
"Somos cinco mil en esta pequeña parte de la ciudad, somos cinco mil, cuántos seremos en total en las ciudades y en todo el país".
Este fragmento forma parte del poema que escribió Victor durante su estancia en el estadio de Santiago de Chile, entre los días 11-16 de Septiembre de 1973. Estos días se cumplen 34 años de su muerte.
Ese poema, que se conoce hoy gracias a la memoria de los que estuvieron con él, fue su último escrito.
Pocos días después de que se iniciase la dictadura del general Augusto Pinochet, Victor Jara fue encontrado sin vida en el sur de Santiago, cerca del cementerio. Su cuerpo había sido atravesado por 34 impactos de bala. Sus manos, que habían sido golpeadas con la culata de los fusiles, "quedaron reducidas a una sola herida", según el dictamen judicial.
Pocos días después de que se iniciase la dictadura del general Augusto Pinochet, Victor Jara fue encontrado sin vida en el sur de Santiago, cerca del cementerio. Su cuerpo había sido atravesado por 34 impactos de bala. Sus manos, que habían sido golpeadas con la culata de los fusiles, "quedaron reducidas a una sola herida", según el dictamen judicial.
Su viuda, Joan Turner, relató en el libro "Canto truncado" que, antes de morir, el músico y director de teatro "apenas podía caminar, tenía la cara y la cabeza ensangrentadas, al parecer le habían roto una costilla y le dolía el vientre, donde le habían pateado".
A mí sólo se me ocurre poner un trozo de la Canción que Labordeta le dedicó.
Pienso en la ultima tarde
cantando tus canciones
frente a la gran montaña,
pienso en tu muerte sucia
batido por los golpes,
los gritos y las balas.
Escucho tus silencios
tercos como la lluvia
regresando a tu casa.
Repito tus caminos
tus ojos, tus mañanas,
perdidos por el agua
grito tu voz clavada
contra el alma desnuda
levantandose izada
como un toro que surge
en una tarde clara
frente a la tierra parda.
"Mientras cantemos sus canciones, mientras su valor, pueda inspirarnos más valor: Victor jara, no morirá"
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