Es bonito, cuando se vive en la tierra del ternasco y las migas y la fruta, separada de la tierra propia por kilómetros de carretera cuyos bordes dan sed con mirarlos, encontrarse con un letrero al que solo le falta el acento, que anima a comer marisco, y a beber queimada, y a probar queso de tetilla, y miel, y orujo.
Y qué buen criterio tienen los bilbilitanos haciendo "feiras", y luciendo espíritu políglota con su letrero en gallego por las calles de la villa.
Porque no hay como el comer y el beber para tender puentes y hacer guiños y acercar a los pueblos. Que estando tan lejos, doy fe que están en tantas cosas tan cerca.
Y con estas cosas, se constata además que la morriña también sabe sonreír.
Comentarios
Quizás algún día... quien sabe. Por si acaso, voy perfeccionando mis "artes culinarias"
Bicos
La verdad es que tiene buena pinta esa feria y más cuando trae el sabor de la tierra de uno con sólo leer el cartel.
Empezaba hoy! te has dado una vuelta por allí? yo no me lo pensaba. Supongo que es ahora cuando he de confesar mi adicción al queso de tetilla...
Un beso
El queso de tetilla es una delicia. Y el marisco ya ni te cuento...
Un beso