De la película "El lado oscuro del corazón" (1992), del argentino Eliseo Subiela. Este pasaje está basado en un poema de Oliverio Girondo.
Siempre hay un aspecto en el que uno es irreductible.
Siempre hay cosas por las que uno no puede pasar, al menos para enamorarse o creerse enamorado o dejarse enamorar.
Siempre hay cosas con las que el corazón no puede evitar ser intransigente.
El mío lo es con la falsedad. Con la impostura. Con los fraudes.
Lo que me decepciona, lo que me aleja, lo que no puedo perdonar bajo ningún pretexto, el punto en el que mi corazón se vuelve intransigente, es que alguien pretenda ir de lo que no es. De culto sin serlo. De gracioso sin serlo. De moderno sin serlo. De tonto sin serlo. De tolerante sin serlo. De profundo sin serlo.
El que vaya de algo sin serlo pierde el tiempo conmigo. Ahí soy completamente irreductible.
A partir de ahí, podemos empezar a pensar en volar.
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