que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.
Luis García Montero.
Se le tiene, se le comparte, se le piensa,
se balbucea en voz que quisiera ser alta.
Se le pesa y se le mide, pero no se deja;
se le pisa, se le recorre, se le pierde;
se le roza y se le palpa y apenas se le intuye
escurriéndose como arena entre las manos cerradas y ansiosas.
Se le sigue y se le persigue
se le agarra y se resbala
se le espera y se le teme.
Se le enmarca y se le enmolda
se le envasa al vacío y se le embalsama con pena.
Se le dibuja y se le destroza.
Se le encuentra y se le olvida.
Se le menosprecia y se le compra.
Se le esconde y entonces desborda.
Se finge, se cree, se pasa, se inventa.
Y a veces -ay, solo a veces-
se le sueña junto al otro
(que siempre es otro, nunca él mismo
porque él lo transforma)
buscando la intersección maravillosa,
prodigiosa, increíble.
Pero eso, en realidad, a él no le importa.
Porque se le vive, a veces, junto al otro
pero se le siente siempre
inevitablemente
a solas
y aunque tú no lo sepas.
Todavía y siempre,
siempre y todavía,
aunque tú no lo sepas.
Es un iceberg
que por esencia mantiene sumergido en lo invisible
lo que en él es más grande.
A oscuras. A tientas. A solas.
Como la luz de un sueño que pudiera ser mentira.
Pero es verdad.
Y quien lo probó, lo sabe.

Comentarios
Pero insisto: gracias.
Un saludo
Supongo que hay temas universales, y que esa intimidad robada con pudor es uno de ellos.
Besos y tiempo!
Muchos besos... y más tiempo (porque supongo que mucho sería mucho pedir).
Y gracias por venir todavía.