lunes, 21 de mayo de 2012

El riesgo del olvidar. El deber de recordar.




Alemania debería recordar que tardó más de 90 años en pagar la deuda impuesta por la I Guerra Mundial. No fue hasta 2010 cuando Alemania pagó su deuda (unos 22.000 millones de Dólares). Es un tiempo mucho mayor del que se le exige a Grecia. Alemania tampoco debería olvidar que de la deuda que se le impuso al acabar la II Guerra Mundial, se le condonó (perdonó) la mitad de ella (50%), sin la que hubiera sido imposible el milagro alemán. De hecho, la condonación de la mitad de la deuda y la mora en el pago de intereses, "salvó la vida a alemania", según Albrecht Ritschl.

De hecho, Alemania no debería olvidar que Grecia fue uno de los países que condonó esa deuda a su país. Alemania no debería olvidar que desde 1990 suspendió el pago de su deuda (por compensaciones al resto de países europeos por la II Guerra Mundial). Alemania no debería olvidar que debe su prosperidad a otros países; no debería olvidar que usó masivamente esclavos judios en sus fábricas y que gracias a ello hoy tiene empresas punteras, ni debería olvidar que llevó al mundo al límite del desastre en dos ocasiones. El mismo país, dos veces. No, Alemania no debería olvidar muchas cosas, y si lo hace, algunos deberían recordárselo.
El peligro de olvidar puede llevarnos al desastre por tercera vez.
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