sábado, 14 de abril de 2007

Este mañana efímero

Hoy es 14 de abril.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahur, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahito
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado


Seguimos viviendo el mañana efímero, el futuro huero y ojalá pasajero, la España de charanga, pandereta, pantojas, procesiones, picaresca, televisión y romería. La España que ora, cotillea, trapichea, especula, desfila, conserva, manda, desprecia, cierra, miente y embiste. La España vieja, repetida, tahur, chapucera, tramposa, casposa, caciquil, clasista, huera y triste. La España gris, tozuda, estomagante y, ojalá, efímera.

El 14 de abril de 1931 fue el comienzo de un sueño que sólo pudo llegar a paréntesis, aplastado de la forma más injusta y canalla que existe y que quieren hacernos no recordar. Luego volvió, otra vez, el mañana efímero, que ni Machado, no Lorca, ni Unamuno, ni Miguel Hernández, ni tantos otros verían. Mañana efímero que otros verían obligatoriamente desde lejos con los ojos empañados de angustia y nostalgia forzada, y que otros sufrirían como losa, como soga al cuello, como mordaza.

Pero hoy es 14 de Abril. Día para recordar, evocar y esperar que ojalá vuelvan a alborear el cincel, la maza, la juventud, la rabia, la idea. Otra España. O lo que sea.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Salud y república!!

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