Echo mucho de menos robar rosas. Poder dedicar unas horas a que broten las ideas, y que una me lleve a otra, y esa a otra, y esa a otra, e invertir una tarde perezosa en escribir un post, buscar algún vídeo, corregir y retecorregir los errores, las redundancias, los "farragos" que se me salen por todas partes y sin querer. Echo de menos ver como crecen las lágrimas en las lluvia, y poco a poco los números al lado de las etiquetas. Echo de menos el refugio y la mirada a la senda que serpea post a post, haciendo camino al andar.
Echo de menos andar para ir a ninguna parte sin tener que pensar todo el rato en llegar o no llegar.
Echo de menos andar para ir a ninguna parte sin tener que pensar todo el rato en llegar o no llegar.
Pero las circunstancias mandan, y no tengo ni horas para la divagación ni tardes para las rosas. Incluso escribir esto es un acto de nostalgia, de rebeldía, de capricho y de esperanza. Para recordarme que volveré, en cuanto me deje mi vida, Porque escribo esto casi con la comida en el plato, y mirando el reloj que amenaza con la hora de correr, de nuevo, a mi clase de inglés, cuyo examen ruge el martes, y tengo un libro por terminar, y cuatro exámenes que poner para la próxima semana, y una entrevista con el inspector el próximo miércoles, y mi Diente de león que necesita mi soplido, y mi Biblios completamente abandonado, y por si todo esto fuera poco, el azar de mi apellido se ha confabulado con el orden alfabético, y me ha obsequiado con un bonito expediente disciplinario por instruir. Y eso, sin contar conque soy aprendiz agobiada y permanente de profe de Español para extranjeros, y creo que estaba haciendo algún curso también sobre eso.
Así que las rosas que robe por hora serán como mucho, desahogos y paréntesis, Porque lo útil y lo práctico y lo urgente me roba a mí el tiempo que debería dedicarle a lo importante. Que sigue siendo, claro, robar rosas.

4 también roban:
Tareixiña verinesa,
robas menos rosas rojas,
pues te ocupan las congojas
del deber que siempre apresa.
No desfallezcas, Teresa,
que ya se avista la calma
que anhelando está tu alma,
y de nuevo en rojas rosas,
como siempre muy hermosas,
tu jardín tendrá la palma.
Bikiños de David e Isa, con una décima sin fiebre
jajaja ¡Muchas gracias por la décima!
Que yo aquí seguiré, aprendiendo a nadar en vasos de agua. Lo segundo más importante después de robar rosa.
¡Moitos bicos a ambos!
ay, qué bien te comprendo. Yo tampoco tengo tiempo para nada, lo que me produce una sensación de fraude vital que me incomoda. Qué ganas de jubilarme :)
Besos y tiempo!
Sí... Nos estamos dejando tantas cosas en el camino que nunca hemos de volver a pisar. Qué mierda.
En fin, supongo que en algún momento la vida nos devolverá algo del tiempo que nos debe.
Besos y tiempo!!
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