Mundial de mi corazón
Yo no soy futbolera. Nada futbolera. Creo que no me he visto un partido de fútbol entero en mi vida. Los partidos que hay que ver (como la final del Mundial si juega España) los pongo de fondo mientras hago otras cosas, y atiendo si me doy cuenta -que no siempre pasa- de que el asunto se pone interesante. Así que todo esto del Mundial lo he mirado de lejos (un poco menos de lejos al final, es verdad) y de reojo. Y así, de lejos y de reojo, ha habido muchas cosas que me han gustado mucho, y que procedo a enumerar, insisto, desde la más absoluta ignorancia (por favor, sed indulgentes y no me lo tengáis muy en cuenta): El fiasco inicial contra Cabo Verde, que sirvió de colleja para que España espabilara, y no hiciera el liebre y acabara sobrepasada por cualquier tortuga. Noruega, que se vistió de mi favorita con su "Viking Row" (que me gusta a mí un ritual "festeiro"), y su revelación sorpresiva como David, venciendo nada más y nada menos que a todo un Brasil dev...


