lunes, 25 de marzo de 2013

Fondo gris


 Manu Chao: Minha galera.

Hoy cumplo 41 años. Una cifra más que fea, anodina. No son los -dicen- traumáticos 40. Una cifra gris y prescindible, camino de la nada , al principio de una década frontera sin retorno, cuya única belleza sería ese cuatro inicial, que es el número de mi hijo (nació un cuatro del cuatro, de una año que suma cuatro, y cuatro es su número cabalístico ). Ayer mismo salía en televisión una mujer de mi misma edad, a la que yo veía mayor, terriblemente mayor y ajena.. Pero sí, yo ya soy de esas, aunque el verme siempre desde dentro me ahorre tan tremenda perspectiva.

Hoy cumplo cuarenta y un años, y hace meses que no robo rosas, aunque cumplo los años con el firme y sincero propósito de volver. Hoy cumplo cuarenta y un años, y sigo igual, sufriendo mi adolescencia mal curada iluminada por la sonrisa de mi buena estrella, acompañada de los de los monstruos a los que ya sé que nunca derrotaré y de los que ya solo espero que se conviertan en mis amigos.

Hoy cumplo cuarenta y un años y sigo igual, en el camino, pero ya consciente de que no lleva a ninguna parte, de que esa parte es el camino. Y los cuarenta y uno, también.

sábado, 9 de marzo de 2013

...Yo te nombro

"Por el miedo que te tienen,
por tus pasos que vigilan, 
por la forma en que te atacan, 
por los hijos que te matan...


Yo te nombro....Hugo"

Gian Franco Pagliaro




Con la desaparición física del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante Hugo Chávez Frías, desaparece uno de los estandartes y mitos de la izquierda latinoamericana y mundial.

Impulsor de la revolución bolivariana y del nuevo Socialismo del siglo XXI en América Latina, y encargado del tránsito de su país hacia el socialismo, fuera de los paradigmas capitalistas y neoliberales que dominan el planeta.

Caudillo, gorila, “indígena”, dictador, populista, fueron algunos de los epítetos más suaves con los que se conocía en el “mundo occidental” en el llamado “mundo libre” o “democracias occidentales” sobre todo a cargo de algunos dirigentes y de las “mass media” de algunos países (fundamentalmente USA y España).

Creo sinceramente que los movimientos revolucionarios de masas, la izquierda revolucionaria y transformadora en cualquiera de sus corrientes debe siempre estar por encima de sus mitos. La tarea sigue siendo ingente. Como dijera Nicolás Maduro “la lucha sigue, no pudieron contigo y no podrán con nosotros”. Se hace un alto en el camino, se llora y se continua. Los que defienden el paradigma neoliberal no paran; nosotros tampoco. La batalla continua.

Nadie es eterno, ni siquiera Fidel (para descanso de los USA), como tampoco es eterna la tarea que queda por delante, aunque sí larga, mucho más larga que cualquier vida humana. Murió Chávez y morirán muchos más antes de ver la obra terminada. Hugo Chávez aglutinó y vigorizó el movimiento progresista que se está produciendo en América Latina desde hace años. La España caduca y superada por los acontecimientos (otrora dueña ilegítima de aquellas tierras), caricaturizada en la expresión impotente del Rey en aquel “por qué no te callas”, (que venía a ser un grito a toda esa nueva América), se ve impotente, superada, como una nueva Bernarda Alba, ahora ya vieja y acabada, a la que todo el mundo ignora. Esa España dirigente y mediática que hoy se alegra, sin saber muy bien por qué. Quizás viendo una victoria con la muerte de aquel que no pudieron derrotar en vida. Quizás pensando que todo acaba con Hugo. Pobres ignorantes.

Las nuevas sinergias y alianzas, ya no pasan por Washington o Madrid o París. Ahora, y siguiendo el ejemplo de La Habana, se mueven a través de Pekín, Moscú, Teherán, el cono Sur Americano y el Caribe y el África negra. El movimiento Sur-Sur, para pavor de occidente, gana enteros, y el papel de los no alineados crece día a día. La batalla se está presentando ahí.

El virus inoculado por La Habana se ha extendido sin que los Estados Unidos hayan podido evitarlo.

Bolívar reflexionaba al final de sus días argumentando: “aré en el mar y sembré en el desierto”. Chávez, al igual que Fidel, el Che, Allende...araron en tierra y sembraron en todas las llanuras de la patria grande, y sus frutos no están lejos de ser recogidos.

Poetizó Neruda que, Bolívar despierta cada cien años, cuando despierta el pueblo. Quizás esta vez haya despertado para quedarse.

Muere Chávez, sí. Pero Chávez vive, como viven el resto de mitos de aquellas tierras, desde Tupac Katari. Como se vive, cuando ya no se puede morir jamás. Chávez muere, pera queda su ejemplo impregnado como una densa lámina pegajosa en cada uno de los venezolanos y latinoamericanos que desean avanzar en ese cambio revolucionario que debe desestabilizar todos los cimientos del sistema actual.

El líder aymará asesinado por España en 1.781 profetizó "sólo a mí me matáis, pero volveré y seré millones"

Ya están aquí.

Hasta la victoria siempre, comandante.

Chávez vive, la lucha sigue,...


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