lunes, 25 de abril de 2011

Despertar


El país que tiene en su historia la revolución más bonita del mundo por el fondo y por la forma, vive hoy horas bajas de incertidumbre sin revoluciones, esperando el rescate que seguramente será una condena, porque nos han vendido que ya no hay revoluciones posibles. Porque los que ahora mandan son los buenos.

Y sí, ahora manda el Poderoso Caballero, y claro, como todo el mundo lo quiere, y a él se humilla, y a él se aferra, y en su cesta se ponen todos los huevos (en todos los sentidos de esta hermosa palabra) y entonces, ¿cómo no creer que no podía ser tan malo? ¿Cómo no bajar la guardia y pensar que estábamos mejor? ¿Cómo no olvidar avisos agoreros que tenían que ser mentira? ¿Cómo no dejar que hiciera y deshiciera? ¿Cómo no caer en la trampa? Y sí, caímos en la trampa. Y él sigue haciendo y deshaciendo con nuestra confianza desesperada en que solo él nos puede salvar. Qué risa.

Y mientras tanto, él sigue haciendo y deshaciendo. Sobre todo deshaciendo: el sueño de una revolución y hasta el sueño de una evolución, de soñar y creer en un mundo mejor, posible y necesario, que nos esperaba luminoso al final de nuestros pasos, aunque nunca llegáramos del todo y a veces pareciera tan lejos.

Porque un día creímos en la revolución y caímos en la trampa. Porque hoy necesitaríamos más que nunca una revolución, aunque fuera sin claveles. Pero despertamos del sueño, y lo que tenemos es a Portugal esperando un rescate que será una condena.

Porque tras el dormir y el soñar, como supo Machado, está siempre lo que más importa: despertar... Despertar.... Despertar...

Despertar

¿Y si despertamos?


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1 comentario:

Dei dijo...

Querido país irmÃo.

:-)

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