Así que como soy de la generación que creció al calor y ejemplo de aquellas dos cadenas, cuando la tecnología era tan simple que, vista con los ojos de hoy, parece infantil e ingenua y de juguete, rescato aquella buena costumbre de poner a los "problemas", música. Pero música de esa que es como la buena cara que se le planta al mal tiempo (justo como el que vaticinan para este puente, en que volveré a miña terra galega, con su cielo siempre gris y una probabilidad de lluvia del 100%, según el oráculo del AEMET). Música que eleva a alguna potencia la energía, el ánimo, el optimismo y el buen humor.
Que nos falte tiempo, que nos falten fuerzas, pero que no nos falte optimismo y buen humor. Y si resulta que no tenemos, tendremos que inventarlo. Como sea. Tal vez, con música.
Feliz minipuente de Todos los Santos o de Halloween, que ya lo mismo es. Y que la fiesta de la muerte nos haga recordar y sentir que estamos vivos. Muy vivos.
El próximo post no sé cuando será (y eso que tengo en la recámara unos cuantos que quiero deberle a Asturias). Porque aquí sólo tenemos un canal, y por problemas técnicos nos vemos obligados a interrumpir nuestra programación. Rogamos nos disculpen y nos sonrían con indulgencia, que nos hace mucha falta.
Mientras tanto, les dejamos con unos minutos musicales, que no sé cuantos serán ni si a la vuelta, yo, que soy tan de letras, seré capaz de contarlos.
Mientras tanto, les dejamos con unos minutos musicales, que no sé cuantos serán ni si a la vuelta, yo, que soy tan de letras, seré capaz de contarlos.

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Besos!
Un abrazo