Porque en días como hoy toca, inevitablemente, desempañar el retrovisor y mirar aquella dulce senda soleada que recorrimos hace nada y hace tanto. Y sonreír. Porque aquello estuvo lleno de sonrisas, qué bobada, si no queríamos que fuera para tanto, pero vete tú a saber por qué, lo fue.
Y por suerte, guardé las rosas en el recuerdo, y hoy las puedo desempolvar, si quiero.
Y sí, quiero...
Y por suerte, guardé las rosas en el recuerdo, y hoy las puedo desempolvar, si quiero.
Y sí, quiero...
- Crónicas del casarse (I): la fecha
- Crónicas del casarse (II): el universo de los preparativos nupciales
- Crónicas del casarse (III): y yo con estos pelos
- Crónicas del casarse (IV): la importancia de los complementos circunstanciales.
- Crónica del casarse (y V): y así fue
Comentarios
Besos de ambolosdous
¡Así que prepárate!