Trans


Hace un tiempo que quería escribir un texto sobre esto. Un texto peliagudo sobre la cuestión más controvertida y violenta con la que yo me he encontrado en la vida: la cuestión trans.
Una cuestión controvertida y violenta que empezó a ser tal cuando Podemos irrumpió con su Ley Trans: “si no apoyas la ley trans, eres una terfa, tránsfoba, que no apoyas los derechos de las personas trasns” . Ese es el discurso que se vende. Y mira, no: yo apoyo los derechos de las personas trans, pero no apoyo la ley trans, porque la ley trans es jurídicamente una aberración, y creo que los derechos de las personas trans son bastante más reivindicables como para tener que defenderlos con una ley insostenible y espúrea.. ¿Por qué? Os cuento y os explico.
La ley trans se basa en la distinción entre sexo y género. Una persona puede haber nacido con un sexo pero tener otro género, porque lo siente y con él se identifica. Por tanto, el sexo es biológico, pero el género es cultural o psicológico. Por eso hay personas transexuales (nacen con un sexo, pero se identifican con otro género y otro sexo, y deciden emprender un proceso de cambio de sexo para llegar a ser personas del otro sexo) y personas transgénero (nacen con un sexo, se identifican con el otro género, pero deciden mantener su sexo de nacimiento, por el motivo que sea).
Actualmente, a nivel legal y registral, solo existe en el DNI una casilla que te identifica como de un sexo o de otro. La ley trans ha decidido que esa casilla del SEXO se decida de acuerdo con la declaración de GÉNERO de cada uno. Y esto es una aberración obvia, desde el momento en que partimos de una diferenciación entre género y sexo para hablar de transgenerismo. Cuando solo había transexualidad, era correcto: si había cambio de sexo, había cambio de sexo registral. Ahora, a partir de un CAMBIO DE GÉNERO, es posible el CAMBIO SEXO REGISTRAL (o sea, una persona de género femenino y sexo masculino, se registra como de sexo femenino. Como la que sí inició un cambio de sexo y como la que nació con un sexo femenino).
Independientemente de sus consecuencias prácticas, esto está mal jurídicamente de forma intrínseca. Las leyes tienen que ser superescrupulosas con todas sus garantías y su aplicación; lo contrario las desautoriza de serie. Si el género es el género, y el sexo es el sexo, es ABERRANTE confundirlos a nivel registral. Solo por eso, por la indefinición de qué es lo que define a la categoría jurídica “mujer”, que es objeto de protección y legislación específica (el sexo o el género), la ley es ya inaceptable y problemática. Obvia y tal vez deliberadamente.
Es una ley que admite el fraude de serie, desde la raíz, porque la autodeterminación de género es incontestable. Es decir, que un tío, que sea para todo lo que todos entendemos por un tío, se declara mujer, y no hay forma de contradecirle. Esto equipara legal e incluso moralmente a los trans auténticos y a los defraudadores, de forma indemostrable. Y están los que vienen y te dicen "¿pero quìén va a hacer eso?" Independientemente de que hay previsiones de gente que puede hacer eso porque va a resultar beneficiada, eso es como decir que no protejamos a menores que puedan ser agredidos por sus padres porque ¿quién va a agredir a su hijo?
La ley trans habla mucho de las mujeres trans, y apenas de los hombres trans. ¿Por qué? Porque son muchos más los casos en los que un hombre puede verse empujado a declararse mujer (sin demasiado esfuerzo, la verdad): competiciones deportivas, oposiciones como policía o bombero, maltratadores que puedan verse imputados por violencia de género, políticos o altos cargos que así podrían acceder a cargos regulados por cuotas feministas… ¿Qué eso no va a pasar? A ver, queridos, estamos en España. E independientemente de eso: la ley no está para permitir eso, la ley está para evitarlo. Y esta ley no puede.

Pero es más, aun sin fraude de por medio: ¿es justo y legítimo que una mujer transgénero, que mantiene su morfología y sus características físicas masculinas, se incluya como mujer en todas esas categorías en que la distinción hombre/mujer se hizo en base al sexo y no al género, es decir, en base a las diferentes características físicas, anatómicas, fisiológicas de los dos sexos, independientemente de su género?
Las personas trans tienen que ver reconocidos sus derechos y una vida plena acorde con su identidad genérica y sexual. Por supuesto. Pero no entiendo que esto se tenga que hacer jurídicamente mal . ¿Es que sus derechos no son defendibles por leyes indiscutibles, rigurosas, escrupulosas y jurídicamente incontestables?
Si en la realidad diferenciamos entre género y sexo, lo lógico sería jurídicamente diferenciar entre género y sexo (incluso con doble o triple casilla en el DNI para el género, doble para el sexo) y regular escrupulosamente qué cosas han de regirse por un aspecto y qué cosas por otra (baños, residencias de estudiante, cárceles, oposiciones, categorías deportivas, cupos de género, violencia de género, etc.). Sería lo lógico y para nada complicado.
¿Por qué no se hace? Pues yo empiezo a pensar que para dinamitar el feminismo, que es lo que ha pasado. Pero sé que vais a llamarme loca, conspiranoica y blablabla. Aunque a estas alturas, la verdad, me da igual, Podéis seguir llamándome terfa y tránsfoba. Yo, como el Quijote, sé quién soy , y con eso me basta.

Comentarios