Puede que el vídeo exagere. Puede que tergiverse. Puede que manipule. Puede que parcialice. ¿Puede que mienta?
El caso es que a mí me resultó sospechosa la gripe esa de tantos nombres desde el primer momento, cuando eran unas decenas de afectados en México y ya se empezó a insistir en la pandemia que se nos venía encima. Tan segura y tan cierta que parecía programada. Pero sólo parecía, claro.
Y es que yo solo soy una pobre chica de letras tremendamente ignorante en cuestiones científicas, médicas y económicas, que no puede evitar desconfiar.
Porque el tema este de la gripe, haya sido urdido meticulosamente desde el principio o surgido aprovechando una feliz casualidad, mezcla cuestiones científicas, médicas y económicas, claro.
Porque, en este mundo que a menudo parece maquiavélico hasta el delirio, el negocio se comporta como el Espíritu Santo de la Divinidad que rige nuestros designios: está en todas partes, mientras el Padre y el Hijo permanecen en la sombra, o en las alturas, o donde sea que queda claro que no le podemos alcanzar. Forrándose, claro.
Y nosotros siempre, ya desde el Antiguo Testamento, terminamos siendo juguetitos en manos de la Divinidad y sus designios. De la divina y de la humana, claro.
Que haberla, hayla.
¿Y tú, tienes fe? ¿O desconfías?
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