esas islas que viajan por el caos sin destino a mis ojos
qué me importa ese miedo de flor en el vacío
qué me importa el nombre de la nada
el nombre del desierto infinito
o de la voluntad o del azar que representan
y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis
o banderas de presagio y de muerte


Tengo una atmósfera propia en tu aliento
la fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas
con su propio lenguaje de semilla
tu frente luminosa como un anillo de Dios
más firme que todo en la flora del cielo
sin torbellinos de universo que se encabrita
como un caballo a causa de su sombra en el aire


Te pregunto otra vez
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?


Tengo esa voz tuya para toda defensa
esa voz que sale de ti en latidos de corazón
esa voz en que cae la eternidad
y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido?
Un cometa sin manto muriéndose de frío


Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan
traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas
de un Dios encontrado en alguna parte
y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
el pájaro de antaño en la clave del poeta


Sueño en un sueño sumergido
la cabellera que se ata hace el día
la cabellera al desatarse hace la noche
la vida se contempla en el olvido
sólo viven tus ojos en el mundo
el único sistema planetario sin fatiga
serena piel anclada en las alturas
ajena a toda red y estratagema
que su fuerza de luz ensimismada
detrás de ti la vida siente miedo
porque eres la profundidad de toda cosa
el mundo deviene majestuoso cuando pasas
se oyen caer lágrimas del cielo
y borras en el alma adormecida
la amargura de ser vivo
se hace liviano el orbe en las espaldas


Mi alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(reconozco ese ruido desde lejos)
cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
eres una lámpara de carne en la tormenta
con los cabellos a todo viento
tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
como la mano de una princesa soñolienta
con tus ojos que evocan un piano de olores
una bebida de paroxismos
una flor que está dejando de perfumar
tus ojos hipnotizan la soledad
como la rueda que sigue girando después de la catástrofe


Mi alegría es mirarte cuando escuchas
ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
y te quedas suspensa largo rato
tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
nada tiene entonces semejante emoción
ni un mástil pidiendo viento
ni un aeroplano ciego palpando el infinito
ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
ni el arco-iris con las alas selladas
más bello que la parábola de un verso
la parábola tendida en puente nocturno de alma en alma


Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
con la cabeza levantada
y todo el cabello al viento
eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
que un faro en la neblina buscando a quien salvar
eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
eres el ruido del mar en verano
eres el ruido de una calle populosa llena de admiración


Mi gloria está en tus ojos
vestida del luto de tus ojos y de su brillo interno
estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
y un viento de océano ondula tus pupilas


Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
a esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
tu voz hace un imperio en el espacio
y esa mano que se levanta en ti como si fueras a colgar soles en el aire
y ese mirar que escribe mundos en el infinito
y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
y ese beso que hincha la proa de tus labios
y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
dormido a la sombra de tus senos


Si tú murieras
las estrellas a pesar de su lámpara encendida
perderían el camino
¿Qué sería del universo?


Vicente Huidobro: Altazor. (Canto II)


"El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de la fantasía, de los dioses. Posee la segunda visión, las alas que le permiten volar hacia el infinito del deseo y de la imaginación...
Los dioses son como los hombres: nacen y mueren sobre el pecho de una mujer..."
Jules Michelet, epígrafe en Aura, de Carlos Fuentes


Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando mas, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos o llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta del pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos.

Inútil. Condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea a Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida en seguida. Nunca sospechará que me condena a leer a Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por sólo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso, juez. Dejate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-Germain-des-Prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la su ficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, sí, por fin a cosas vivas. (*)

Julio Cortázar "Rayuela"

Yo quiero la igualdad, pero amo la diferencia. Y nunca, ni  nadie, ni  nada que no sea una mala fortuna o un renglón torcido en lo que escribo, me va a hacer renunciar a lo que soy..

Porque quiero ser lo que soy sin tener que bajar la cabeza ni intentar ser otra cosa ni demostrar lo que no soy. Como tantos siglos tuvieron que hacer. Y tienen que hacer todavía, incluso convencidas de que la bajan porque quieren, o porque es su deber, o porque así son mejores, o porque asi son más guapas, o porque si no no van a quererlas, o porque es su naturaleza.

Porque no quiero ser un cometa sin manto muriéndomee de frío. 

Y porque sigue habiendo demasiado frío...

Hoy, como siempre pero más que nunca, va por nosotras. Felicidades por lo logrado, nos vemos en el camino, y que viva la igualdad, y que viva la diferencia.





Más sobre la mujer en Robando Rosas:


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