Me voy de cena con unos cuantos (pocos pero bien avenidos) compañeros de instituto. Y a pesar de que dicen en la radio que hoy es el día por excelencia de las cenas de empresa, y todos los locales estarán llenos de empleados, compañeros y jefes desbocados y desfogados al son de música pachanguera y/o navideña, con toda su parafernaria de lamentables excesos, y el nuestro será el grupo más pequeño y con menos sitio, cómo me gustan las cenas.
Hubo un tiempo -más lejano de lo que mi conciencia se cree- en que todos los viernes noche eran noches de fiesta, y por eso ya ni me molestaba en esperarlos. Y mi vuelta a los viernes noche será como la vuelta de Débora Harry a Blondie y a la música: fugaz y pasajera, porque ya no tiene sentido que sea de otra manera.
Pero espero que sea también divertida y con la intensidad especial de lo efímero, que siempre, siempre, sabe mejor.
Feliz fin de semana, y a abrigarse, que el frío viene arrogante y con ganas. Tendremos que bailar mucho, qué remedio. Aunque sea con música de pachanga o de Navidad, que me da lo mismo y tanto me da.
Comentarios
Cuando se está con quien a uno le apetece poco importa el sitio, la música, el menú... a disfutar!
besos y buen fin de semana.
Un beso